Editorial
¿Converso o hábil mercader?
XCENTRICIDADES aparte,
Muamar El Gadafi
ha sido recibido con todos los honores primero -¿una provocación?- por el ex presidente
José Mª Aznar , y después por el presidente español
Rodríguez Zapatero y por el propio Rey de España. Aquí nadie le ha hecho ascos al dictador libio, a quien hace una semana recibía con alfombra roja el presidente francés,
Nicolas Sarkozy . Es el desenlace del largo camino recorrido por el líder libio para pasar de ser el malo de la película a visitante de lujo, de componente del eje del mal a comensal en mesas occidentales de altísimos negocios. El sátrapa gobierna Libia desde 1969 con un sistema de partido único y ha exasperado a Occidente prestando apoyo y entrenamiento a grupos terroristas palestinos, al IRA y a innumerables grupos revolucionarios africanos.
Ronald Reagan le llamó "perro rabioso", respondió a sus bravatas con bombardeos y llevó de la mano en este desprecio a los países occidentales, espantados tras el atentado de Lockerbie, cuando el vuelo Pan Am 103 explotó y cayó sobre la ciudad escocesa. Murieron 270 personas en el atentado más traumático hasta el 11-S, y las investigaciones concluyeron que dos agentes libios habían depositado el explosivo en el avión. El coste del aislamiento resultó intolerable para el líder libio, que comenzó a soltar lastre a medida que la necesidad de vender su petróleo se iba haciendo imperiosa. En 2003 anunció el abandono de su programa de armas de destrucción masiva, posteriormente admitió su responsabilidad en el atentado de Lockerbie, entregó a dos sospechosos y aceptó indemnizar a las familias de las víctimas. A medida que iba aflojando su fanatismo autoritario, se suspendían las sanciones internacionales, se restauraban relaciones diplomáticas y, en 2006, Libia quedó fuera de la lista de países patrocinadores del terrorismo. A partir de ese momento, Gadafi ha seguido prodigando sus gestos de acercamiento y de sintonía con el mundo occidental. Él sabe lo que se hace, mientras mercadea la rebaja de su doctrina entre socialismo y nacionalismo panarábico a tanto el barril de petróleo. Y le han salido amigos a puñados, dispuestos a recibir la visita de este friki extravagante que apostó por mantener su riqueza aunque sea domesticado.