
El actor y director, durante la II edición de los Premios Goya, el 22 de marzo de 1988.Foto: efe
madrid. Actor cumbre, reputado cineasta, académico de la Lengua, autor teatral y literario, Fernando Fernán-Gómez, fallecido ayer a los 86 años tras una larga enfermedad, nunca se dejó ceñir por el ejercicio de una disciplina única, lo que le convirtió en una figura clave de la cultura española contemporánea.
El fallecimiento se produjo a las 18.00 horas de ayer, tras sufrir una insuficiencia cardiorrespiratoria, según el parte médico firmado por la doctora Aurora Fernández Pavón. El actor llevaba ingresado casi un mes en la planta de oncología del madrileño Hospital de La Paz.
La trayectoria de Fernando Fernán-Gómez, una de las más brillantes del Séptimo Arte, fue reconocida en todos los ámbitos, desde la concesión del Príncipe de Asturias de las Artes, los Premios Nacionales de Cine y Teatro, la Medalla de Oro de la Academia de Cine o la máxima cantidad de Goyas acumulada por ninguna otra figura del cine estatal
Fernando Fernán-Gómez nació el 28 de agosto de 1921 en Lima, durante una gira que realizaba por Latinoamérica su madre, la actriz Carola Fernández Gómez, y fue inscrito en el consulado de Buenos Aires, por lo que conservó la nacionalidad argentina hasta 1970, en que se nacionalizó español.
sus comienzos A los tres años llegó a Madrid y ya a los nueve años se incorporó al cuadro artístico de su colegio, donde debutó con un papel de camarero. Desde 1934 participó en grupos de teatro de aficionados, y fue su afición a la interpretación la que le llevó a abandonar sus estudios de Filosofía y Letras para dedicarse a la escena, donde debutó como profesional en 1938 en la compañía de Laura Pinillos. Allí le descubrió Jardiel Poncela, quien le dio su primera oportunidad al ofrecerle, en 1940, un papel como actor de reparto en su obra Los ladrones somos gente honrada .
Tres años más tarde le contrató la productora cinematográfica Cifesa y así irrumpió en el cine con el filme Cristina Guzmán , dirigido por Gonzalo Delgrás, y ya al año siguiente le ofrecieron su primer papel protagonista en Empezó en boda , Raffaello Matarazzo. Así comenzó una carrera como intérprete cinematográfico que le llevó a rodar más de 150 películas a lo largo de casi sesenta años.
La suma de películas de éxito como Botón de ancla , Balarrasa ,La mies es mucha o Esa pareja feliz (debut en la dirección conjunta de José Luis Berlanga y Juan Antonio Bardem) no sólo le convirtieron en un rostro popular del cine, sino que le permitieron demostrar su ductilidad, tanto en papeles cómicos como en dramáticos.
En los años setenta, la valía actoral de Fernán-Gómez encontró vehículos apropiados a su talento en los nuevos cineastas que trajeron nueva sabia al cine español como Carlos Saura, Víctor Erice, Manuel Gutiérrez Aragón, Gonzalo Suárez, Pedro Olea o Jaime de Armiñán. Una serie de trabajos que viajaron por los más prestigiosos festivales de cine del mundo y que se vieron reconocidos con diversos galardones como los dos Osos de Plata a la mejor interpretación masculina del festival de Berlín que consiguió en 1976, por El anacoreta , de Juan Estelrich; y en 1985 por Stico , de Jaime de Armiñán.
Las nuevas generaciones de cineastas que fueron surgiendo en décadas posteriores, no hicieron sino consolidar su fervor hacia Fernán-Gómez, quien estuvo presente en dos de las películas con las que el cine estatal ganó el Oscar, Belle epoque , de Fernando Trueba; primero, y Todo sobre mi madre , de Almodóvar, después.
Fernán-Gómez no descartó ninguna de las fiestas interpretativas, desde la radio o el doblaje de películas, allá en los años cuarenta, pasando por las series de TVE.
Cine, teatro y literatura Y, por supuesto el teatro, en su triple vertiente de autor, intérprete y director de brillante puestas en escena, como en Las bicicletas son para el verano, trabajo quele valió el Premio Lope de Vega en 1978.
Como autor literario, Fernán-Gómez dominó además del texto teatral, la novela o la poesía. Su primera novela El vendedor de naranjas , publicada en 1961, pasó inadvertida, pero no así otras como El mal de amor , con la que fue finalista del Premio Planeta en 1987. Prolífico articulista hasta el final de sus días. Fernán-Gómez ingresó en la Real Academia Española de la Lengua (RAE) en 1998, tres años después de recibir el Príncipe de Asturias de las Artes, un galardón que venía a sumarse a los Premios Nacionales de Cinematografía y Teatro, además de la Medalla de Oro de las Bellas Artes, la Medalla de Oro de la Academia de Cine, el Oso de Oro Honorífico del Festival de Berlín, a toda su trayectoria, el Premio Donostia del Festival de San Sebastián y los seis Goya que, a lo largo de su carrera, ha conseguido, en las categorías de director, actor, guión original y guión adaptado.
En los últimos años Fernán-Gómez se encargó de Morir cuerdo y vivir loco , una adaptación de la segunda parte de El Quijote que estrenó en 2004, un año en que publicó la novela El tiempo de los trenes . Fue un año después cuando el Festival de Berlín le otorgó un Oso de Oro de Honor por el cómputo de su carrera cinematográfica, mientras que el homenaje de los cineastas David Trueba y Luis Alegre tomó la forma del celuloide en el documental La silla de Fernando (2006), donde se mostraba su vertiente más humana, divertida e ingeniosa a través de una larga conversación grabada en su propia casa.
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