
un A vez al año el cante de algunos gitanos se torna en leves murmullos de rezo. La canción se vuelve llanto amargo por el recuerdo de los que ya no están, aunque honrarlos es la "religión de los gitanos". En el cementerio de Hernani las sepulturas de la etnia romaní no destacan por su magnificencia, pero sí llaman la atención de los transeúntes que, días como ayer, abarrotan las estrechas calles en las que se disponen las tumbas.
Este día es especial para los creyentes, pero también lo es para la etnia gitana, que vive el Día de Todos los Santos con un fervor inigualable. "Estaremos aquí todo el día, hasta que anochezca", afirma la matriarca y abuela de la familia Valdés.
Junto a ella se sitúan sus seis hijos e incontables nietos que velan por los difuntos "con mucho dolor", asegura mientras sus ojos se cristalizan ante el inminente inicio del llanto que acompaña a los recuerdos. Pasarán allá todo el día, como el resto de las familias gitanas. Es su creencia la que, en cierto modo, les "obliga" permanecer junto a sus muertos en esta fecha. "Hoy es especial, pero no pasan más de 15 días sin que vengamos a verlos. Si podemos, cada semana mejor", apunta una de sus hijas.
"Son muchos los recuerdos que vienen a la mente", rememora la matriarca del clan. No es para menos, en la tumba que velan yacen ocho familiares, entre ellos su marido y dos nietos.
Tienen, además, más integrantes de la familia enterrados en Errenteria y Tolosa, pero deben elegir en qué camposanto pasarán el día y lo hacen por proximidad con los fallecidos. En este caso, no hay duda, el patriarca yace en esa tumba y la familia debe presentarle sus respetos. "Aunque duele, hay que elegir", dice susurrando.
La abuela continúa explicando cómo es para los gitanos este día, mientras tres de sus nietas la flanquean. "Es duro verdad, abuela", le comenta al mismo tiempo su hija. Con un pañuelo en la cabeza y un rostro arrugado por los años, la situación le juega una mala pasada y un par de lágrimas cruzan entre los surcos de su cara.
Para las más jóvenes, en cambio, es más un día de encuentro con la familia que de luto. Ajenos a lo que relata su abuela, parlotean sentados entre las tumbas con refrescos en la mano, mientras el resto de mujeres se afana por colocar las flores "naturales y de plástico", y mantener la veintena de velas encendida. Son muchos, "veintitantos, no lo sé, imagina si ya tengo seis hijos y ellos sus nietos, pues...", pero todos los que son están, nadie falta a la cita. Su labor, más que nada, es transformarse en la makila de los mayores que sufren el dolor de la ausencia. "Se agradece todo lo que hacen", comenta al respecto la abuela mirando a sus tres nietas que le acompañan en la entrevista.
"Pasamos todo el día anterior preparando lo que traeremos", retoma la conversación su hija. Sillas, flores, barreños, comida y todo lo que haga falta para que este día transcurra con normalidad. Si las fuerzas decaen, algunos integrantes saldrán fuera del cementerio en busca de un café, un bollo o un refresco que acentúe la espera, ya que su único quehacer a lo largo del día será "rezar y rezar, nada más". No hay, al menos no en el cementerio de Hernani, donde son varias las familias de etnia gitana que comparten camposanto. Aquí las gargantas del pueblo gitano enmudecen. No suenan las guitarras ni las palmas. Los gritos son apenas susurros en una conversación con el más allá hasta que caiga la noche y, entonces, la familia Valdés obtenga el permiso para regresar a su quehacer diario. "Así es la religión de los gitanos".
|
|
© NOTICIAS DE GIPUZKOA
Avda. Tolosa 23 · 20018 Donostia · GIPUZKOA ·
Tel 943 319 200 · Fax Administración
943 223 900 · Fax Redacción 943 223 902
Enlaces patrocinados:
Inmobiliarias |
Disfraces |
Agencias de publicidad |
Tiendas de electrónica |
Cirugía estética |
Inmobiliarias |
Asesorías |
Peluquerías |
Muebles |
Clínicas |
Seguridad |
Mudanzas |
Viajes |
Hostales |
Taxis |
Hogar |
Hoteles |
Cerrajeros |
Farmacias |
Rótulos |
Armarios |
Trabajo |
Hosting |
Ocio en Gipuzkoa |
Hoteles en Madrid |
Hoteles en Barcelona |