
Los responsables del Museo del Holocausto de Jerusalén y diez supervivientes judíos saludan en el momento más emotivo del acto.Foto: efe
oviedo. La ceremonia de entrega de los Premios Príncipe de Asturias 2007, la más política desde la creación de los galardones, se convirtió ayer en un alegato en defensa de valores como la tolerancia, el respeto por la diversidad cultural, la democracia y la dignidad humana.
Don Felipe abogó en su discurso, el más personal de los que realiza durante el año, por "seguir trabajando todos unidos" en la gran empresa "que es España, una sociedad cada vez más sólida y cohesionada en torno a los principios y valores de la Constitución", a la que dedica y dedicará "todos" sus "esfuerzos como Heredero de la Corona".
En el acto, que presidió junto a la Princesa de Asturias, don Felipe manifestó, además, que los galardonados son un ejemplo de que "se puede convivir en la diferencia" y considerar "su propia diversidad como una fuente de enriquecimiento mutuo".
Los premiados representan, por encima de todo, "la lucha por los Derechos Fundamentales", especialmente por el de la vida y la dignidad de las personas. Son "defensores de la libertad y de los valores democráticos", subrayó el Príncipe. Don Felipe subrayó que esos valores son el ejemplo de lo que los españoles se propusieron también hace 30 años para su país y de lo que siguen construyendo "para las futuras generaciones".
El Príncipe, que inició su disertación con un recuerdo al recientemente fallecido escritor Francisco Umbral, glosó la figura de los ocho galardonados, que representan "el triunfo del bien y de la cultura".
La ceremonia estuvo marcada por la emoción aportada por la presencia de una decena de supervivientes de los campos de exterminio nazis junto a los responsables del Museo del Holocausto de Jerusalén, Premio de la Concordia. Unidos en un abrazo sobre el escenario del Campoamor, se sumaron al homenaje que, con un emocionado minuto de silencio, el publico tributó a los seis millones de víctimas del genocidio nazi.
persecución El homenaje a las víctimas que supone el galardón de la Concordia permite, según don Felipe, expresar el respeto, reconocimiento y afecto a hombres, mujeres y niños cruelmente perseguidos y exterminados" que simbolizan el compromiso con los derechos humanos, con la libertad del hombre y su inalienable dignidad.
Durante la ceremonia, seguida desde el palco de honor del Campoamor por la Reina Doña Sofía, el escritor israelí Amos Oz, distinguido con el Premio de las Letras, emplazó a los europeos a dejar de elegir entre Israel o Palestina y a posicionarse en favor de la paz dada su "responsabilidad" en el conflicto árabe-israelí.
El ex vicepresidente de EEUU Al Gore, Premio de Cooperación Internacional, del que Don Felipe destacó su lucha contra el cambio climático, una "amenaza" que se debe afrontar "con decisión y urgencia", reclamó en su discurso "valentía moral" para salvar el equilibrio ecológico del planeta. Para Gore, que comparó la violencia ejercida sobre la tierra con el Holocausto, el cambio climático es una "verdad científica" sobre la que reclamó "consenso" para concienciar a la sociedad.
Por su parte, el presidente del Museo del Holocausto de Jerusalén, Avner Shalev, demandó la colaboración de "toda la humanidad" en la lucha contra la maldad y contra quienes han decidido seguir el camino de los nazis.
Los únicos premiados ausentes en la ceremonia fueron el músico Bob Dylan (Artes), del que Don Felipe destacó "su sensibilidad y la fortaleza de sus sueños", y el sociólogo británico Ralf Dahrendorf (Ciencias Sociales), convaleciente de una operación, y cuyo galardón fue recogido por su esposa, Christianne.
También recibieron su distinción las revistas Nature y Science (Comunicación y Humanidades), los biólogos Ginés Morata y Peter Lawrence (Investigación) y el heptacampeón del mundo de Fórmula 1 Michael Schumacher (Deportes), seguido desde el mismo escenario por el piloto español Fernando Alonso, premiado en 2005. >agencias
El Schindler español
El diplomático español Eduardo Propper de Callejón (Madrid, 1895-Londres, 1972) ha sido reconocido por el Yad Vashem, Museo del Holocausto de Jerusalén, como Justo entre las Naciones por haber protegido a cientos de judíos. El anuncio fue realizado ayer en Oviedo por el director de Yad Vashem, Avner Shalev. El Museo del Holocausto tiene dedicada una de sus doce galerías a personas que ayudaron a los judíos en la II Guerra Mundial y ya ha reconocido a más de 22.000 Justos entre las Naciones, entre los que hay un puñado de españoles. Shalev destacó la labor que realizó Propper de Callejón como cónsul español en Burdeos, donde concedía visados para que muchas personas pudiesen abandonar Francia, en contra de las órdenes del Gobierno. Propper de Callejón también trabajó en favor de los judíos desde su puesto de primer secretario de la embajada de España en París y desde la de Vichy. Casado con una austro-francesa de origen judío, Franco descubrió finalmente que Propper de Callejón se dedicaba a emitir certificados falsos, por lo que fue relegado de sus funciones y destinado a África. >efe
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