Diario de Noticias de Gipuzkoa

Fútbol      Pelota      Baloncesto      Otros

Crónicas de un pueblo

Oinatz Bengoetxea y Abel Barriola, que se miden el domingo en el Atano III, siempre dispuestos a bromear y sonreír delante de las cámaras.

enviar a un amigo imprima este texto texto normal texto medio texto grande

abel y Oinatz. Crónicas de un pueblo: Leitza. Barriola ha crecido mirando a San Esteban. Bengoetxea, con la presencia de Huizi a la espalda. Las dos orillas de una misma historia. Separados por una generación. Más de un lustro. Una distancia abismal en la juventud. Cosida, sin embargo, por la pelota. El mejor remiendo. El bordado del pueblo. Del frontón. "Yo andaba por un lado y él por el otro. Cada uno es de una punta del pueblo. Somos de barrios diferentes. No coincidíamos habitualmente porque también había una diferencia grande de edad", relata Barriola. Para Abel, Oinatz no dejaba de ser "un chaval espabilado y morenito". Bengoetxea intercede inmediatamente. De volea. "Tú ahora también estás moreno". Oinatz le quita cuatro tonos de color a Abel por lo menos. Tirando por lo bajo. Cruzan las primeras risas. Retumban en el vestuario del Atano III, el frontón en el que rivalizarán el domingo (18.00 horas, ETB-1) por primera vez en un partido mano a mano. "Será muy especial", confirman ambos.

La pelota les unió. Cruce de caminos. De barrios. Del pueblo al profesionalismo. "Yo soy mayor que él, pero los dos íbamos a la escuela de pelota", narra Barriola. "Desde pequeño ya se le veían maneras. Siempre ha jugado bien. Tenía posturas. Además de en la pelota era bueno en todos los deportes porque tenía muy buena coordinación", destaca Abel. Los dos compartían entrenamientos en la escuela de pelota, aunque en diferentes categorías. Oinatz escucha con atención. Nada de distracciones. Sin perder detalle. Por si acaso. "Estos son muy zorros. Ya les conozco yo bien", bromea. El joven delantero sabe de lo que habla. A la carga. "Cuando estaba en el frontón con los amigos, Abel y su cuadrilla me daban diez pesetas y me mandaban a comprar pipas. Y cuando volvía me quedaba sin jugar". Abel no lo rememora exactamente de esa manera. "Qué va. Nada de eso. ¿Éste? era un jeta, ¡cualquiera le sacaba del frontón!". Además del poder monetario, para empujar a Oinatz fuera del frontón, Abel y sus amigos necesitaban más. Recurrían a la guerra psicológica. Chantaje emocional. "Estos me vacilaban con cosas de chicas y yo me cabreaba un montón", gesticula Oinatz con los brazos cruzados, imitándose. Viajando hacia atrás en el tiempo. "Sí, sí. Le hacíamos picar algunas veces con eso. Ya me acuerdo de aquella vez que te dejamos llorando a cuenta de esas cosas", subraya Barriola. Entre los dos hay química. Ambos podrían formar una dúo cómico. Fluyen los recuerdos.

"el rey de la verbena" Las bromas se van más allá de las paredes del frontón. Corriendo. A la plaza del pueblo. El corazón de Leitza. A la fiestas. A las verbenas. Al sueño de una noche de verano. "Aquí dónde le tienes, Abel era el rey de la verbena. ¡Cómo bailaba!, había que verle" contraataca Bengoetxea. El Tony Manero de Leitza. "El rey de la verbena... ¿pero qué dices?", se interpone Barriola. Oinatz se hace un sitio y continúa con la narración. "Éste ha sido dantzari, y el que baila bien una ezpatadantza o un ingurutxo, lo baila bien todo. Eso no se pierde". Abel, que fue dantzari hasta que la pelota le hizo renunciar, reacciona de inmediato. "El mejor eras tú con esa canción de Ecuador", apostilla Abel tratando de contrarrestar las irónicas punzadas de Oinatz. Las verbenas, la música, agosto, la fiestas de Leitza arrastran la conversación a los primeros ligues de los pelotaris en su pueblo natal. Escarceos nocturnos. En ése punto existen dos versiones. Uno señala al otro. Renuncian a su estatus. Nada de sex symbols. Falsa modestia. Compartida. "El que más ligaba era Oinatz. Un fenómeno", sentencia Barriola. El delantero se defiende. Otra dardo: "Nada, nada. En Leitza, el que más ligaba era él. Pero si yo no me enteraba de nada. Él era el conocido del pueblo, un tío famoso". De cualquier manera, los dos se escondían de las miradas de la noche. Se tapan en el anonimato. Sin duda. En el callejón. "En la plaza del pueblo... eso no se le ocurre a nadie". Ambos coinciden. Lo que se podía hacer era invisible. Fuera de foco. No hablan de sus conquistas. En la plaza, a bailar. Bengoetxea reproduce movimientos de dantzari mirando a Abel. El vestuario del Atano III es el camarote de los hermanos Marx.

campeón y debutante La llegada de Oinatz Bengoetxea a la pelota profesional, debutó el 5 de octubre de 2002 en el Labrit de Iruñea, coincidió con el reinado de Abel Barriola en el Manomanista. El zaguero leitzarra era la referencia de la mano después de derrotar a Rubén Beloki por un contundente 22-3. El pelotari espejo. Además se trataba de un vecino. "En aquella época claro que te fijabas en él. Siempre miras a los pelotaris que están arriba y Abel estaba en la punta. Salvo el tiempo que estuvo con los problemas de manos siempre ha estado arriba", describe Bengoetxea. Cuando Abel logró el Manomanista, con 24 años, Oinatz alcanzó la mayoría de edad. Bengoetxea, que poco después se proclamó campeón del Mundo Individual en Iruñea, acudió a presenciar con sus amigos la final del mano a mano. "Fuimos a ver a Abel y animarle. Me acuerdo perfectamente del partido. Abel ganó 22-3 a Beloki. Jugó la tira". Horas después en Leitza, Oinatz estuvo presente en la cena del campeón en una sociedad gastronómica. "He estado varias veces. No siempre. Pero sí que he estado alguna vez más".

la pareja del verano La amistada de ambos, la complicidad y su suma de juego generaron la mejor pareja del verano. Sin discusión. Su impacto resultó enorme. Oinatz y Abel, que pertenecen a distintas empresas, conquistaron el Ciudad de San Sebastián y la Feria de San Mateo. Están encantados con la experiencia: "Nos gustaría repetir, jugar juntos el Campeonato de Parejas". Es su deseo. Tal vez el de la mayoría, que intuyó en la puesta en escena de Bengoetxea y Barriola una pareja especial. Una alianza que apostó con descaro desde el comienzo por un juego divertido, atractivo, veloz y vital que encandiló a los pelotazales. Un desafío que rescató la esencia del juego. Como cuando intercambiaban pelotazos en la escuela de pelota. O como cuando se vigilaban los pasos de baile en la verbena. O como cuando ríen sobre sus recuerdos. En sus crónicas. Las de Leitza.

buscar vivienda en gipuzkoa
miles de casas y pisos en navarra
SOCIEDADNavidad
OPARIAK
Erregeek ekarritako jostailuekin gozatu dute haurrek
SUSCRÍBETE
BOLETÍN DE TITULARES DEL DÍA
Introduce tu dirección e-mail y recibirás cada mañana los titulares más importantes en tu correo

Destacados
LAS FRASES
Aunque en diferentes categorías, por edad, los dos compartieron su afición en la escuela de pelota de Leitza
Bengoetxea VI debutó como profesional el mismo año, 2002, en el que Abel Barriola logró el Manomanista
Haznos tu página de inicio | Visite también www.noticiasdealava.com | www.noticiasdenavarra.com

© NOTICIAS DE GIPUZKOA
Avda. Tolosa 23 · 20018 Donostia · GIPUZKOA · Tel 943 319 200 · Fax Administración 943 223 900 · Fax Redacción 943 223 902

Enlaces patrocinados: Inmobiliarias | Disfraces | Agencias de publicidad | Tiendas de electrónica | Cirugía estética | Inmobiliarias | Asesorías | Peluquerías | Muebles | Clínicas | Seguridad | Mudanzas | Viajes | Hostales | Taxis | Hogar | Hoteles | Cerrajeros | Farmacias | Rótulos | Armarios | Trabajo | Hosting |
Ocio en Gipuzkoa | Hoteles en San Sebastian | Hoteles en Bilbao |