
Pablo Aranburu dentro de una de sus piezas, en el taller que tiene en Hernani.
EL estético no es el único fin que persigue el arte. Eso defiende Pablo Aranburu, ya que, a su juicio, también debería ser "funcional". Este escultor donostiarra y mecánico dentista en las horas centrales del día tiene un problema que le asusta especialmente, el de la vivienda, y ha querido buscar alternativas de la forma que mejor conoce; a través del arte, y las esculturas.
De este modo, ha creado lo que él llama Espacios de Reflexión : esculturas de tres metros de alto y dos de ancho realizadas a base de hormigón, hierro y azulejo con forma de huevo que albergan una gran bañera con chorros de agua en la parte de abajo y una cama arriba." Son casas en miniatura que se pueden utilizar como estancia de fin de semana o como espacio para vivir todos los días, porque pueden instalarse en cualquier jardín o, incluso, en un ático", explica.
"Me preocupa mucho que los jóvenes tengan tantas dificultades para tener una casa, que una vivienda digna sea prácticamente inaccesible", apunta. "Tengo amigos que no pueden salir ni a tomar unas cervezas porque no les llega, y eso que trabajan a jornada completa en puestos cualificados".
Este hecho le empujó a pensar en alternativas y recordó el proyecto que quiso llevar a cabo cuando era estudiante de Bellas Artes. "Planteé construir una vivienda para mí en una estructura en forma de seta, en la que pretendía hacer una cocina y un baño en el primer piso y un salón en la parte de arriba", relata. "Le pedí consejo a una arquitecto de Donostia, pero empezó a ponerme pegas y decidí reducir la vivienda al espacio de un huevo", explica.
De los cinco huevos que ha construido ya ha vendido uno. "Se lo ha quedado una empresa de publicidad de La Rioja que quiere utilizarlo como compensación para los buenos clientes", cuenta. "Me gustaría vender todos en el plazo aproximado de un mes y tengo la intención de realizar el acabado en obra, porque pueden sufrir desperfectos al sacarlos del taller o durante el transporte".
la proyección
Ventas y destinos
Él mismo ha realizado el grueso de las piezas, pero ha dejado a artistas o estudiantes de Bellas Artes crear el acabado de las esculturas. Así, hay un huevo teñido de negro, otro cubierto de azulejos blancos y uno más con la puerta en la parte de arriba en lugar de abajo. "Desde el principio he tenido claro que lo ideal sería venderlos todos, yo no creo en el trabajo en serie, todas las obras que hago son únicas, no hay una igual que otra. Éste es el único trabajo de mi vida que he hecho orientado a una serie, aunque sea limitada", explica.
Cada huevo cuesta entre 20.000 y 25.000 euros y el artista se ha propuesto hacer un total de 50, "ni uno más". Respecto a la utilidad que se les pueda dar a estas esculturas, deja la puerta abierta y afirma que las posibilidades son infinitas. "Me parece una buena alternativa para pasar un fin de semana en pareja o con niños, la bañera tipo jacuzzi, con toma de aire, agua caliente y fría, es muy tentadora", resalta.
Pero también cree que puede ser una alternativa a la vivienda típica. De momento, los huevos no tienen ni cocina ni baño. "Les falta la cocina porque no tiene salida de humos, y el baño supondría un problema, ya que la instalación de un water da derecho a empadronamiento", aclara. Y tiene sus ventajas: "está aislado con fibra de vidrio, por lo que la temperatura es muy agradable. Los materiales utilizados son de muy buena calidad, pueden pasar 25 años sin que haya que hacer ninguna mejora".
sugerencias
Dejarse llevar
El artista también guarda algunas sugerencias para aquellos que se decidan por hacerse con uno de los huevos. "Lo ideal sería orientar la entrada de la escultura hacia el sur, también me parece importante entrar en el huevo con predisposición a dejarse llevar, porque las sensaciones que te asaltan cuando estás dentro son irrepetibles". A su juicio, "dentro del huevo todo cobra una dimensión distinta, al ser de estructura circular todo te envuelve y te incita a reflexionar, a estar tranquilo, es como salir fuera del mundo".
Una vez finalizados los cinco huevos en marcha, le gustaría probar a colocarles un sombrero y darles forma de seta para ampliar su tamaño y sus posibilidades. Lo ideal sería dejar su trabajo como mecánico dentista para dedicarse enteramente al arte, su pasión.
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