
Operación policial en México contra bandas de secuestradores.Foto: efe
como si de un western se tratara los alcaldes en municipios de zonas marginadas de México afrontan la batalla contra el crimen organizado prácticamente solos, sin apenas armas y con nula protección ante un enemigo sin rostro, inmensamente más fuerte que ellos. "Son totalmente vulnerables a la fuerza del narcotráfico", explicó Juan Pardinas, investigador del Centro de Investigación para el Desarrollo (Cidac), quien lamentó la falta de peso que han tenido hasta ahora los municipios en los planes antidrogas del Gobierno federal.
El mandato del presidente mexicano, Felipe Calderón, comenzó el pasado 1 de diciembre con un mensaje de firmeza que muy pronto se tradujo en un despliegue del Ejército y de policías federales en labores de seguridad pública que antes correspondían a agentes locales y estatales. Desde que Calderón declaró la guerra al crimen organizado los asesinatos y ejecuciones en México han aumentado 46%, según las autoridades.
Los factores de mercado y de busca de nuevos territorios son los que explican la ola de violencia que desatada en México en los últimos años con miles de ejecuciones entre 2000 y 2006, algunas con una violencia inusitada reflejada en la decapitación de rivales y policías.
La tensión ha sido máxima en algunos de los cerca de 2.500 municipios que hay en México, un país que carece aún de una policía nacional unificada. Una nueva organización de este tipo está en camino, pero tardará al menos dos años en plasmarse, según el Secretario de Seguridad Pública (SSP), Genaro García Luna. Actualmente en el país existen 1.661 cuerpos policiales a las que les "falta coordinación y cooperación", admite el propio Ministerio.
crisis policial En lo que va de mandato de Calderón la presencia del crimen organizado se ha dejado sentir sobre todo en los municipios más conflictivos, entre otros Apatzingán, en el estado de Michoacán (oeste), Tijuana (Baja California, noroeste), Santa Catarina y San Pedro o Cananea (Nuevo León y Sonora, ambos en el norte).
En esos lugares una autoridad local con pocos medios, sin apenas capacidad de reacción ante las armas y la violencia de los cárteles, a menudo infiltrada por ellos, ha sido reemplazada por el contingente federal.
Huelgas de agentes municipales que cobran al mes 5.000 pesos (455 dólares, unos 337 euros) y demandan más medios y seguridad han sucedido ya en Torreón y Santa Catarina (norte), donde los policías mismos han dejado de salir a la calle a patrullar.
El analista Juan Pardinas lamenta que los municipios, siendo "la células mínimas de administración del poder político", carezcan de "capacidad de defensa ante el poder corruptor del narcotráfico".
Hace días, García Luna admitía la dificultad de controlar un país donde el 98% del territorio lo ocupan comunidades con menos de 15.000 habitantes. En algunas de ellas como las comunidades de Badiraguato, en Sinaloa, los municipios de la sierra de Tlapa, en Guerrero, o los del sur de Veracruz, feudo del cártel del Golfo, el cultivo de drogas se da desde hace décadas, en zonas apartadas y de difícil acceso.
Agricultores empobrecidos, que conocen como la palma de su mano el terreno, se han convertido en los mejores aliados de unos narcotraficantes que hasta ahora no se enfrentaban a la autoridad sino que la compraban.
El ministro de Seguridad admitió que junto al combate estrictamente policial hace falta "combatir la contracultura del delito", que para miles de personas se ha convertido en una forma de subsistencia.
Aunque la estrategia policíaco-militar de Calderón ha sido respaldada por los gobernadores mexicanos sin fisuras, hay voces contrarias a ella como la del alcalde de Pungarabato, Víctor Adolfo Mojica, quien fue de los primeros en sugerir "un pacto con los grupos dedicados a la delincuencia organizada" más que un ataque frontal a los cárteles.
Fuentes de la ONG Tlachinollan, dedicada a la defensa de los derechos humanos en la sierra de Guerrero, una zona donde abundan los sembradíos de droga, explicaron que en los municipios donde desarrolla su actividad hay una sensación de desamparo.
"La región (formada por 19 municipios serranos) es el primer productor a nivel nacional de amapola", materia prima de la heroína, agregó un portavoz de la ONG.
Las mismas fuentes calificaron la estrategia de Calderón de "inmediatista" y pidió que la pobreza sea atacada y tenida en cuenta con tanto ímpetu como los programas de erradicación de los cultivos ligados a la droga en el contexto de esta lucha.
Recordaron que en la sierra de Guerrero el 71% de la gente es analfabeta, un 54% de las familias carece de un ingreso mensual regular y en el 66% de las comunidades hay hacinamiento.
lucha contra el cultivo La ONG deploró que con el presidente Calderón "se criminalice la siembra y cosecha pero no se ataquen otros eslabones" de un problema que deriva de las existencia de redes de complicidad e impunidad muy arraigadas.
"Aquí no se toma en cuenta a los municipios. No tienen ni voz ni voto, tanto en lo estatal como en lo federal. No les queda otra más que aceptar", concluyó el portavoz de la organización.
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