
Tribuna Abierta
Asistimos estos días a la publicación de no pocas misivas, en los diversos medios de comunicación, acerca de un tema de candente actualidad como es la creación del parque micológico de Ultzama. Sirva este escrito para aclarar, así como rebatir, alguna de las opiniones leídas últimamente tanto desde un punto de vista objetivo (como técnico), como subjetivo (como colaborador del proyecto).
Desde la pasada temporada micológica, distintos medios de información se han hecho eco del siguiente titular El valle de la Ultzama planea cobrar por los hongos . El tema en cuestión ha permanecido olvidado desde enero y se caldea con la llegada de la época otoñal. Sin embargo, el proyecto de parque micológico de Ultzama llevaba mucho tiempo fraguándose, antes de tomar forma y aparecer ante la sociedad. Concretamente desde el año 2005. Sin embargo, dos son las razones acaecidas en 2006 que han podido impulsar a algunos concejos del mencionado valle, que mostraban sus dudas a formar parte de este proyecto:
- La excepcional eclosión de especies micológicas auspiciado por una fenomenal eclosión de especies micológicas, especialmente las del género Boletus sp ., dentro del cual se encuentran los codiciados hongo beltzas u onddo beltzak.
- El expolio experimentado en diversas zonas de Navarra y que se cebó especialmente en el valle de Ultzama.
A pesar de la rueda de prensa celebrada el pasado 30 de agosto, en la cual se trató de explicar los puntos básicos en los que se fundamenta el proyecto, los medios de comunicación, de forma mayoritaria, simplemente transmitieron un objetivo meramente recaudatorio, como así lo recoge el titular Ultzama cobrará por coger setas .
Lamentablemente, la información de los puntos básicos del proyecto como la importancia de la ordenación del recurso micológico, la gestión sostenible de un aprovechamiento no maderable del monte, la divulgación y la formación sobre la micología en la zona son aspectos que no han llegado a la opinión pública, tal y como lo demuestran las distintas cartas remitidas a los diferentes medios.
Uno de los pilares de la ordenación de este recurso, y que a día de hoy sigue creando confusión entre los aficionados a la micología, es precisamente la cuestión de ¿a quién pertenecen los hongos y las setas? Muchos de ellos siguen creyendo que son de todos, pero nada más lejos de la realidad. Y es que los frutos espontáneos del monte, como son en este caso las setas o los hongos, tienen dueño, y éste es el titular del terreno, tal y como queda recogido tanto en la Ley de Montes foral (Ley Foral 3/2007) como estatal (Ley 43/2003). Entonces, ¿qué es lo que está haciendo el Ayuntamiento de la Ultzama en este caso? Pues ordenar un recurso natural que es suyo, de la misma manera que se ordenan los recursos forestales, pascícolas, cinegéticos o piscícolas.
De esta manera se pretende dosificar el aprovechamiento y la presión recolectora por cuencas, en función de la capacidad de acogida de cada una de estas cuencas. Esta capacidad de acogida se calcula grosso modo en función de la accesibilidad, tipo de masas/producción y superficie útil, aunque existen otros factores. Añadiendo a lo anterior la posibilidad de obtener información y asesoramiento, dado que no toda la gente que va al monte conoce tan bien las especies de setas y hongos, como así se atribuye uno de los autores de una de las cartas remitidas a los medios. Se pregunta en el mismo escrito "¿cómo pueden dar datos tan exactos de los kilos recogidos y de los coches que acudieron…?". Esta estimación se ha realizado en base a encuestas a pie de campo (monte) y mediante datos de producción provenientes de los muestreos que llevan realizándose desde hace años en toda la geografía navarra, lo que finalmente mostraron esos datos tan impresionantes de riqueza que, no olvidemos, había sido enajenada de sus propios titulares sin revertir nada en los mismos.
El autor de la citada carta comenta que "duda mucho que gente que acude normalmente al monte robe corderos, tapone las salidas de los prados, etcétera". Lo cierto es que a mí también me costó creerlo, pero hay que tener en cuenta que muchos de los que acudieron la temporada pasada a recolectar (o debería decir cosechar) hongos a estos lugares no eran precisamente gente que acude normalmente al monte. Entonces las dudas empiezan a disiparse para desaparecer totalmente si se escuchan los relatos de propietarios, ganaderos y forestales que en aquellos días intentaron convivir y compatibilizar su presencia y su trabajo en el monte con las hordas ingentes de recolectores (cosechadores) que acudieron a su medio natural.
No debería estar tan seguro el autor de la carta de que el valle de la Ultzama, tal y como asegura: "haya descubierto la gallina de los huevos de oro", por precedentes no demasiado lejanos geográficamente y que han demostrado precisamente lo contrario debido a los altos costes de mantenimiento (servicio de guarderío, impresos, folletos, cartografía, etcétera). De lo que sí podemos estar seguros es que si con ello se puede evitar el saqueo de años pasados y regular la presión recolectora para hacerla compatible con otros usos, principio fundamental de la ordenación tanto clásica como moderna, sin duda la experiencia habrá resultado positiva.
En la misma carta se reconoce que "no he acudido nunca a la Ultzama a robarles los hongos y dudo que pague por hacerlo". Dado el conocimiento que sobre el reino Fungi parece atesorar este señor, y por lo tanto la poca necesidad que tiene de asesoramiento y/o información, y dada la poca necesidad de ordenación de este recurso que deja entrever en su escrito; la opción que le queda es, tal y como está asumiendo en el mismo escrito, "robárselas" al verdadero propietario allá a donde acuda a recolectar los hongos o setas.
Para acabar, quisiera darle la razón a este señor en la opinión que manifiesta de que la solución podría ir hacia la expedición de "licencias para todo el año a nivel foral y no cotos privados". Sin duda, es una buena opción y debería tomar buena nota la Administración, dado que a fecha de hoy existen varias entidades locales con la misma problemática que han solicitado ya la ordenación del recurso de la misma manera que ha hecho Ultzama. Esto no quita para que la iniciativa que ha tenido el valle de Ultzama en la ordenación de un recurso (en este caso, el micológico) que a día de hoy carecía de la misma, sea plausible.
* Ingeniero técnico agrícola e ingeniero de montes
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