
orquesta nacional de rusia. M. Argerich. Ch. dutoit.
Intérpretes. Martha Argerich (piano), Orquesta Nacional de Rusia, Charles Dutoit (director). Programa. M. I. Glinka: Obertura de Russlan y Ludmilla ; L. v. Beethoven: Concierto para piano y orquesta nº 1 en Do Mayor, Op. 15 ; P. I. Tchaikovski. Sinfonía nº 4 en fa menor, Op. 36 . Fecha y lugar. 24/08/07. Auditorio Kursaal. Incidencias. Aforo completo. Argerich ofreció dos bises sin pausa entre ambos: 1º pieza de las escenas infantiles de R. Schumann y la 2ª sonata en re menor de D. Scarlatti.
POR fin pudimos apreciar esa sensación tan extraña que se apodera de los más melómanos cuando salen a escena sólo los grandes. Una sensación en la que uno, además de gozar con la propia interpretación como tal, también lo hace por el hecho de estar ante alguien realmente grande. Hablo de Martha Argerich y su ex marido Charles Dutoit. Casi 50 años que coincidieron en un concierto y miles de horas de vuelo musical hasta la fecha. El tándem batuta-piano funcionó a las mil maravillas, aunque la voz cantante la llevase más ella que el propio director a lo largo del Concierto para piano y orquesta nº 1 Op. 15 del sordo de Bonn. Sólo con observar cómo salió Argerich a escena quedó claro que íbamos a asistir a un encuentro musical con una mujer de carácter, tanto fue así que su versión del concierto fue impresionante, lleno de vigor y fuerza, personalidad, con incidencia especial del pedal en el bello Largo, y con la Orquesta Nacional de Rusia en un total segundo plano. El lucimiento era para ella, quien sin esperar a que la orquesta ejecutase el último acorde dio un brinco en el asiento para saludar a su ex, el gran Dutoit. Luego jugó ante el teclado uniendo dos piezas tan diferentes como la primera de las escenas infantiles de Schumann y la segunda sonata en re menor de Scarlatti. La dama transmitió además de música, esa aura que sólo los grandes saben transmitir. Pero no sólo Argerich obtuvo su merecido aplauso, también la Orquesta Nacional de Rusia que si no anduvo demasiado acertada en la obra de Beethoven, ejecutó la obertura de Russlan y Ludmilla de Glinka con gran precisión, además de estar muy a la altura de la batuta de Dutoit a lo largo de la intensa Sinfonía nº4 de Tchaikovski. La versión ofrecida fue de esas de dejar al personal literalmente pegado al asiento. Desde luego, tanto Dutoit como los excelentes músicos rusos supieron transmitir a la perfección el famoso fatum que Tchaikovsky quiso transmitir con tamaña partitura: "esa fuerza fatal que impide la consecución del impulso hacia la felicidad, la que vela para que el bienestar y la paz jamás sean perfectos", y ante la cual se preguntó si "¿no es mejor dejar de lado la realidad y abandonarse a los sueños?" Desde luego, de ensueño lo escuchado con un impresionante andante sostenuto y una genial consecución de sonido limpio y redondo a través de precioso pizzicato del Scherzo hasta el Allegro con fuoco final, con una cuerda excelente y una orquesta que, en general, sonó espléndida.
|
|
© NOTICIAS DE GIPUZKOA
Avda. Tolosa 23 · 20018 Donostia · GIPUZKOA ·
Tel 943 319 200 · Fax Administración
943 223 900 · Fax Redacción 943 223 902
Enlaces patrocinados:
Inmobiliarias |
Disfraces |
Agencias de publicidad |
Tiendas de electrónica |
Cirugía estética |
Inmobiliarias |
Asesorías |
Peluquerías |
Muebles |
Clínicas |
Seguridad |
Mudanzas |
Viajes |
Hostales |
Taxis |
Hogar |
Hoteles |
Cerrajeros |
Farmacias |
Rótulos |
Armarios |
Trabajo |
Hosting |
Ocio en Gipuzkoa |
Hoteles en Madrid |
Hoteles en Barcelona |