
El actual parque Martin Ugalde reúne empresas dedicadas a la actividad cultural en lo que fue la fábrica Laborde.Foto: LENBUR
s E mezclan entre viviendas, actividades diarias y trabajos que, en algunos casos, nada tienen que ver con lo que fueron. Son resquicios de aquella era industrial que asoló las tierras guipuzcoanas. Edificios funcionales, con buena iluminación y robustos, en algunos casos reutilizados para acoger actividades lúdicas y culturales.
En Gipuzkoa, el patrimonio industrial está diversificado sectorialmente por valles y casi por municipios. Se produjo una atomización de núcleos fabriles de la siguiente manera: Tolosaldea, papel; Eibar y Soraluze, armas; Legazpi, transformados metálicos y herramientas; Bergara, textil; Zumaia, cementera, y Azkoitia y Azpeitia, muebles. En el territorio destacaba Errenteria, llamado el Manchester guipuzcoano , por su especialización en la industria del plomo, alimentación, textil...
Cuando se habla de patrimonio industrial, no sólo se tienen en cuenta las fábricas, sino también las colonias o barrios obreros con edificaciones características, los archivos de cada fábrica, la maquinaria y algo de incalculable valor: la memoria de los trabajadores, de los obreros.
Europa ha recuperado parte de su patrimonio industrial para adecuarlo a las actuales necesidades y ofrecer en antiguos talleres espacios lúdicos y culturales. Salas de conciertos, restaurantes y hoteles envuelven los cimientos de lo que fueron antiguas fábricas, incluidas en la Ruta Industrial del Rhur.
En Gipuzkoa, la actual situación tanto de utilización como conservación de las antiguas fábricas depende de la sensibilidad de cada municipio, pero todavía hay mucho que hacer. "Aquí hay una enorme costumbre de tirar lo que hay y construir algo nuevo, sólo hace falta un poco de imaginación para aprovechar esos maravillosos espacios", explica Olatz Conde, técnico de Lenbur Fundazioa.
La arquitectura industrial ofrece numerosas opciones, ya que destaca por ser pionera en la utilización de materiales y formas que aprovechan perfectamente los recursos naturales de iluminación. Además, en las construcciones industriales se abandona la madera y se utiliza el hierro por su resistencia al fuego, además de incluir el hormigón, que revolucionó el mundo de la arquitectura industrial.
urola garaia
Sede de Lenbur
En Legazpi se encuentra Lenbur Fundazioa, que en su labor de conservación y recuperación del patrimonio industrial está llevando a cabo muchos proyectos dentro del ámbito de la historia del hierro. El actual centro de interpretación se encuentra ubicado en lo que fue el edificio de Fundiciones San Miguel.
La comarca cuenta con numerosas industrias recuperadas para usos culturales e integrados en la Ruta Obrera de Legazpi, como los hornos de calcinación Tolva de descarga, la capilla obrera o las viviendas de trabajadores, entre otros.
Zumarraga cuenta con la estación del antiguo ferrocarril, del Urola, edificio de estilo neovasco de cubierta a dos aguas de tres alturas.
tolosaldea
Papel
Los ríos abastecen de agua y energía a una de las industrias más prósperas de Gipuzkoa: las papeleras. La primera máquina de este tipo instalada en el Estado se situó en Tolosa. Toda la comarca fue el centro de producción de papel más importante del Estado. Ubicadas cerca de los ríos, las fábricas contaban con la fuerza motriz y materia prima necesaria. Muchos de estos centenarios edificios han desaparecido. Pero Tolosa conserva todavía un bello ejemplo: la papelera del Araxes (1858) de estilo neovasco, que todavía mantiene toda su actividad.
minas
Zerain, Legazpi, Irun y Oiartzun
La minería en Gipuzkoa es un sector secundario. No hay un mineral que haya predominado respecto de otro, por lo que todo el territorio está salpicado de muchos y variados vestigios de un pasado rico en colores, uno de cada material. Hay yacimientos de plomo y zinc en Legorreta; hierro en Oiartzun e Irun; lignito en Zestoa; pizarra en Itsasondo... Sin embargo, los espacios mineros más representativos de Gipuzkoa se encuentran en Zerain, Legazpi, Irun y Oiartzun.
La vegetación va tapizando los antiguos hornos y las galerías de las antiguas explotaciones mineras creando un paisaje diferente y natural.
Las recién rehabilitadas minas de Arditurri pasan a formar parte del patrimonio industrial recuperado. Zerain conserva la serrería hidráulica de Larrondo, construida en el siglo XIX, así como todo el complejo minero de Aizpea, cuyas galerías de extracción y transporte de mineral de hierro pueden visitarse. Los hornos de calcinación, vagonetas, cable aéreo... de Tolva, en Legazpi, están recuperados gracias al trabajo de Lenbur. Irun tiene, en su barrio de Meaka, las minas de Irugutzeta, construidas en época romana y que permanecieron abiertas hasta 1980.
centrales eléctricas
Leitzaran, Plazaola, Urola
Las corrientes del río Leitzaran de Andoain propiciaron la construcción de numerosas centrales eléctricas en sus orillas. El paseo está lleno de monumentos industriales como el ferrocarril minero del Plazaola, la central de Plazaola y Ameraun y la hidroeléctrica.
Junto al río Aranzazu, Oñati alberga un núcleo hidráulico de gran tamaño en un entorno natural inigualable: la central de Olate. Las orillas del río Urola también albergan numerosas sedes, pero en peor estado de conservación.
textil y cuero
Bergara, Antzuola, Beasain y Tolosa
La mayor concentración de empresas textiles, principalmente algodoneras es, sin lugar a dudas, Bergara. Los famoso azules o mahones de esta localidad han hecho famosa a la villa. Antzuola fue el gran centro curtidor guipuzcoano que llegó a contar con cinco fábricas. Hoy en día sólo queda una escultura en homenaje a este oficio.
mercados
De Tolosa a Ordizia
El mercado del Tinglado de Tolosa, construido en 1899 y recientemente reformado, es un conjunto de esqueleto metálico, tanto por sus vigas como contravigas. El recinto que todas las semanas acoge el mercado de Ordizia lo construyó el arquitecto Gurruchaga en 1923 y también forma parte del patrimonio industrial del territorio.
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