Editorial
Zapatero remató la faena
TRÁS han quedado ya los tiempos en que el líder de la oposición, envalentonado por su coro mediático, llamaba al presidente español,
Rodríguez Zapatero
,
bobo solemne . Tres años le ha durado a
Mariano Rajoy el argumento de ETA, las víctimas y que se rompe España. Tres años en los que Zapatero, en parte por soledad, en parte por responsabilidad y en parte por indecisión, dejó el campo abierto al ataque desmesurado y desleal de una oposición sin más argumentos que la política antiterrorista. En el debate sobre el estado de la nación, Zapatero puso el pie en la pared y plantó cara: "Ustedes sin ETA no son nada".
El bobo solemne denunció solemnemente, claro, la patraña permanente de la que pretendió vivir el PP desde que perdió el poder, y dejó claro que esa ilusa pretensión de elecciones anticipadas que reclamaba Rajoy no pasaba de ser un delirio alimentado por los apéndices mediáticos de la derecha extrema. Para colmo, su anuncio -populista y electoralista, por otra parte- de las ayudas a la natalidad fue el asunto de mayor repercusión de cuantos se trataron en el debate. Todas las encuestas, y hasta los medios afines, señalaron la abrumadora derrota de Mariano Rajoy y, a modo de puntilla, Zapatero reforzó su éxito con un sorpresivo cambio en la composición de su Gobierno. Un cambio ministerial a ocho meses del final de la legislatura que demostraba a las claras su intención de aprovechar al máximo el tiempo que resta, contra el vaticinio del PP sobre elecciones anticipadas o tiempo muerto hasta marzo. Zapatero, además, ha optado por recambios imaginativos y hasta brillantes. Un científico de prestigio dirigirá Sanidad, una catalana joven y progresista se encargará de Vivienda, un intelectual, ensayista y poeta se ocupará de Cultura y una veterana en el Ejecutivo cambiará su tarea en favor de la salud pública por la también delicada atención a las administraciones públicas. Este impulso real hacia adelante, la vida sigue y hay mucho que arreglar, contrasta con la soledad en la que ha quedado el PP, perplejo y noqueado, con su insensatez de reclamar en vano las supuestas actas de las reuniones entre ETA y el Gobierno. Zapatero no solamente ha declarado útil el tiempo que falta, sino que anuncia una larga travesía del desierto para el PP.