
Una joven china en una fábrica de productos de alimentación.Foto: ap
un proverbio chino recordado por el secretario de Estado de Comercio español ante cientos de empresarios en la cumbre hispano-china celebrada recientemente en Pekín dice que hay tres cosas que no vuelven: las palabras pronunciadas, la flecha disparada y las oportunidades perdidas. Así, con la voluntad de no perder más tiempo y de no desaprovechar las numerosas oportunidades económicas y empresariales que ofrece China, los empresarios vascos y españoles se lanzan cada vez con más ímpetu hacia ese mercado asiático. Hacer negocios en China está de moda.
La ficha que el ICEX entrega a los empresarios que quieren información sobre China resume el país en unas cuantas cifras y gráficos: 1.314,5 millones de habitantes, un PIB per cápita de 2.040 dólares, un 4,1% de tasa de paro, una inflación del 2,8% en precios al consumo y del 3,1% en precios al productor,... Pero China es mucho más que eso y que el prometedor mercado en el que hay que estar en el siglo XXI porque todo indica que seguirá siendo uno de los motores de la economía mundial. Según un informe de una institución gubernamental china, la boyante economía de este país seguirá acelerándose en 2007, con un crecimiento previsto del 10,9%. El crecimiento anual previsto es ligeramente superior al 10,7% registrado en 2006, gracias al fuerte consumo y a los elevados niveles de inversión en activos fijos, señaló el Centro de Información Estatal. "La tendencia -dice- es la de una economía que se desplaza desde el crecimiento rápido al sobrecalentamiento". Por eso, el país necesita intensificar los controles macroeconómicos con una política monetaria estable pero vigilante para asegurar un crecimiento económico rápido pero sostenido, agrega el informe.
Para empezar, China está en plena transformación. Ahora mismo la agricultura sólo representa el 11,8% del PIB, mientras que la industria es el 48,7% y los servicios el 39,5% y el país empieza a adquirir un tono más urbano en muchas regiones, fundamentalmente las de la franja costera, de norte a sur, y las desembocaduras de los grandes ríos. Una de las consecuencias de esa transformación es el aumento constante de algo desconocido hasta hace poco en China, la clase media, que ha alcanzado ya los 80 millones de personas tras añadir 15 millones en los últimos dos años, según datos del Gobierno chino.
La población de China, esos 1.314,5 millones de habitantes, tampoco es homogénea y está compuesta por 56 etnias. La han es la más numerosa y supone el 92% de la población, mientras que las otras 55 etnias se reparten el 8% restante. Pero esa "inferioridad" numérica les permite disfrutar de ventajas, como un mayor grado de flexibilidad en la política de control de la natalidad. Y así, las parejas de las etnias minoritarias pueden tener dos hijos en lugar de uno.
Luego están también las diferencias en el idioma, pues si para los europeos o los occidentales en general el idioma chino es un gran obstáculo, resulta que hasta los propios chinos te reconocen que hay múltiples dialectos y que incluso para ellos las especificidades locales y los acentos diferentes hacen imposible la comunicación entre habitantes de regiones distintas. Pero a ellos siempre les queda la lengua escrita, en la que se entienden todos. Para el mundo de los negocios siempre se puede recurrir al inglés y en la Cumbre empresarial hispano-china de Pekín no parecía en absoluto que chinos y españoles no pudieran entenderse.
Esa Cumbre tenía entre sus objetivos aumentar las relaciones económicas para hacer posible que las 450 empresas del Estado español que están actualmente radicadas en China, pasen a ser entre 800 y 1.000 en dos años. Según fuentes empresariales, en China los principales sectores de negocio para las empresas del Estado son medio ambiente, automoción y construcción. Este último sector ofrece muchas posibilidades debido a las grandes obras de infraestructura, así como al intenso proceso de urbanización. Un informe elaborado por la Oficina Económica y Comercial de España en Pekín calcula que en China se construye anualmente una superficie de 2.000 millones de metros cuadrados.
Coincidiendo en algunas fechas con la cumbre empresarial de Pekín, las Cámaras de Comercio de la CAV, con el apoyo del Departamento de Industria del Gobierno vasco, organizaron una misión a Cantón en la que participaron 29 empresas de los sectores de productos industriales, diseño industrial, sector petroquímico, alimentación y hostelería. Las empresas vascas, según fuentes de la organización, aprovecharon el viaje para tantear sus posibilidades de exportación, así como buscar materias primas y componentes y encontrar clientes y colaboradores.
En la delegación organizada por la CEOE también figuraban importantes empresas vascas, como Gamesa, Iberdrola, el BBVA y Ormazabal, entre otras, y es precisamente un grupo vasco, MCC, uno de los que cuenta con más implantaciones productivas en China.
bilbao. En el año 2006 China era el 12º país de destino de las exportaciones vascas, que suponían el 1,4% del total exportado por la CAV. Igualmente era el 7º país de origen de las importaciones realizadas. Además, el País Vasco figuraba como la segunda comunidad autónoma, por detrás de Cataluña, en el ranking de exportadores a China.
El año pasado, las exportaciones de la CAV a China ascendieron a 242,7 millones de euros, mientras que las importaciones superaron los 779 millones de euros. En el caso de las exportaciones vascas a China. los productos de nivel tecnológico medio-alto suponen la mayor parte de lo vendido en aquel país, mientras que en las importaciones de China la mayoría son productos de nivel tecnológico medio-bajo.
Por lo que respecta al conjunto del Estado español, hasta marzo de este año las importaciones de China ascendían a 15.526 millones de euros (en el acumulado de los últimos doce meses), tras crecer un 27,1% -el segundo mayor porcentaje de crecimiento tras el registrado por las importaciones procedentes de Rusia-. Las exportaciones, sin embargo, sólo crecieron un 3,8% en el mismo período y ascendían a 1.688 millones de euros, lo que arroja un déficit de la balanza comercial de España con China de 13.839 millones de euros. La tasa de cobertura en el comercio hispano-chino es tan sólo del 10,9%.
Pero a esta situación de desequilibrio comercial se ha llegado después de un espectacular crecimiento de las importaciones procedentes de China, ya que hace unos veinte años ocurría lo contrario: las exportaciones del Estado español al país asiático superaban las compras y la tasa de cobertura se situaba en el 133%. 1988 fue el primer ejercicio en el que las tornas cambiaron a favor de China, que nos vendió productos por valor de 269,7 millones de euros e importó de España por valor de 153,1 millones.
Entre 1986 y 2005 las exportaciones a China han pasado de 269,1 millones a 1.498,7 millones de euros, mientras que las importaciones han crecido mucho más y de los 201,3 millones comprados en 1986 hemos pasado a los 11.640,1 millones de hace menos de dos años. En 2006 el volumen total del comercio exterior chino llegó a los 1.760,7 millardos de dólar.
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