Editorial
Más mujeres para la industria
lo largo de los últimos días, dos entidades han realizado sendos llamamientos para impulsar la incorporación de alumnado a la Formación Profesional ante la falta de mano de obra en las industrias que forman parte del tejido empresarial guipuzcoano. Ayer fue el Cluster de Telecomunicaciones GAIA quien evaluó en 600 profesionales el "déficit" de personal en este sector, mientras que el Departamento de Educación del Gobierno Vasco realizaba el lunes un llamamiento para impulsar la FP relacionada con la actividad industrial. Ante la crisis que podría ocasionar esta falta de profesionales en un país en el que existe una gran tradición en el ámbito de la educación técnica y un entramado industrial muy consolidado, los mensajes que llegan desde las entidades tienen como destinatarias principales a las mujeres.
De hecho, el departamento que dirige Tontxu Campos ha diseñado todo un plan de trabajo que anime a las chicas a incorporarse a este sector. No es el primer intento que realiza la Administración en este sentido, ni es la primera vez que a las mujeres se les anima a trabajar en la industria. Ya en la Guerra Civil sustituyeron en estas tareas a los hombres que estaban en el frente, cosa que ocurrió también durante la II Guerra Mundial en los países en contienda. Incluso en EEUU, la liga de béisbol fue liga femenina ante la falta de deportistas masculinos. Pero en todos estos momentos puntuales, la llegada de la paz supuso una vuelta a los roles tradicionales de hombres y mujeres, y por lo tanto, la incorporación de la mano de obra femenina a la industria, se convirtió en un hecho coyuntural.
De ahí que cualquier estrategia que cambie estas dinámicas tan ancladas en los prejuicios sexistas requiera de un planteamiento global que abarque la educación, la implicación de la industria y la sensibilización de todo el entramado social para ser conscientes de las oportunidades que se pierden por el mero hecho de seguir asignando tareas y profesiones en función del sexo. Sólo desde esta premisa será posible vislumbrar un cambio en la cultura industrial que permita que las mujeres sean vistas como potencial mano de obra. O dicho de otro modo, que las chicas puedan ver en ese sector una posibilidad más de desarrollar su trayectoria profesional y su autonomía personal.