
Un afectado se cubre el rostro con un libro de la organización.Foto: n.g.
Donostia. "Un alcohólico es un mentiroso patológico, se miente también a sí mismo: con tres copas se cree el rey del mambo, el ego se dispara y se cree que está en posesión de la verdad". Los recuerdos de Jon (nombre ficticio), de 66 años, sirven para explicar que el alcoholismo es una enfermedad muy sutil, que uno no se quiere dar cuenta de que la padece hasta que llega un momento en el que "se toca fondo".
"En esos momentos, tu vida se vuelve ingobernable. Por mucho que quieras a tu familia, en ese instante sólo te importa la siguiente copa y te olvidas de tus obligaciones. El alcoholismo también es un signo de inmadurez y de un complejo de inferioridad", detalla.
No esconde que se "llega a una situación límite en la que te sientes acorralado, con problemas en el trabajo, en la familia y físicos", lo que hace que "un día te mires al espejo y no te aguantas", señala.
En esos momentos, la autoestima no existe. Así, igual que él, la mayoría de las personas que llegan a Alcohólicos Anónimos han superado esa línea, han tocado fondo y son sus familiares o incluso sus médicos los que les hacen acudir a la asociación.
Jon también insiste en que no es la cantidad de alcohol que se beba lo que importa, sino el efecto que la bebida tiene en uno mismo: "Al día siguiente, yo solía pensar que era la última copa la que me había sentado mal, pero en realidad es la primera copa la que hace mal al alcohólico. Parece simple, pero a mí me costó cuarenta años darme cuenta", relata
decir 'no' Jon recuerda que, un día, tuvo que decidir dejar no sólo el alcohol, sino también el tabaco, el juego y la prostitución. "Gracias a Alcohólicos Anónimos se empieza a aprender a decir no y, a partir de ese momento, se empieza a recuperar la autoestima y la dignidad", recuerda. Porque, a pesar de que no es fácil, del alcoholismo sí se sale", admite.
En ese sentido, también quiere subrayar que, aunque sí son responsables de lo que hacen cuando aceptan beber, los alcohólicos no son culpables de hacerlo, porque no existe una voluntad de hacer mal a nadie cuando piden una copa. "Lo que se quiere es gustar, sobre todo a los demás, el alcohólico es también un tonto útil".
Jon también cree que el alcoholismo es una enfermedad incurable. Por eso, aunque él lleva más de 20 años sin beber, sigue acudiendo a las reuniones de la asociación y es consciente de que no quiere volver a sufrir el efecto que el alcohol tiene en él: "Yo puedo beber, pero he decidido no volver a hacerlo".
|
|
© NOTICIAS DE GIPUZKOA
Avda. Tolosa 23 · 20018 Donostia · GIPUZKOA ·
Tel 943 319 200 · Fax Administración
943 223 900 · Fax Redacción 943 223 902
Enlaces patrocinados:
Inmobiliarias |
Disfraces |
Agencias de publicidad |
Tiendas de electrónica |
Cirugía estética |
Inmobiliarias |
Asesorías |
Peluquerías |
Muebles |
Clínicas |
Seguridad |
Mudanzas |
Viajes |
Hostales |
Taxis |
Hogar |
Hoteles |
Cerrajeros |
Farmacias |
Rótulos |
Armarios |
Trabajo |
Ocio en Gipuzkoa |
Hoteles en Madrid |
Hoteles en Barcelona |