
R ESULTAR elegido para formar parte de una mesa electoral no suele ser plato de buen gusto para muchas personas, que no están dispuestas a invertir un domingo en afrontar una maratoniana jornada a pie de urna por el módico precio de 53,34 euros y un bocadillo.
A un presidente y dos vocales por mesa, son 2.706 los guipuzcoanos que este domingo están obligados a permanecer desde las ocho de la mañana hasta que culmine el recuento de papeletas, entrada la noche, en las 902 mesas que se constituirán en los 281 colegios electorales del territorio. A ellos se suman 5.412 ciudadanos más llamados a personarse como suplentes, que podrán marcharse a sus casas si los titulares no sufren percances de última hora.
En un intento por eludir su obligación, son centenares los presidentes y vocales que estos días han presentado excusas debidamente documentadas en las Juntas Electorales de Zona de Bergara, Azpeitia, Tolosa y Donostia. Sólo en ésta última junta han ingresado un millar de alegaciones. La mayoría de ellas, sea con argumentos totalmente justificados o con otros más tendentes al escaqueo, se ha encontrado con una respuesta negativa.
"Ser miembro de una mesa electoral es un deber cívico ineludible. Cada excusa es un caso único que se estudia detenidamente y, si se tiende a no aceptarlas, no es para fastidiar a nadie, sino porque hay muy poco margen para encontrar a sustitutos y no se puede correr el riesgo de encontrarnos el día de las elecciones con mesas vacías. Por eso cualquier excusa no puede ser válida", señala Joaquín Albizu, secretario de la Junta Electoral de Zona de Tolosa.
monjas, futbolistas y embarazadas
"Cada caso es único"
Una monja de clausura que alega no poder salir del convento para presidir una mesa, una embarazada que el día de las elecciones ya habrá salido de cuentas, un joven de baja por tener un dedo roto, un médico que tiene que cubrir el turno de urgencias, la madrina de un niño que ese día hace la comunión, un periodista de la sección de política, un quiosquero, un futbolista que ese día tiene un partido transcendental, un camarero que sólo trabaja los fines de semana... Son variadas las circunstancias que pueden impedir a los elegidos tomar posesión de su cargo, pero muy pocos los casos en los que sus excusas se aceptan.
"Lo que prima es el sentido común. Estar de baja médica no es en sí una excusa aceptable si el motivo por el que se está de baja no impide al elegido estar en una mesa para controlar la emisión de votos. Tampoco lo es trabajar ese día, a no ser que el quehacer que se realice sea muy específico y personalísimo y ese ciudadano sea insustituible", expone Rosa Violet, secretaria de la Junta Electoral de Zona de Donostia, quien evita dar normas generales sobre las excusas que se aceptan y se rechazan argumentando que "cada caso es un mundo".
"Desde luego, a la madre de un niño que hace la comunión, al novio que se casa ese día o a su hermano no se le va a obligar a presidir una mesa, pero el primo o el tío del niño que se comulga tiene todas las papeletas para que no se acepte su excusa como válida", indica.
la picaresca
Demoras y billetes de avión
La picaresca no escapa del mundo de las mesas electorales, en torno al que corren rumores de que si se llega tarde el día de las elecciones o se saca un billete de avión que prueba que en la fecha de los comicios los elegidos están de viaje se puede sortear esta obligación sin consecuencias.
Sin embargo, los secretarios de las juntas advierten de que eludir esta obligación no es tan fácil y puede acarrear serias consecuencias. Llegar con retraso puede suponer librarse de estar en una mesa, porque una vez que se ha constituido con suplentes ya no hay vuelta a atrás, pero esa tardanza puede suponer también arriesgarse a ser multado o enfrentarse a las penas de cárcel previstas en la Ley Orgánica de Régimen Electoral General.
Este texto contempla una pena de privación de libertad de entre 14 y 30 días y una multa de dos a diez meses para los elegidos que no cumplan con su obligación, lo que traducido a euros es arriesgarse a pagar un mínimo de 120 euros para saldar cuentas con la justicia y un máximo de 120.000 euros. Ninguna broma, aunque personas con vacaciones planificadas en estas fechas y que no recibirán ninguna compensación por la cancelación de sus reservas de hotel y de aviones estudian si les compensa arriesgarse y pagar la sanción, antes de perder el dinero que han invertido en su viaje.
Comprar un billete de avión tampoco es una garantía, porque los revisores de la excusa seguramente comprobarán cuándo se ha adquirido, y si descubren que ha sido una vez que su titular ya había sido notificado sobre su nombramiento, es más que probable que la denieguen sin ningún miramiento. Vivir en el extranjero puede ser un argumento válido si se documenta debidamente, pero si por ejemplo alguien reside en Sevilla pero sigue empadronado en Eibar es más que probable que no se libre de su obligación. "Si sigue empadronado aquí será por algo, ¿no?", exponen desde la Junta de Azpeitia.
Ante la fama de implacables que tienen las Juntas Electorales que estudian cada caso, Violet defiende que en situaciones especiales en las que una persona documenta la imposibilidad de acudir a la mesa, se admite que presente un sustituto de su misma circunscripción que esté dispuesto a asumir esta tarea. "No es frecuente, pero se permite en ciertos casos", admite.
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