
Eufemiano Fuentes, a su salida bajo fianza de la cárcel de Soto del Real junto a su mujer y su abogado.Foto: efe
Donostia. La Operación Puerto , la que ha sido considerada como la desarticulación de la supuestamente mayor red de dopaje deportivo jamás descubierta, se queda en agua de borrajas. Al menos, desde el punto de vista judicial, porque el juicio mediático y social hace tiempo que dictó sentencia y los daños colaterales son evidentes: dos escuadras desmanteladas -Comunitat Valenciana y Liberty-Würth- y varios ciclistas y auxiliares sin equipo -algunos ya de forma irremediable- y otros recolocados a precios de saldo. En definitiva, medio centenar de corredores, de personas, marcados para siempre.
Pese a que se ha cobrado algunos cadáveres , la Operación Puerto será archivada por el juez del Juzgado de Instrucción número 31 de Madrid, Antonio Serrano, cuyo auto, que consta de una veintena de folios, saldrá a la luz con toda probabilidad este lunes. Desde el punto de vista penal, el magistrado no ha hallado indicios constitutivos de delito conforme a la legislación que estaba vigente el pasado 23 de mayo, el día en el que, en una cafetería de Madrid, fueron detenidos el ex director de Liberty-Würth, Manolo Saiz, el médico Eufemiano Fuentes y el hematólogo José Luis Merino. El mismo día serían arrestados también el director adjunto del Comunitat Valenciana, Ignacio Labarta y el ex corredor de mountain-bike Alberto León.
La resolución adoptada por el magistrado Serrano resulta un tanto sorprendente, no por el sentido de su sentencia, sino por la rapidez con la que ha sido adoptada, en plena fase de instrucción -ni tan siquiera se ha llegado a un juicio oral-, y cuando aún faltan por prestar declaración una veintena de ciclistas cuyos nombres aparecieron en la documentación requisada.
Aunque la decisión judicial podría ser recurrida por las partes implicadas en el caso -es más que posible que así sea-, el archivo del caso implica que ninguno de los supuestamente imputados pueda ser acusado de delito alguno en relación a una posible incitación al dopaje o de atentado contra la salud pública.
tiempo de recursos A partir de ahora, se abre una fase en la que los probables recursos que se interpongan desde los bufés de abogados pueden prolongar durante varios meses la Operación Puerto en los juzgados.
El auto de Antonio Serrano no hace sino ratificar la chapuza en la que ha terminado convirtiéndose la investigación de la Guardia Civil, así como la actuación de políticos, federativos y periodistas defensores de hipócritas políticas de tolerancia cero .
Los intereses creados, la falsificación de documentos oficiales , el linchamiento general hacia unos ciclistas mientras otros corredores y deportistas de otras disciplinas eran mantenidos deliberadamente al margen de la trama, han sido una constante desde que se abrió el proceso, que puede terminar sin sanción alguna, más allá de las lesiones a la imagen y prestigio de los afectados.
Pese a todo, lo que también resulta evidente es la aparición de casi un centenar de bolsas de sangre congelada y plasma sanguíneo, utensilios para la congelación y centrifugado de la sangre, planificaciones de entrenamientos, documentos que podrían indicar prácticas dopantes...
Sin embargo, nadie, absolutamente nadie, ni políticos, ni investigadores ni federativos han sabido, o podido, separar el grano de la paja, es decir: esclarecer a qué deportistas correspondían las prácticas dopantes y a quiénes se les requisó únicamente planes de preparación. Todos los afectados fueron metidos en el mismo estercolero, que ha terminado por apestar a los propios instigadores de la investigación.
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