Mesa de redacción
La muerte sigue igual
QUELLA mandanga de "año nuevo, vida nueva", como todos los tópicos, no pasa de portada de almanaque. Porque, amigos, la vida no cambia porque le arranquemos la última hoja al calendario. Los años que vienen y van, a fin de cuentas, no son más que una invención humana en la pretensión de acotar el tiempo para hacer balances, resumir datos y cobrar quinquenios. Y es que 2007 ya ha cogido marcha en el inventario de la brutalidad machista, de acuerdo a la velocidad de crucero que viene de los años precedentes. Ya van cinco. Cinco mujeres asesinadas por sus parejas desde que millones de ciudadanos achispados y metidos en juerga celebrasen la llegada del nuevo año con esa etérea voluntad de cambiar de vida. Una de las últimas fue en pleno centro de Soria, y la modalidad fue la recortada. No hay demasiada originalidad en el guión: mujer desesperada que pretende acudir al abogado para formalizar la separación de su energúmeno; energúmeno que lo impide a tiros asesinando a la mujer; energúmeno que, con la misma escopeta, se pega un tiro pero no acaba de matarse. Y eso, que ya van cinco. Y como no hemos hecho más que empezar, a fin de cuentas recién acabado enero, podemos contar que el primer caso fue en Ciudad Real, por apuñalamiento y posterior ahorcamiento voluntario del asesino. Pues mira, empate. Y el segundo, el protomacho que no pudo soportar ver a su ex mujer en brazos de otro, o mía o de nadie, se llevó por delante a ella y a su novio, a cuchilladas, en Mallorca. Estamos donde estábamos. Por desgracia.