Mesa de redacción
Las consignas de rigor
Las nuevas generaciones no conocen, no pillan, el sentido de la expresión. Suerte que tienen. Las consignas de rigor era la coletilla que los cronistas de la actualidad ponían al final de los discursos oficiales. O sea, los "¡¡Paña Una, Paña Grande, Paña Libre!!", los "¡¡Gloriosos caídos por Dios y por España, Presentes!!", y otras lindezas a las que el régimen era tan afecto. Uno, a quien la grandilocuencia siempre se le atragantó, pensaba que el nuevo siglo habría acabado con tan perturbadoras soflamas tiempo hace que no se oye aquello de Aberria ala hil!, aunque algunos lo practiquen, pero mira por dónde nos sale Hugo Chávez tomando posesión del cargo a golpe de consignas, y qué consignas: "Juro por Cristo, el más grande socialista..." para empezar y "¡¡Patria, socialismo o muerte!!" para terminar. ¡Hala! Pues esto sí que sitúa al extravagante presidente bolivariano en el cuadro de honor de la hipérbole programática, del santo y seña como recurso publicitario. Supongo a los enardecidos chavistas, que son muchos, escuchando con lágrimas en los ojos tan fervorosa proclama, y les deseo con toda mi alma que le interpreten al mandatario la consigna de rigor como mera coletilla para redondear el discurso, no vaya a ser que le vayan a tomar en serio y crean que con la ayuda de Jesucristo se abre la veda para matar o morir por la patria y el socialismo. No vayan a pasar de la grandilocuencia al vale todo, de la soflama al machete y la vayamos a tener. Que hay anacronismos que encienden los ánimos y ciegan la inteligencia.
POR PABLO MUÑOZ.