Editorial
Luz verde a Zubieta
la decisión del Ayuntamiento de Donostia de dar luz verde a la última y definitiva ubicación de la incineradora en Zubieta cierra uno de los capítulos más complicados de los últimos tiempos en la agenda de Gipuzkoa en el que el debate medioambiental, la rivalidad institucional y el enfrentamiento político se han dado la mano. Esta decisión de la Junta de Gobierno municipal formada por el PSE y Ezker Batua contó con el voto en contra de este último debido a su oposición al sistema de la incineración pero salió adelante a pesar de la oposición de Odón Elorza, que en los últimos meses ha desarrollado una frenética campaña a favor de sistemas alternativos de reciclaje de basuras, tanteando distintas ubicaciones para la incineradora que han ido generando un vivo debate. De hecho, la decisión de ayer se adoptó cuando faltaban apenas horas para que expirase el plazo dado por las mancomunidades que debían aceptar la gestión de las basuras del vertedero de San Marcos que tiene su fecha de cierre el 1 de enero de 2007, ya que estas entidades se habían negado a aceptar los residuos de Donostia y su comarca si este Ayuntamiento no adoptaba una decisión definitiva sobre la ubicación de la incineradora. La definitiva instalación de esta planta en Zubieta, en una zona más próxima a Usurbil que a Lasarte, intenta también cerrar un frente que se presentaba complicado tras la férrea oposición de la alcaldesa Ana Urchueguía a aceptarla cerca de su localidad a pesar de que ella no cuestionara el sistema de la incineración sino su ubicación próxima, una ambivalencia que ha sido una constante en este debate y que ha generado no pocas contradicciones. Es el alcalde de Usurbil quien se encuentra ahora en la misma disyuntiva. La decisión del Ayuntamiento donostiarra ha venido precedida de una callada labor de negociación, de
fontanería entre esta institución y la Diputación y de un exhaustivo trabajo previo realizado por los técnicos, factores que han sido imprescindibles para el acuerdo. Ahora que hay luz verde, y teniendo en cuenta la polémica social que ha generado, sería exigible que esta obra se realizase con todas las garantías medioambientales necesarias, sin dejar a un lado las otras alternativas de reciclaje que en los últimos meses han ido tomando cuerpo en el largo debate que ha precedido a esta última decisión.