
Tapia, ayer, en la Escuela de Ingenieros de la UPV, en Donostia.Foto: karlos corbella
Donostia.Recientemente se ha conocido que la izquierda abertzale va a "organizarse" para detener la construcción del TAV.
Ellos no le dan tanta importancia a detener el proyecto en sí mismo, como a la posibilidad de aglutinar fuerzas y buscar un marco común en el que situarse y hacer otro tipo de política. Buscan más un lugar común donde, incluso, promover algún otro tipo de actividad distinta a la del tren. En todo caso, si son opiniones que buscan mejorar un proyecto, serán bienvenidas. Siempre les hemos mostrado nuestra disposición abierta a recibir aportaciones para mejorar el proyecto y, de alguna forma, hacerlo lo mejor posible con el menor impacto y satisfaciendo al máximo a las personas que se van a ver implicadas en cuanto a afecciones agrarias o de otro tipo. Ahora bien, si se va a aprovechar la construcción del tren para reflejar otro posicionamiento político, no estamos jugando en el mismo campo. Se jugarían dos partidos distintos en dos campos bien diferentes.
¿No teme que la posible legalización de la izquierda abertzale en las elecciones municipales de 2007 les lleve a algunas alcaldías y, desde ellas, pongan trabas al proyecto?
Eso no es descartable en ningún caso. Sin embargo, la experiencia nos dice, como ocurre en el municipio de Urbina (Álava), donde ha habido una consulta popular en la que todos votaron en contra, que cuando se habla con ellos se buscan soluciones. Si hay voluntad por las dos partes, siempre se encuentra una solución. Creemos que eso también ocurrirá en la zona guipuzcoana, donde espero que seamos capaces de alcanzar esos consensos.
¿El trazado de la 'Y' es inamovible?
Es el que se aprobó hace tiempo y con el que se buscó la mejor manera de implantar la alta velocidad en Euskadi, y ese es el trazado. Otra cosa es que en el momento de llevar a cabo los proyectos definitivos y, al pasar por cada uno de los municipios y analizar la situación, se puedan hacer mejoras y pequeñas modificaciones. De hecho, en el primer tramo que se está ejecutando en la zona de Vitoria ya se ha cambiado la situación de unos de los vertederos, se está minimizando el impacto agrario y se está llegando a acuerdos con todos los agricultores afectados. Todo ese tipo de cosas son mejorables y las llevamos a cabo.
¿A qué se refiere en concreto?
Por ejemplo, en una zona están definidos una serie de vertederos. Si no son los más adecuados o si el municipio en concreto cree que existen otros enclaves mejores, estamos dispuestos a analizarlos. Otro ejemplo. Si afectamos explotaciones agrarias muy concretas, se habla con el propietario y se busca otro lugar para retomar esa actividad o, si es posible, se modifica el trazado, aunque no sustancialmente.
Ezker Batua también era reticente a este trazado.
Me remito a que en el momento en que se forma el tripartito, se firma un acuerdo de gobierno en el que se recoge que el trazado del TAV va a ser el recorrido de la Y vasca y se dice que permitirá el tráfico de mercancías y viajeros, así como una velocidad máxima de 250 km/h. Eso es lo que los tres socios firmaron y eso es lo que estamos respetando.
¿Se contempla que pueda retrasarse aún más el proyecto?
Está retrasado como consecuencia de que existía un problema político. Una vez que está en marcha, no prevemos que vaya a haber más retrasos que los que puedan ser consecuencia de la ejecución de la obra.
¿Está perfilado que se pueda conectar Navarra y Gipuzkoa a través de Aralar?
Se estudiaban hasta seis alternativas y la mayoría pasaban por debajo de Aralar. En este sentido, se habló con el Ministerio de Fomento y, tanto ellos como nosotros, hemos descartado totalmente esa posibilidad. No se va a pasar por debajo de Aralar en ningún caso. Hemos propuesto una alternativa situada en un espacio entre Aralar y Aitzgorri. Ahí queda un pequeño corredor por el cual discurre la red actual de Renfe, y el Gobierno Vasco sugiere ese corredor para conectar.
¿Etxegarate podría ser la alternativa?
Lo que decimos es que dejemos esos dos parques (Aralar y Aitzgorri). Por lo demás, no tenemos ningún tipo de competencia para decidir. Eso corresponde a Fomento.
¿Cuáles son los tramos técnicamente más complicados en Gipuzkoa?
En general, toda la obra es bastante compleja, porque el trazado de la Y tiene un 60% de túneles, pero el tramo guipuzcoano discurre en más de un 66% en túnel, y eso es complicado. Hay zonas que por sus características geotécnicas son más complejas. Es el caso de Tolosaldea, que está muy poblada, y Astigarraga, que requiere el encauzamiento del río Urumea.
¿Cuándo se acometerán los primeros tramos en Gipuzkoa?
Prevemos que se pueda licitar obra a primeros de 2007. En junio tiene que haber máquinas trabajando en el primer punto, que será el túnel Ordizia-Itsasondo.
Parece que el proyecto de construcción de la red de alta velocidad en Iparralde, que permitiría la conexión con Euskadi, se desarrolla con lentitud.
Están tan interesados como nosotros en que la red de alta velocidad llegue hasta Hendaia y se modifique el actual trazado. Otra cosa es que el Gobierno francés tiene unas prioridades. Estamos intentando hacerles ver el interés que el proyecto tiene para el corredor atlántico.
¿Por qué cree que será beneficioso el TAV?
Euskadi tiene necesidades de movilidad, tanto de mercancías como de viajeros, a muy distintos niveles: comarcales, interurbanos y de largo recorrido. Tenemos que responder a ello y el tren va recoger un tráfico que, en este momento, no somos capaces de captar. Ahora coges el coche y generas congestión en la carretera, sufres un riesgo de accidente bastante elevado y pierdes muchísimo tiempo y energía. A través del tren vamos a disminuir la energía consumida, la posibilidad de accidentes y, además, se incrementará la satisfacción del ciudadano por el servicio público. Además, no hay que olvidar que muchos empresarios se tienen que desplazar fuera de nuestras fronteras para continuar sus negocios y van a estar mucho más satisfechos y tranquilos. El coste económico de los desplazamientos también disminuiría. Por ejemplo, el trayecto de 100 kilómetros entre Madrid y Toledo en el AVE cuesta 7 euros. Esa es una distancia similar a la que hay entre Donostia y Bilbao, y el recorrido en autobús cuesta entre 7 y 8 euros. Con la competencia del TAV podría bajar el precio hasta los 3 euros. La gente utilizaría el TAV porque, frente a lo que algunos creen, no es un medio de transporte para ricos.
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