
Irun, Zandueta (Navarra) y Usurbil (en la imagen) cuentan con centros de socialización.Foto: ruben plaza
donostia. El nuevo modelo de acogimiento residencial de menores plantea como novedad la creación en 2007 de dos centros de emancipación para mayores de 16 años y la eliminación de la red de los niños de 0 a 3 años, que pasarán a un programa de acogimiento familiar profesionalizado. El plan pretende además ampliar a 204 el número total de plazas, reducir el tiempo de estancia de los menores, cuya media es de cuatro años, poner en marcha dos pisos de protección para adolescentes e incentivar la reunificación de las familias y el acogimiento familiar.
Fue la propia diputada para la Política Social, Esther Larrañaga, quien presentó ayer ante las Juntas Generales y acompañada por el director de Atención a la Dependencia y la Desprotección, Jose Luis Madrazo, el nuevo modelo, que se sostendrá sobre los pilares de la atención individualizada y la estancia transitoria.
Nace además de las conclusiones a las que ha llegado un estudio realizado por los técnicos de la Diputación en colaboración con la Universidad de Oviedo, contrastado con posterioridad por los profesionales del sector.
reorientación de los recursos
Atención individualizada
El 67% de los menores atendidos en la red de acogimiento residencial de la Diputación tiene más de 13 años y un 44% es mayor de 16 años, según se desprende del estudio. Por eso, uno de los aspectos que se deben reorientar, según señaló la diputada, es "establecer estrategias específicas" para los menores de entre 13 y 18 años.
Las recomendaciones del estudio también delimitan a ocho el número de plazas de los centros, la reordenación de los menores en los pisos según el criterio de la edad, pero teniendo en cuenta sus necesidades específicas, y evitar los cambios frecuentes de hogares, que son para los menores un factor de desequilibrio.
Finalmente, el informe de los técnicos aconseja la eliminación del acogimiento residencial para niños de 0 a 3 años. Por eso, antes de fin de año, la Diputación pondrá en marcha un programa de acogimiento familiar personalizado que evite que los menores deban permanecer en un centro más allá de la acogida de urgencia.
De este modo, en el momento en que la Diputación asuma la tutela de un menor, se elaborará un programa educativo de intervención, en el que se recogerán los objetivos que se deban alcanzar con la persona y el tiempo previsto.
El plan contempla tres tipos de situaciones. En primer lugar, un menor puede verse ante la necesidad de una separación provisional de su familia con una previsión de retorno, aunque actualmente sólo un 7% de los menores atendidos vuelve con su familia biológica. "El acogimiento cumple entonces con la función de ser un lugar de protección, convivencia y educación del menor alternativo temporalmente al hogar familiar", explicó Larrañaga. En este caso, el trabajo estará enfocado en la reunificación familiar a través de equipos de intervención.
Un segundo supuesto propone la separación definitiva de la familia, por lo que el menor necesita una alternativa estable. "El piso debe desarrollar una función de puente que permita examinar las posibilidades de integración del menor en otra familia", aseguró la diputada.
Finalmente, el menor puede estar en una edad cercana a la mayoría de edad, con dificultades en el entorno familiar o con la intención de independizarse, por lo que se planteará su preparación para la vida adulta a través de los centros de emancipación.
Análisis de la futura red
Tres tipos de centros
Una de las novedades del modelo es, precisamente, la creación de dos centros de 12 plazas y un educador cada uno destinados a menores de entre 16 y 18 años, que se pondrán en marcha en el primer trimestre de 2007.
"El objetivo es que aprendan las habilidades necesarias para afrontar la vida adulta. Serán los propios menores los que organizarán la vida cotidiana con una supervisión mínima", destacó la diputada.
Para el acceso a este recurso, los menores no deberán presentar ningún problema de conducta. Además, la Diputación completará la residencia en estos centros con el programa Umbrela , dirigido a aumentar la autonomía de los menores.
Una segunda modalidad de infraestructura es el hogar de protección, un recurso ya utilizado en el antiguo sistema de gestión. De ahí que los esfuerzos del ente foral se dirijan a su reorientación para adaptarlos al nuevo planteamiento. Se trata de centros ubicados en entornos normalizados y vecinales, con una capacidad de ocho menores y un ratio de educadores de 6,5 profesionales que ofrecen al menor, en palabras de Larrañaga, "un entorno confortable, protector, educativo y rehabilitador".
Existen dos categorías de infraestructuras según la edad. Los menores de entre cuatro y doce años contarán con siete hogares de protección, con un total de 56 plazas; mientras que los menores de entre 13 y 18 años dispondrán, tras la construcción en 2007 de dos nuevos centros, de 13 hogares (104 plazas).
En la atención a estos menores, la diputación va a poner el acento en reforzar el programa de intervención con las familias biológicas y fortalecer el acogimiento familiar, no sólo para niños pequeños, sino también para los mayores de seis años.
En tercer lugar, la Diputación ya ha puesto en marcha tres centros de socialización, con un total de 32 plazas, destinados a aquellos adolescentes mayores de 12 años con problemas de conducta. Por su característica de atención terapéutica, se ubican fuera de la comunidad y el ratio de educadores es superior al de los hogares de protección.
En total, la red para menores de entre 4 y 18 años en situación de desamparo dispondrá de 204 plazas.
No obstante, aquellos menores que presenten problemáticas específicas graves, como discapacidades severas, enfermedades mentales o toxicomanías, ingresarán en centros especializados hasta que estén en condiciones de pasar a la red de acogimiento residencial.
El modelo se completará con la implantación de un nuevo servicio de evaluación y registro de acogimiento residencial. "Será una herramienta que permitirá planificar el día a día en la atención a menores, por lo que recogerá los objetivos, metodología de trabajo y temporalidad de cada uno de los casos concretos", aseveró la diputada.
También se aprobará el programa marco de acogimiento residencial, en el que se recogerán las líneas estratégicas y los criterios de atención que sustentan el nuevo modelo.
Por último, la Diputación ha planificado actividades formativas para adolescentes en prevención de consumos aditivos, sexualidad y cuidados saludables.
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