Editorial
Ganó el remo
Tras la resaca de la celebración de la Bandera de La Concha y asistir al magnífico espectáculo que ofreció Castro con su victoria, toca la hora de la reflexión y de intentar encajar en su casillero las actuaciones y responsabilidad de cada entidad e institución que ha actuado en este asunto. Una vez concluida la prueba del domingo, fueron varios los deportistas, entre ellos
José Luis Korta
, entrenador de Castro, que subrayaron que el deporte había salido vencedora de la prueba por encima de polémicas. Pero Korta añadió además algo que no debería caer en saco roto: que las reglas están para cumplirlas y que este deporte no podrá avanzar si se prescinde de ellas. Y son las reglas de juego precisamente lo que está en medio de la polémica que ha precedido a la Bandera de La Concha, la principal prueba por la que luchan las tripulaciones del Cantábrico. Con la judicialización de todo este asunto, se corre el peligro de olvidar el tema que ha motivado la polémica y que incluso ha hecho peligrar la cita donostiarra: la negativa de 14 remeros de Astillero a acceder a una prueba antidoping. Así de sencillo. Este hecho, que en cualquier acontecimiento deportivo hubiera servido para rechazar la participación de cualquier deportista, ha dado pie en el caso del remo a un cruce de acusaciones, réplicas, sentencias judiciales y, por qué no decirlo, intentos de enfrentamiento social y político que no han beneficiado en nada al deporte. Si cada palo debe aguantar su vela, en el caso de la Bandera de La Concha ha habido dejaciones destacables. A saber, que es el CAT (y con ello, el Ayuntamiento donostiarra) el anfitrión de la prueba y quien debería liderar la ejecución de las normas. Que las Federaciones, interlocutoras, y además j
uez y part e en este tema, deberían defender ante todo la limpieza en este deporte. Que el Gobierno Vasco debe articular medidas para hacer cumplir dichas normas y no generar un vacío. Con la judicialización de todo este asunto, el tema se ha enredado más y de ahí que las voces que han querido politizar la prueba deportiva hayan encontrado un terreno bien abonado. El domingo venció sin duda el remo. Pero habría que exigir por respeto a este deporte, a la afición y a las firmas que lo patrocinan, que en el futuro todas las partes implicadas asuman su responsabilidad para evitar un espectáculo tan bochornoso como el de este año.