Diario de Noticias de Gipuzkoa

Colaboración

El mito de la seguridad

por GABRIEL Mª OTAROLA enviar a un amigo imprima este texto texto normal texto medio texto grande

E
l verano tiene la ventaja nada desdeñable de que disponemos, por lo general, de más tiempo. En esta ocasión, invito al lector a acercarse a las páginas de El mito de la seguridad , escrito por Joaquín García Roca quien, en menos de doscientas páginas nos ilumina con rigor y claridad sobre el candente tema de la seguridad y sus diversos rostros, tan manipulada a favor de "los de siempre". La antítesis de la sociedad insegura no es la sociedad segura (que no es posible), sino la sociedad libre y suficientemente protegida, que pone a prueba un nuevo concepto de seguridad. La demanda de protección es proporcional a la creación de amenazas, como saben muy bien quienes manejan el mundo conforme a sus intereses.

Son los poderes que se alimentan de las inseguridades y crean amenazas quienes prometen más protección a base de "sustituir el argumento por el sermón, la razón por la emoción y la alerta por el catastrofismo."

La inseguridad se ha hecho tan omnipresente que no hay ningún concepto opuesto a ella que no sea tachado de utópico en el peor sentido del término; así, no queda espacio para reflexionar en otras direcciones, como la inseguridad que produce la distribución de la riqueza, las agresiones al ecosistema o el empeño por erradicar el valor de la diversidad cultural que enriquece a la sociedad. Mientras la inseguridad afectaba a los pueblos del Sur era un asunto suyo; cuando afecta al Norte, es un problema de todos. Muchas amenazas actuales están vinculadas a las decisiones humanas y son creaciones sociales.

Por ejemplo, el acaparar se ha convertido en una fábrica de infelicidad tanto para los que están dentro del sistema como para los que están excluidos. García Roca nos lo recuerda y lo vincula con la identificación que se hace últimamente del mundo desarrollado con más seguridad militar; con el riesgo real de marginar la lucha contra la pobreza, poniendo el foco en el terrorismo como fuente exclusiva de inseguridad. Lo militar no puede suplir a una política de seguridad humana que aborde la inestabilidad social, el crimen transnacional, los desastres ecológicos y las pandemias y explotaciones que sufren tantos millones de seres humanos. La seguridad humana está más vinculada al desarrollo que a los aspectos militares. Por tanto, la voluntad de paz y seguridad pasa por poner fin a las causas más hondas de los conflictos: la desesperación económica, la injusticia social y la opresión política.

De manera sistemática, el autor nos invita a desenmascarar los mitos sobre la seguridad en los que se oculta el nivel de violencia y fundamentalismo sobre el que está constituida la civilización Occidental: en primer lugar, sería más justo hablar de una única civilización en marcha con distintas comunidades humanas en su interior.

El conflicto de civilizaciones sólo es el enfrentamiento entre lo peor en cada una de ellas, presentando como excluyentes la libertad y la seguridad.

Otro mito: seguridad igual a uniformidad. Los países culturalmente más homogéneos no son más seguros; si así fuera, sería como reconocer que las dictaduras políticas y los totalitarismos dogmáticos son más seguros que las democracias. Igualmente se recoge el mito de la intimidación como instrumento de seguridad más práctico que la negociación y la persuasión, etc., etc.

El autor no pasa de puntillas sobre la cruda realidad, en el sentido de que en el corazón de la inseguridad humana está la vulnerabilidad. Al contrario, es el eje de su reflexión desde donde nos invita a "una seguridad centrada más en las personas que en las fronteras y el territorio, más vinculada a la protección que la defensa, más a las necesidades de supervivencia y dignidad que a la defensa frente al extranjero". Son la tolerancia, el diálogo y el respeto al diferente los que conforman la base cultural de la seguridad humana y la condición necesaria para producir políticas de paz. Paradójicamente, sólo el riesgo de la apertura "al otro" produce seguridad humana; es por lo que ninguna institución inmóvil puede hoy ofrecer la seguridad necesaria para correr riesgos en la buena dirección. Esto vale para algunos sectores de la Iglesia católica. La alianza entre religión y poder puede dar momentáneamente alguna seguridad, pero esconde debilidad y falta de fe al estar lejos de la piedad por los débiles.

En resumen, Joaquín García Roca nos ayuda a clarificar lo que algunos se empeñan por tergiversar, con un lenguaje claro y bien documentado. Y se atreve a realizar un elogio a la inseguridad, en el sentido de que es una circunstancia que irrumpe en la vida para defenderla y reafirmarla, que nos recuerda la necesidad de asumir la historia como proceso frente a las amenazas de los totalitarismos secularizantes actuales. Apostemos, nos dice, por la inevitable inseguridad pero centrada en la construcción de una comunidad libre y justa frente la ideología actual de la "seguridad" que nos ha vuelto más inseguros que nunca.

buscar vivienda en gipuzkoa
miles de casas y pisos en navarra
DEPORTES
REMO
Todos pendientes del mar en la primera jornada en La Concha
SUSCRÍBETE
BOLETÍN DE TITULARES DEL DÍA
Introduce tu dirección e-mail y recibirás cada mañana los titulares más importantes en tu correo

Haznos tu página de inicio | Visite también www.noticiasdealava.com | www.noticiasdenavarra.com

© NOTICIAS DE GIPUZKOA
Avda. Tolosa 23 · 20018 Donostia · GIPUZKOA · Tel 943 319 200 · Fax Administración 943 223 900 · Fax Redacción 943 223 902

Enlaces patrocinados: Inmobiliarias | Disfraces | Agencias de publicidad | Tiendas de electrónica | Cirugía estética | Inmobiliarias | Asesorías | Peluquerías | Muebles | Clínicas | Seguridad | Mudanzas | Viajes | Hostales | Taxis | Hogar | Hoteles | Cerrajeros | Farmacias | Rótulos | Armarios | Trabajo | Ocio en Gipuzkoa | Hoteles en Madrid | Hoteles en Barcelona |