
vitoria. Mikel Basabe confía en que las acciones judiciales no empañen los esfuerzos por alcanzar la paz definitiva, aunque asume los "obstáculos" que aparecerán en el camino. Para ello, emplaza a Zapatero a tomar la iniciativa de mover ficha tras haber comprobado la continuidad del alto el fuego decretado por ETA hace tres meses.
Julen Madariaga es uno de los integrantes más conocidos de la Ejecutiva de Aralar. ¿Qué ha supuesto para el partido su detención como presunto miembro del aparato de extorsión de ETA?
Nosotros partimos de la base de que las acusaciones que un juez de instrucción de la Audiencia Nacional haga tienen poco que ver, muchas veces, con la realidad. Ahí tenemos casos como los de Egin , Egunkaria , 18/98 y otros tantos. Indican que parte de la judicatura española ha tomado posiciones políticas. Por eso, entendemos que las detenciones hay que enmarcarlas en un intento para que el proceso de paz deje de avanzar. En el partido sabemos cómo trabaja Julen y cuál es su compromiso por la lucha de este país a través de medios políticos y pacíficos.
Varios frentes, entre ellos el Gobierno Vasco, se han sorprendido por el arresto, después de las reiteradas críticas de Madariaga a las actividades terroristas. ¿Cuál es su lectura de los hechos?
Que las acusaciones no tienen ninguna credibilidad.
La investigación comenzó hace dos años a raíz de un sumario iniciado en 1998. ¿Por qué cree que los jueces han puesto en marcha ahora la operación policial?
La respuesta está en la mente de todos: motivos políticos. Un sumario que viene de hace ocho años y detenciones que se producen la víspera de una de las fechas en las que el presidente del Gobierno podía anunciar el inicio formal de las negociaciones con ETA... No hay más misterio.
¿Eso quiere decir que hay intereses en el Poder Judicial para que el proceso no siga adelante?
Quiere decir que la judicatura en España lleva muchos años haciendo política. La sociedad de este país, independientemente de sus pensamientos políticos, lo tiene muy claro.
¿Asocia esta política a legislaturas anteriores?
Lo que está claro es que hay un partido, el Partido Popular, que está intentando cercenar las posibilidades del proceso de paz y estas actuaciones van en la misma dirección.
¿Acuerdo o casualidad?
Eso habría que preguntárselo a los jueces o a los dirigentes del PP.
Las detenciones se produjeron una semana después de que la patronal navarra denunciase la existencia de cartas de extorsión en Euskadi. ¿Encuentra alguna conexión?
Lo primero que hay que hacer es preguntar a los empresarios vascos si realmente han recibido estas cartas.
Confebask no tiene constancia de su existencia.
Entonces habrá que ver cuál es la adscripción ideológica de quien hace esas declaraciones.
Las investigaciones policiales han desvelado que ETA ordenó el cese de la extorsión con el alto el fuego. ¿Cree que es posible que existan elementos incontrolados dentro de la organización terrorista?
Lo que creemos es que llevamos más de tres años sin atentados mortales y tres meses en un alto el fuego permanente. ETA dio en marzo el paso que le correspondía y ahora le corresponde hacerlo al Gobierno español. Cuanto antes se hagan los movimientos correspondientes más difícil va a ser conseguir que el proceso dé marcha atrás. La paz es una necesidad de esta sociedad y el proceso tiene dos únicos actores: ETA y el Gobierno español.
¿Afectarán al proceso las detenciones en Iparralde y Gipuzkoa?
Esperamos que no, sobre todo, por la necesidad perentoria de paz que tiene esta sociedad, aunque todos los procesos tienen sus dificultades. En este sentido, el martes hacíamos en Aralar un paralelismo de las actuaciones de la judicatura con las de Mayor Oreja durante la tregua de 1998. Consideramos que todo el mundo tiene que aprender del pasado para que el proceso salga adelante.
El Gobierno español verificó el final de la violencia, pero continúan altercados callejeros, como los que han tenido lugar esta misma semana. ¿Condicionarán las negociaciones?
En un proceso de paz siempre hay dificultades por todos los lados; no puede ser un camino sin cuestas. Hay que afianzar el proceso y ahora es responsabilidad del Gobierno español.
De forma paralela a los pasos para alcanzar el fin de la violencia, Imaz y Batasuna han celebrado un nuevo encuentro para avanzar en la mesa política. Ambas partes han preferido ocultar los pormenores de la reunión. ¿Lo considera conveniente?
Los contactos para intentar consensuar el calendario, la metodología y el contenido de la mesa de partidos deben ser discretos. Nadie está intentando ocultar que las diferentes formaciones se están reuniendo para hablar, pero es mejor seguir con la línea actual.
¿Cree que las denuncias en los juzgados contra los encuentros protagonizados por Batasuna pueden ejercer algún tipo de presión sobre los interlocutores?
Sinceramente, no. Si estuviéramos mirando las decisiones judiciales cada dos por tres, los políticos de este país no haríamos nada. Tenemos la suficiente madurez como para saber que lo que nos corresponde es hacer política, y en eso estamos.
¿Algo ha cambiado después del cuarto comunicado de ETA?
Nada. Lo mejor es que ETA mantiene su voluntad del alto el fuego permanente, pero el resto del mensaje es similar al que conocíamos hasta ahora.
Por primera vez, la organización terrorista se dirige de forma explícita a la sociedad española. ¿Esta petición de respaldo supone un cambio de táctica?
Habría que preguntárselo a ETA, pero lo que está claro es que el proceso de paz va a tener la oposición de un sector de la sociedad española, probablemente porque el sufrimiento que se ha generado en esta sociedad está pasando factura.
¿Echa en falta en el mensaje mayores avances de cara a lograr la paz definitiva?
Hemos echado en falta que el comunicado no aparezca en euskera, lo que para nosotros no es una buena noticia. Pero al margen de esta circunstancia, no hay cambios. Se empeñan en mezclar proceso de paz con proceso de normalización, pero lo llevan haciendo bastante tiempo.
También esta semana hemos vivido el enfrentamiento de los familiares de Miguel Ángel Blanco con los imputados en la muerte del edil. ¿Lo considera una muestra de las dificultades que presentará la reconciliación entre ETA y sus víctimas?
La reconciliación vendrá cuando haya bases para lograrla, no se logra firmando un papel. Llevará más tiempo, pero no es la primera vez que este país sufre una división profunda y se llega a la reconciliación.
Navarra, la cuna de Aralar, parece uno de los principales focos de discrepancias en el proceso. ¿Cómo se puede poner fin a esta situación?
Hay que cambiar la forma en que el nacionalismo vasco ha entendido la territorialidad. No podemos marcarles el ritmo ni a los ciudadanos vascos de Iparralde ni a los ciudadanos vascos de Navarra, tienen que ser ellos. Es necesario crear las bases para que eso se dé, lo que es uno de los objetivos de Nafarroa Bai.
Además de desbancar a Miguel Sanz del Gobierno navarro, ¿no?
Por supuesto, porque es la derecha más rancia que hay en el Estado español. Hay que tener en cuenta que Navarra es la única zona del Estado donde existen ciudadanos de primera y de segunda por ley. Un ciudadano vascoparlante de Navarra que viva fuera de la zona vascófona es un ciudadano de segunda, no tiene los mismos derechos que otros.
© NOTICIAS DE GIPUZKOA
Avda. Tolosa 23 · 20018 Donostia · GIPUZKOA ·
Tel 943 319 200 · Fax Administración
943 223 900 · Fax Redacción 943 223 902
Enlaces patrocinados:
Inmobiliarias |
Disfraces |
Agencias de publicidad |
Tiendas de electrónica |
Cirugía estética |
Inmobiliarias |
Asesorías |
Peluquerías |
Muebles |
Clínicas |
Seguridad |
Mudanzas |
Viajes |
Hostales |
Taxis |
Hogar |
Hoteles |
Cerrajeros |
Farmacias |
Rótulos |
Armarios |
Trabajo |