
'Cocinero', de Mark Markov Greenberg (1934).
zarautz. Según cuenta la leyenda, Lenin no sólo escribió que "la cinematografía y el circo son las artes más importantes" para el Estado, sino que, además, en sus círculos de allegados gustaba de afirmar reiteradamente que la fotografía, en principio, no podía convertirse en arte, ya que se basaba en el reflejo mecánico de la realidad.
Durante sus casi 70 años de existencia, la URSS desdeñó el papel artístico de la fotografía, disciplina que sus dirigentes emplearon casi exclusivamente como artefacto propagandístico. Prueba de ello son las instantáneas que estos días pueden contemplarse en el Photomuseum de Zarautz, donde hasta el 2 de julio permanecerá la muestra Fotografía soviética. 1920-1060 , que incluye una amplia selección de obras de destacados fotógrafos de la etapa soviética, ordenadas en cuatro apartados: el Período posrevolucionario , el Realismo socialista , la II Guerra Mundial y La fotografía deportiva .
Irina Tchmyreva, conservadora del Museo de Arte Moderno de Moscú, escribe una frase esclarecedora que puede leerse en el catálogo de la exposición: "La fotografía se transformó en un reflejo de la historia del Estado y prácticamente se vio despojada de su propia independencia artística, si bien adquirió el derecho a ser el espejo de su tiempo".
constructivismo A principios del siglo XX, la contribución de los artistas fotógrafos rusos -los denominados pictoralistas- fue determinante para el desarrollo de la fotografía europea y mundial, pero la Revolución de 1917 alteró la evolución de esta disciplina, que perdió su estatus de arte libre.
La primera serie de imágenes de esta muestra temporal se presenta bajo el epígrafe Periodo posrevolucionario/constructivismo , y reúne algunas fotos del periodo comprendido entre 1920 y 1934, que dio lugar a una potente combinación de estéticas nihilistas, impulsada por el deseo de documentar los cambios que forjaban el destino de una recién nacida URSS.
Un primerísimo plano de Vladimir Mayakovsky, retratado hacia 1920 por el fotógrafo Abram Shterenberg, llama la atención del visitante por su estremecedora mirada. En otra toma, obra de Nikolay Stepanovich, el autor y dramaturgo ruso aparece junto a un joven compositor, Dimitri Shostakovich. Otra gran instantánea expuesta es Pan para la patria , una imagen de Arcady Shishkin que parece extraída de un western y que, con un tono altamente épico, retrata una caravana de carruajes encabezada por una mujer.
Pero la estrella de este apartado dedicado al constructivismo es, sin duda, Aleksandr Rodchenko, un autor empeñado en un nuevo tipo de representación que realmente se correspondiese con una revolución de la mirada. Una de sus obras maestras, Madre , puede admirarse en el Photomuseum junto a varias fotografías de escenas deportivas, otra de las especialidades del fotógrafo.
'soviet way of life' En 1934 se celebró el Primer Congreso de Autores Soviéticos de la Unión, donde se decretó que el realismo socialista sería el único arte oficialmente autorizado. Como es natural, ello tuvo un importante reflejo en la fotografía: se puso en marcha la primera propaganda visual del mundo en la que la fotografía idealizaba y promovía un heroísmo genérico y un estilo ejemplar de vida socialista.
En la exposición se exhiben múltiples escenas de la vida cotidiana, como una instantánea de Max Albert, extraída de la serie Un día en la vida de la familia Filippou , que recoge un entrañable momento de picnic familiar. Brillan con luz propia el retrato de la Muchacha del río Volga , la Banda de música de la granja colectiva , las Mujeres pilotos y Charla en el refugio , así como una instantánea, poéticamente titulada Primer viaje , en la que una enfermera traslada por los pasillos de un hospital a varios recién nacidos.
del victimismo a la victoria La sección que reúne un mayor número de tomas impactantes es la dedicada a la II Guerra Mundial. Como reza el catálogo de la muestra, "tras veinte años de una imaginería social con carga positiva, el advenimiento de la Segunda Gran Guerra hizo necesaria una fotografía documental espontánea".
Según recuerda el catálogo de la muestra, el fotógrafo Mark Markov-Greenberg solía decir que había dos tipos de reporteros de guerra: "Los que ocasionalmente se desplazaban escoltados al campo de batalla para tomar fotos importantes y quienes se mantenían junto a los soldados todo el tiempo; mientras los primeros creaban imágenes de batallas heroicas y espectacular destrucción, los segundos captaban momentos de intimidad más allá del tumulto". Pese a que los fotógrafos disponían de libertad para documentar los horrores que veían, la publicación de las imágenes en la prensa estaba sometida a un control estricto. De hecho, Stalin se responsabilizó personalmente de revisar muchas de ellas.
Entre 1941 y 1943 aparecieron en la prensa soviética y en publicaciones internacionales fotos de lucha nacional y las penalidades a que dio lugar la brutal ocupación alemana. Hay imágenes de una crudeza extrema, como la fotografía Muerto en ruta , de Dimitri Balterman, en la que un soldado, junto a su bayoneta, aparece muerto en el primer plano de un paisaje nevado, al final del cual se ve un carro. En Dolor aparecen varias mujeres que tratan de identificar a sus familiares entre una montaña de cadáveres, y Leningrado en el bloqueo capta las penurias de la guerra.
Sin embargo, cuando las tropas soviéticas hicieron retroceder al enemigo más allá de la frontera de Polonia, el tema de las imágenes evolucionó, con gran rapidez, de la victimización a la victoria. "El objetivo no era la verdad periodística: los hechos se adornaron con escenas fotográficas previamente orquestadas para realzar la gloria soviética", dice el texto de la exposición.
Así, uno de los casos más paradigmáticos es el de la fotografía de Yevgueni Khaldei, Bandera roja sobre el Reichstag , en la que varios soldados de la URSS colocan su bandera en lo alto del Parlamento alemán. Hay multitud de instantes captados para mayor gloria del ejército soviético, como Combate, Berlín, de Ivan Shagin; la imponente Jefe de batallón , de Max Alpert; Por la patria , de Mark Markov-Greenberg, en la que dos soldados soviéticos, ametralladoras en ristre, surgen de la niebla; o una curiosa imagen, también obra del maestro Khaldei, presidida por un gran ciervo que asiste impasible al bombardeo de una colina por parte de un escuadrón de la aviación.
reducto de libertad La exposición del Photomuseum concluye con una serie de imágenes relacionadas con los deportes que, durante los años de la Guerra Fría, se convirtieron en una nueva palestra para la propaganda política. Fuera de la URSS, las potentes imágenes soviéticas competían con las occidentales con igual ardor que sus atletas.
Al final, la fotografía deportiva se convirtió en un género diferenciado y sus artífices pasaron a ser miembros de un club privilegiado, pues incluso en los años de la Guerra Fría y el Telón de Acero podrían viajar al extranjero y ver la fotografía internacional. De hecho, un fotógrafo deportivo podía desviarse tranquilamente del carácter manipulador del realismo socialista oficial sin poner en peligro su carrera. El grueso de las fotografías deportivas de la muestra las firma Lev Borodulin, un auténtico experto en la materia que supo captar como nadie la épica del deporte y retrató a los atletas soviéticos como auténticos colosos.
|
|
© NOTICIAS DE GIPUZKOA
Avda. Tolosa 23 · 20018 Donostia · GIPUZKOA ·
Tel 943 319 200 · Fax Administración
943 223 900 · Fax Redacción 943 223 902
Enlaces patrocinados:
Inmobiliarias |
Disfraces |
Agencias de publicidad |
Tiendas de electrónica |
Cirugía estética |
Inmobiliarias |
Asesorías |
Peluquerías |
Muebles |
Clínicas |
Seguridad |
Mudanzas |
Viajes |
Hostales |
Taxis |
Hogar |
Hoteles |
Cerrajeros |
Farmacias |
Rótulos |
Armarios |
Trabajo |
Hosting |
Ocio en Gipuzkoa |
Hoteles en Madrid |
Hoteles en Barcelona |