
Cartas al Director
VERGÜENZA y rabia. Con estas dos palabras se resume nuestro estado de ánimo cuando una funcionaria del Departamento de Justicia y Asuntos Sociales del Gobierno Vasco nos acaba de confirmar que mi tío, de 90 años de edad, represaliado (como otros muchos) cruelmente por el régimen franquista y huido finalmente al exilio, no tiene derecho a la indemnización prevista en el decreto de noviembre de 2002 para las personas que sufrieron "privación de libertad durante la dictadura". ¿Por qué se le niega la compensación?
"Porque no vive en el País Vasco", es la respuesta. ¿Saben dónde vive? En Hendaia, a quinientos metros de la muga que en teoría ha desaparecido.
El 18 de agosto de 1936 nuestro tío, gudari del Loiola, fue internado en el campo de concentración de Laredo, tal y como consta en el Archivo General Militar de Guadalajara. De allí pasó al campo de concentración de Miranda.
Luego al Batallón Disciplinario número 19. Después al número 14. De nuevo al Depósito de Concentración de Miranda de Ebro. A continuación al Miguel de Unamuno. Y para acabar este pavoroso recorrido, dos años y medio más al Batallón Disciplinario número 26. Había sido castigado y explotado por el régimen franquista durante cinco años y tres meses. Cuando salió en "libertad", por llamarlo de alguna manera, comprobó lo irrespirable que era el ambiente para un "vencido", marchó a Francia y se puso a trabajar de nuevo, pero esta vez para sacar adelante a su familia. El día en que se jubiló cumplió su mayor sueño; volver a Euskal Herria, a Hendaia. Y desde entonces, desde hace 27 años, vive aquí, donde su familia le visitamos, pues su salud no le permite ya acercarse al Goierri guipuzcoano, donde nació, se crió y, llegado el momento, se alistó para defender la legalidad frente los sublevados fascistas.
Desde que tuvimos noticia del decreto de compensaciones, decidimos cursar la solicitud. Tuvimos que pedir justificantes, tramitar documentos... y sobre todo, tuvimos que obligar a una persona ya mayor a remover recuerdos dolorosos, a reabrir heridas nunca cerradas. Accedió, sin esperanza; "alferrik ari zerate, guretzat ez dek laguntzarik izango", nos decía.
Le convencimos de que valía la pena, de que se haría justicia, de que el dinero público que en la CAV se reparte a espuertas para mil causas también se destinaría, en una cantidad simbólica, a reconocer su sufrimiento como víctima del franquismo. Pues bien, tenemos que reconocer que él tenía razón y su familia estábamos equivocados. No habrá un solo euro de compensación, no llegará a su buzón un carta que le reconozca su condición de víctima, de represaliado. Lo que sí habrá, se lo aseguramos señor Javier Madrazo y resto del Gobierno Vasco, es una profunda amargura en esta familia. Jamás habríamos creido que a un anciano gudari, a un hombre castigado y humillado por la dictadura en lo mejor de su vida, a un vasco que ama a su país como ustedes ni se imaginan, le iban a propinar esta postrera puñalada por no vivir "en el País Vasco"... sino en Hendaia.
Con su pan se lo coman ustedes.
José Ángel Aranburu
|
|
© NOTICIAS DE GIPUZKOA
Avda. Tolosa 23 · 20018 Donostia · GIPUZKOA ·
Tel 943 319 200 · Fax Administración
943 223 900 · Fax Redacción 943 223 902
Enlaces patrocinados:
Inmobiliarias |
Disfraces |
Agencias de publicidad |
Tiendas de electrónica |
Cirugía estética |
Inmobiliarias |
Asesorías |
Peluquerías |
Muebles |
Clínicas |
Seguridad |
Mudanzas |
Viajes |
Hostales |
Taxis |
Hogar |
Hoteles |
Cerrajeros |
Farmacias |
Rótulos |
Armarios |
Trabajo |
Hosting |
Ocio en Gipuzkoa |
Hoteles en San Sebastian |
Hoteles en Bilbao |