Mesa de redacción
Así, cualquiera
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Vale, tengo que reconocer que los resultados serán beneficiosos para mucha gente, y por eso no puedo menos que aplaudir los beneficios que para la ayuda a muchos desfavorecidos supone el dinero destinado por la Fundación Bill y Melinda Gates. Supongo que sabéis quién es el fundador de la fundación, o sea, uno de los tipos más ricos del mundo. Bill Gates creó la empresa Microsoft precisamente cuando los sistemas informáticos arrasaban hasta el último rincón de la Tierra. Y se forró. Pero se forró a lo bestia, que los beneficios le salían por las orejas en pocos años. No me meto en sus pleitos con otras compañías y programadores, ni en su ramalazo de plagios, ni en los millones que ha pagado en multas y silencios. La cosa es que cuando no le cabía ya el dinero en los bancos decidió crear con su esposa una fundación, y menos mal, dotada con 35.000 millones de dólares cuyo objetivo central es la lucha contra la enfermedad y la ayuda a los más desfavorecidos. Así, en general. Y como la Fundación Bill y Melinda Gates ha aflojado la pasta de verdad, lo cual les da derecho a Bill y a Melinda a pasearse por el mundo dando conferencias sobre la solidaridad, a participar en foros como el de Davos informando de los miles de dólares que destina su fundación contra la tuberculosis, a regalar ordenadores por bibliotecas públicas y a sacarse fotos con niños negritos en brazos. Bueno, algo es algo. Por eso les acaban de conceder el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional. Y es que pueden cooperar, claro.
POR PABLO MUÑOZ |
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