
El laberinto
SIGNO inequívoco de los tiempos. En época de paz, aunque sea tan incipiente como es el actual proceso de pacificación, el Ministerio de Interior recupera la función política que siempre le ha definido junto a su condición policial. La perdió cuando Franco impuso su dictadura, no la pudo retomar este último cuarto de siglo debido a la dialéctica de las pistolas y reaparece con la entrada del nuevo ministro socialista en el palacete de Castellana.
No ha podido elegir mejor Rodríguez Zapatero. Rubalcaba es la quintaesencia de la política. Químico de profesión, simboliza la política químicamente pura siempre que se entienda este adjetivo en su connotación menos ideológica.
Ése va a ser su principal problema, entre los múltiples que le esperan, a la hora de abordar una larga, difícil y complicada negociación en Euskadi. Quien desembarca en Vitoria, tras su espectacular éxito en Barcelona, va a encontrarse en un escenario donde ni por casualidad es posible encontrar un fenicio. Sus innegables dotes de negociación no le van a ser suficientes. Quien se reveló como excelente negociador hace veinte años, cuando la huelga estudiantil protagonizada por la imagen del cojo Manteca , y acaba de consagrarse en la negociación sobre el Estatut de Cataluña, apenas ha podido saborear su triunfo.
Euskadi no es, ni de lejos, Cataluña. No sólo por su contexto diferente sino, sobre todo, porque la enorme sobrecarga ideológica que acompaña al contencioso vasco es excepcional en toda la Unión Europea. Aquí y ahora, no basta con dominar el arte de la negociación, y bien sabe Dios que Rubalcaba lo domina a la perfección, si a la vez no consigue revestirla ideológicamente.
Sin ser negociador, analista, teórico e ideólogo, corre un serio riesgo. La política vasca, donde hay más partidos que en los restantes territorios estatales, todos internamente desunidos, no puede únicamente ser abordada desde su reconocida habilidad o prestigiada mano izquierda.
Su reto es muy claro. O consigue que el nacionalismo, la izquierda abertzale y la izquierda socialista confluyan en un acuerdo de mínimos o el desenlace del proceso de paz será tan caótico como desestabilizador. No hay alternativa a este triángulo transversal. Quien crea en proyectos unilaterales, se equivoca tanto como se equivocó en Lizarra. Blair acertó en Irlanda con la fallecida Mo Mowlan. Zapatero ha acertado en Euskadi con el nuevo ministro de Interior. Falta por saber si Rubalcaba va a contar con un equipo análogo al que acompañó a Mo Mowlan. Porque con ser importante, no basta su capacidad negociadora. Ni mucho menos.
|
|
© NOTICIAS DE GIPUZKOA
Avda. Tolosa 23 · 20018 Donostia · GIPUZKOA ·
Tel 943 319 200 · Fax Administración
943 223 900 · Fax Redacción 943 223 902
Enlaces patrocinados:
Inmobiliarias |
Disfraces |
Agencias de publicidad |
Tiendas de electrónica |
Cirugía estética |
Inmobiliarias |
Asesorías |
Peluquerías |
Muebles |
Clínicas |
Seguridad |
Mudanzas |
Viajes |
Hostales |
Taxis |
Hogar |
Hoteles |
Cerrajeros |
Farmacias |
Rótulos |
Armarios |
Trabajo |
Hosting |
Ocio en Gipuzkoa |
Hoteles en Madrid |
Hoteles en Barcelona |