Editorial
Contra el olvido, memoria
OMO consecuencia de la frenética secuencia de acontecimientos noticiables que estos días ocupan a los políticos, abruman a los ciudadanos y rebosan los medios de comunicación, casi pasa desapercibida la importante decisión aprobada en las Cortes para determinar que éste sea el Año de la Memoria Histórica, instando al Gobierno a presentar un informe sobre la situación de las víctimas de la guerra civil y del franquismo. Una vez más, el PP volvió a quedarse solo con su voto negativo, una vez más se han negado a condenar los devastadores efectos que sobre millones de ciudadanos españoles tuvieron la guerra civil más incivil y la brutal dictadura franquista de 40 años. El PP, tan solícito en arropar a las víctimas del terrorismo de ETA, pretende mantener una amnesia colectiva negando todo reconocimiento y reparación a las víctimas del franquismo, como si la misma guerra civil y la dictadura posterior no fueran un acto de terrorismo permanente. Apelar al pacto constitucional como una especie de
borrón y cuenta nueva es injusto, cuando se pretende con ello anular la memoria y seguir manteniendo la única verdad oficial sobre la guerra civil impuesta por el franquismo. La sociedad actual está suficientemente preparada para mirar al pasado con rigor y sin revanchismo, que es el más honesto signo de reconciliación. Aunque sea tarde, para la inmensa mayoría de aquellas "otras" víctimas irremisiblemente tarde, la proclamación del Año de la Memoria Histórica es ya un primer acto de reparación. Reconociendo la realidad de aquellas víctimas se contribuye ya al fortalecimiento de la convivencia. Pero mientras un sector ideológico de este país, aun sin reconocerlo por estética, se sienta heredero político de los causantes de tanta represión, habrá dificultades para esa convivencia. Porque nunca debería estar basada en el olvido del pasado, sino desde su reivindicación sin ningún ánimo de venganza ni interpretaciones deliberadamente falsas. Contra la amnesia de las interpretaciones y falsedades que durante tantos años engañaron y anestesiaron las conciencias, llega por fin la hora de la memoria. Sólo desde el conocimiento, nunca desde el olvido, puede apuntalarse la convivencia. Una convivencia basada siempre en la memoria.