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Glori Balza de Vallejo y Luis Mari Berrikano hijos de empleados del desaparecido ferrocarril vasco-navarro

“Un sueño, que compartiremos con otros muchos, sería que el tren volviese a Debagoiena”

Hoy, 31 de diciembre, se cumple medio siglo del último viaje del ferrocarril Vasco-Navarro. En el 50º aniversario de su cierre vuelve a aflorar el recuerdo del entrañable tren

Anabel Domínguez - Domingo, 31 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:12h

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oñati- Un día como hoy, hace cinco décadas, el Vasco-Navarro finalizaba su andadura. Era Nochevieja de 1967 cuando el traqueteo del tren y el silbato de su locomotora se dejaron sentir por última vez. Fue una triste despedida. De algún modo, Debagoiena se quedaba huérfana. El ferrocarril arribó en Bergara (Mekolalde) en 1919, 30 años después de la inauguración del primer tramo de esta línea férrea entre Gasteiz y Leintz Gatzaga. 141 kilómetros conformaban el trazado que unía Estella-Lizarra con la capital alavesa y Bergara, incluido el ramal de Oñati. Cuando han pasado 50 años de su clausura, la estela del populartrenico aún pervive en el recuerdo de quienes subieron a sus vagones y, sobre todo, en la de aquellos que vivieron pegadosa él. Con el tren a la puerta de casa. Es el caso de los oñatiarras Luis Mari Berrikano, hijo del que fuera durante casi 26 años jefe de la estación de Oñati, Germán Berricano, y de Glori Balza de Vallejo, hija de Joaquín, el maquinista que cubría el trayecto Oñati-San Prudentzio. Ambos rinden en esta entrevista su particular homenaje al Vasco-Navarro.

Después de 50 años el tren sigue despertando gratos recuerdos.

-Glori Balza de Vallejo (G.B.): Buenísimos. Aunque en la casa de la estación de Oñati vivíamos cuatro familias, éramos como una sola. ¡Qué bien nos llevábamos! Mi padre, oriundo de Vitoria, estuvo de maquinista primero en Arrasate y fue el 16 de julio de 1948 cuando llegó a Oñati. Empezaba a trabajar a las 7.10 y terminaba, con un descanso, a las 21.30 horas.

-Luis Mari Berrikano (LM.B.): Mi padre ejerció el cargo de jefe de la estación oñatiarra de 1934 a 1959;era el encargado de dar el aviso para que arrancase el tren, y también se ocupaba de la contabilidad. Con anterioridad trabajó en las estaciones de San Prudentzio y Maeztu. Pero la de Oñati era, sin duda, la mejor del entorno;la más bonita. Tenía su encanto vivir en ella, con mis padres y mis hermanos, siete conmigo. (Le dedica un gesto de añoranza a la que fue su residencia de la infancia).

Para quienes no conocieron el ferrocarril, ¿qué función desempeñaba?

-G.B. y LM.B.: Para nuestra comarca era el medio de transporte de viajeros. Era muy familiar. ¡Cuánta gente viajaba en él! Para ir a trabajar hasta Zubillaga, la Cerrajera en Arrasate, a Altos Hornos en Bergara…, además de estudiantes que se desplazaban a la escuela profesional de Arrasate -el padre de Glori siempre tenía que esperar a algún rezagado-. ¡Qué movimiento había en la estación! En aquellos tiempos la mercancía llegaba en los vagones del tren: carbón, madera, fruta, pescado…

En su caso ¿viajaban mucho en el Vasco-Navarro?

-G.B.: Mucho. ¡Cuántas veces iba con mi padre de Oñati hasta San Pruden-tzio! Alguna vez, incluso, llegué a conducirlo, pero con mi padre al lado.

-LM.B.: Muchísimo. Durante tres años estuve yendo a Vitoria a estudiar al colegio Corazonistas, siempre en la cabina del maquinista, hasta San Prudentzio con Balza, y de allí a Vitoria con Lorenzo San Vicente (los familiares de los ferroviarios viajaban gratis, aunque disponían de una cartilla que contabilizaba sus desplazamientos).

Mil vivencias y anécdotas...

-LM.B.: ¡Cómo lo sabes! El lunes de Pentekostes se ponían en marcha servicios especiales a Bergara. Esa tarde en Oñati se cogía fiesta para ir a disfrutar de las barracas, los partidos de pelota… ¡Qué ambientazo! El martes era el turno de las madres y los niños que se lo pasaban en grande en las atracciones de feria de Bergara. No se me olvidará nunca. Para las fiestas de Vitoria también había trenes especiales. Y entre las anécdotas recuerdo que en una ocasión, por motivos de seguridad ante la afluencia masiva de público, se suspendió el partido entre el Athletic y el Alavés en Mendizorroza. ¿Sabes cuánta gente fuimos desde Oñati, Arrasate y alrededores? Muchísima. Tuve la suerte de acudir al partido que se jugó días más tarde (se ríe).

Y el Día de Reyes Sus Majestades de Oriente sembraban la ilusión de los hijos de los ferroviarios.

-G.B. y LM.B.: Venía un rey con los regalos en el vagón llamado Tren Salón. Allí subíamos, todo chulos mientras los chavales del pueblo miraban desde fuera (sonríen). ¡Era una ilusión tan grande!

Entre tantos recuerdos también se cuela algún episodio poco grato.

-G.B.:Así es. En un trayecto corto como era el de Oñati y San Pruden-tzio se tiraron a las vías cinco personas, tres de ellas cuando mi padre iba conduciendo. ¡Qué momentos más duros! Por otro lado, recuerdo el desgraciado accidente que sufrió una de las monjas de Zañartu. Fue en el apeadero de San Pedro. El hábito se le quedó enganchado en la puerta del vagón y cuando el tren arrancó cayó a las vías;falleció a los tres días. Tenía mucha relación con mis padres.

-LM.B.:Accidente el del descarrilamiento del tren en Leintz Gatzaga (12 de noviembre de 1961). Una de mis hermanas iba de pasajera. El furgón de cabeza se precipitó por una acusada pendiente y hubo tres fallecidos.

¿Y el último viaje? ¿La despedida?

-G.B.:¡Qué gran pérdida! Su desaparición fue una crónica anunciada. El equipo de guardado, vías y obras que se encargaba del mantenimiento de los carriles de repente dejó de venir. Cuando llegó el día, en la sala de espera donde se cogían los billetes colgaba el anuncio de la suspensión del servicio. Subí como loca a casa. ¡Qué pena! El último viaje hasta San Prudentzio fue a las 21.10;monté con mi padre en la cabina, que fue tocando todo el rato la bocina. Durante el recorrido la gente salía a las ventanas en señal de despedida. ¡Cómo llorábamos! (Lo revive como si fuera hoy).

¿Siguen siendo usuarios del tren?

-G.B.: Cuando voy a Donostia llevó el coche hasta Zumarraga y allí cojo el tren. Me gusta hacerlo.

Para acabar, ¿un sueño?

-G.B. y LM.B.: Que el tren vuelva a la comarca. Un sueño que compartimos, seguro, con muchas personas.

Su txoko guipuzcoano favorito. Glori Balza de Vallejo (G.B.): San Martín, en Oñati.

Luis Mari Berrikano (LM.B.): Usako.

Una fiesta. G.B.: Sanmigeles.

LM.B.: San Ignacio, en Azpeitia.

Un monte. Los dos eligen Aloña.

Un paisaje. G.B.y LM.B.: Una imagen del Aloña nevado con el reflejo del sol.

Una playa. G.B.: La Concha.

LM.B.: La de Hondarribia.

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