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Renovado y con retos

El tradicional mercadillo de los sábados en la plaza Urdanibia de Irun culmina este año con diversos cambios recién implantados. Consistorio, vendedores y clientes hacen una valoración de los mismos.

Reportaje y fotografía de Xabier Sagarzazu - Martes, 26 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:02h

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El mercadillo de la plaza Urdanibia ha ganado en espacio, con la posibilidad de utilizar los aledaños del antiguo hospital, en la imagen, tras la reurbanización del entorno

El mercadillo de la plaza Urdanibia ha ganado en espacio, con la posibilidad de utilizar los aledaños del antiguo hospital, en la imagen, tras la reurbanización del entorno

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  • El mercadillo de la plaza Urdanibia ha ganado en espacio, con la posibilidad de utilizar los aledaños del antiguo hospital, en la imagen, tras la reurbanización del entorno

Los tiempos cambian y con ellos, también han cambiado y mucho los hábitos de compra de la ciudadanía. Pero entre grandes superficies, supermercados y comercios especializados, los mercadillos y mercados tradicionales todavía perduran.

En el caso de Irun, la cita es cada sábado por la mañana, en la emblemática plaza Urdanibia. Allí se celebra el tradicional mercadillo, en el que no sólo es posible adquirir frutas y hortalizas de los baserritarras locales, sino que además, se pueden comprar ropa, calzado, menaje, complementos o productos de artesanía.

Desde el pasado 20 de octubre, y tras muchos años sin apenas cambios, el mercadillo de Irun tiene en marcha importantes modificaciones. Por un lado, y no sin cierta polémica entre los vendedores que llevaban allí mucho tiempo, el Consistorio sacó a concurso un total de 93 puestos, adaptando las bases de concesión y uso a la normativa europea.

De paso, esta nueva adjudicación ha servido para reordenar la distribución de puestos. Ahora, y tras las obras de reurbanización de la plaza Urdanibia, que también sirvieron para recuperar como espacio de uso público los aledaños del antiguo hospital, el mercadillo se ha expandido a esta nueva zona, lo que ha permitido ganar espacio en la propia plaza. Esto ha permitido un flujo de gente más ligero y sin tantas aglomeraciones en algunos momentos.

Los cambios, eso sí, dejan opiniones para todos los gustos, tanto entre vendedores como entre los propios visitantes y compradores que todavía le son fieles a esta cita de los sábados.

menos públicoEntre los vendedores, Montse Iglesias, veterana de la cita sabatina irunesa con su puesto de lencería y ropa de hogar, señala que “en los últimos años, el mercadillo ha ido perdiendo público, algo que es una tónica general en Irun y en el resto de pueblos y ciudades”.

Pero a juicio de Iglesias, en el caso de la plaza Urdanibia, “esa pérdida puede ser un poco mayor que en otros lugares, debido a la incidencia que tuvieron las obras de reurbanización de la plaza, que obligaron a trasladar el mercadillo al vial de Dolores Salís”, una zona relativamente cercana a Urdanibia pero que quedaba “más a desmano para la gente”.

Entre quienes estrenaron puesto en octubre en Irun está la riojana Soraya Gómez, de 39 años. En su caso confiesa que “no tenía referencias de cómo era el mercadillo de Irun” pero que “hay que trabajar donde sea” y por eso, lleva su puesto a otros como los de Pamplona, Alsasua, Elizondo o Zarautz. Su conclusión es tajante: “Está todo parado, en general. No se vende bien en ninguna parte”.

Entre los clientes, la valoración sobre la reorganización del mercadillo de Irun es buena en general. “Hay más puestos ahora y se puede andar con más comodidad”, afirma Marian Arroyo, una irundarra de 61 años que es “fiel” a esta cita de los sábados, donde acostumbra a comprar “frutos secos, fruta, encurtidos o ropa, que se encuentran a buen precio y de buena calidad”.

En cambio, para Mari Jose Elduayen, de 67 años, la expansión del mercadillo tienen algunos peros. “Para los que nos cuesta andar, el que se hayan esparcido los puestos es una pequeña faena. Antes estaba todo concentrado en la plaza, pero es verdad que ahora hay más espacio”, afirma esta compradora.

más oferta que demandaTras el concurso de concesión de puestos, el número de solicitudes no cubrió la oferta de 93 puestos que lanzó el Consistorio, y sólo se adjudicaron un total de 72, que ahora están distribuidos entre la propia plaza Urdanibia y los aledaños del antiguo hospital.

Este resultado dejó “más tranquilos” a los vendedores veteranos, que temían que una avalancha de solicitudes pudiera dejarlos fuera, ya que a su juicio “no se valoraba lo suficiente a quienes ya vendían en este mercadillo”, en algunos casos, con puestos que han pasado de padres a hijos. Pero Montse Iglesias señala que tienen la incertidumbre de “qué podría pasar en la próxima convocatoria, cuando las concesiones actuales expiren en un plazo de seis años”.

Mientras tanto, los vendedores tratan de dinamizar y dar impulso al mercadillo, “para volver a atraer a esa gente que perdió la costumbre de venir durante las obras y también a un nuevo público”, explica Iglesias.

Así, por ejemplo, ellos mismos sortean por Navidad dos cestas entre los clientes, pero esperan poder sentarse “a hablar con el Ayuntamiento para que ponga medios y recursos para esa promoción” del mercadillo.

el consistorio, satisfechoDesde el Consistorio irundarra, su edil de Policía Local y Convivencia, Lourdes Larraza, cree que los cambios han sido “muy positivos”.

“El mercadillo está mejor ordenado. Se ha ganado en espacio y comodidad, y la mayor parte los vendedores parece que están satisfechos, más allá de que la reubicación haya podido despistar al principio a algunos de sus clientes”, señala la edil.

No obstante, el Consistorio se marca para 2018 el objetivo de “promocionar el mercadillo en colaboración con los vendedores y mejorar su imagen”, además de reflexionar sobre “la petición de ampliar los años de concesión de los puestos”, explica Larraza.

la cifra

93

Es el número de puestos que el Ayuntamiento de Irun sacó a concurso la pasada primavera, en medio de las dudas y la incertidumbre de los vendedores habituales del mercadillo. Finalmente, la demanda no llegó a superar la oferta, y se adjudicaron solo 72.

detalles

Lastre de las obras. Los vendedores de la cita sabatina en Irun no viven sus mejores tiempos. Ellos mismos confiesan que es “algo generalizado” en muchos pueblos y ciudades, pero en su caso, dicen que siguen arrastrando también “el peso del cambio de ubicación durante las obras de reurbanización de la plaza Urdanibia”.

Más espacio. Al mismo tiempo, la remodelación abrió los aledaños del antiguo hospital al uso público, incluido el del mercadillo, que ha ganado amplitud y comodidad.

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