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Muchas sombras y dudas en la declaración de Rajoy

Se parapeta en que no se ocupaba de las cuentas del PP

Humberto Unzueta - Jueves, 27 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

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En lugar de comparecer frente al tribunal, Mariano Rajoy intervino sentado en un estrado situado a la misma altura y a la derecha de los magistrados que instruyen la causa por el ‘caso Gürtel’.

En lugar de comparecer frente al tribunal, Mariano Rajoy intervino sentado en un estrado situado a la misma altura y a la derecha de los magistrados que instruyen la causa por el ‘caso Gürtel’. (Efe)

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Madrid Mariano Rajoy pasó el mal trago y salvó seguramente la prueba más difícil de su dilatada y rocosa carrera política. El presidente del Gobierno español declaró en la Audiencia Nacional por la primera época del caso Gürtel (entre 1999 y 2005) y se convirtió en el primer jefe de gobierno en activo que pasaba por ese trance. Salió indemne pese a que tenía mucho que perder pues hubiera pagado caro el más mínimo error o desliz durante los 110 minutos de declaración ante el tribunal presidido por Angel Hurtado.

En líneas generales, salvo algún lapsus, Rajoy no tropezó en ningún momento. Llevaba bien aprendida la lección, con las fechas y los temas estudiados, para evitar contradicciones. Además, cuando le llegaron preguntas envenenadas desde el banco de los fiscales y las acusaciones, recurrió a las evasivas, garantizándose así el éxito en su paso por el juzgado de San Fernando. Eso sí, pagando un alto precio desde el punto de vista de la imagen institucional del presidente del Gobierno pisando los tribunales por un caso de corrupción.

La sesión tuvo más carga política y mediática que judicial, ya que salvo una metedura de pata de bulto, era evidente que no iba a aportar datos relevantes. Rajoy declaró como testigo, como ciudadano, no como presidente, por unos hechos referidos a su época de vicesecretario general y posteriormente secretario general del PP. Su estrategia ante el tribunal consistió en parapetarse tras los encargados del área económica, en concreto del tesorero Álvaro Lapuerta (que estuvo en el cargo entre 1993 y 2008 y que ahora sufre demencia senil, ), y tras la exdirigente del PP madrileño Esperanza Aguirre.

Aseguró que no conocía la existencia de una presunta caja B en el PP, tal y como sostiene Luis Bárcenas, y que no cobró sobresueldos. Rajoy, que entró por el garaje para evitar a los fotógrafos que le esperaban a las puertas de la Audiencia, defendió que su responsabilidad en el partido era exclusivamente política, por lo que ignora cómo se sustanciaban las cuestiones económicas en su partido.

Explicó que desde 1990 dirigía la acción electoral del partido y que gestionó cuatro campañas electorales. "Mi responsabilidad consistía en hacer listas, estrategia política, preparar debates, es decir, en dirigir la parte política", respondió al abogado de la acusación y aseguró desconocer la parte económica, porque según dijo la elabora el encargado de la parte económica. "Hay una separación nítida y clara entre una cosa y otra", añadió.

Rajoy evitó el paseíllo judicial porque accedió al juzgado por el garaje pese a la fuerte presencia policial en las inmediaciones de la Audiencia. Entró en la sala siete minutos después de las diez y para su tranquilidad pudo comprobar que el banquillo de los acusados, frente a él, estaba despoblado. Ni rastro de Francisco Correa, Álvaro Pérez, conocido como El Bigotes, Pablo Crespo o Luis Bárcenas, los apestados del partido señalados como los urdidores de los chanchullos que salpican al partido. No estaban obligados a presentarse en la sala, pero podían haberlo hecho, lo que hubiera ensuciado aún más la foto del presidente del Gobierno declarando en sede judicial. Solo el excalcalde de Majadahonda Guillermo Ortega optó por seguir in situ la sesión.

Tuvo que responder a 160 preguntas planteadas por tres acusaciones, tres defensas y la fiscal del caso. Logró escabullirse de muchas de ellas con bastante soltura y sin necesidad de recurrir al "no sé, no recuerdo" que tan buenos resultados les dio al exministro del Interior Jaime Mayor Oreja, en este mismo sumario, o la infanta Cristina en su declaración por el caso Nóos.

Muchas de las preguntas que le realizó el abogado de la asociación Adade, José Mariano Benítez de Lugo, que ejerce la acusación popular, ahondaban en su responsabilidad por no denunciar a Correa por sus tejemanejes. La defensa de Rajoy consistió en que, cuando llegó a la presidencia del PP, en 2004, ordenó romper con las empresas del cabecilla de la trama después de que Lapuerta le advirtiera de que él y sus colaboradores utilizaban el nombre del partido para hacer negocios. Dijo no recordar por qué motivos ordenó cortar la relación con Correa aunque descargó esa responsabilidad en Lapuerta porque le aseguró que no había nada "ilegal". Tampoco supo explicar por qué, pese a esa orden, la trama Gürtel siguió trabajando en actos de Madrid y organizó el congreso de Valencia, en 2008.

El último gran tema que ocupó el interrogatorio fue el famoso sms que le envió a Bárcenas en 2012, en el que le escribió "sé fuerte" y "hacemos lo que podemos". "¿Qué es lo que hizo en concreto por el tesorero?, le preguntó un abogado. "Nada que pudiera afectar a ningún proceso", contestó locuaz y a la gallega.

las claves

Sobresueldos, ‘papeles’ y caja B: “Jamás me he ocupado de ninguna cuestión de contabilidad. Lo único que me importaba era que los informes del Tribunal de Cuentas fueran positivos”. “Jamás” oyó hablar de financiación ilícita, ni de donaciones en efectivo, ni ningún empresario le habló de una donación: “No sé si se ha confundido de testigo, señor letrado”. No sabía si Lapuerta visaba las cuentas de Bárcenas. “Jamás recuerdo haber asistido a un debate sobre los presupuestos o sobre las cuentas públicas en 30 años de miembro del Comité Ejecutivo”. “(Los complementos) son absolutamente falsos. Cobrábamos un sueldo de diputado y bastantes personas del partido tenían un complemento que abonaba el partido y que se declaraba a Hacienda. Cuando entramos en el Gobierno dejamos de cobrar ese complemento porque no se podía”. Niega haber cobrado del partido, al ser preguntado por la época 1996-2003, cuando era ministro: “Jamás, sería ilegal”. Niega que se decidiera compensar a los que entraron en el Gobierno: “En absoluto se tomó tal acuerdo, ni ahora ni nunca”. Si alguien recibía gastos de representación o pagas extras lo decidían “los servicios económicos del partido”. “Cuando conocí los papeles (de Bárcenas) porque los publicaron los medios, vi que lo que decían sobre mí era absolutamente falso. Hablé con un sinfín de dirigentes que me dijeron que lo suyo era absolutamente falso; luego leí que algunas personas dijeron que algunos traspasos de fondos sí se habían producido. Por eso me pareció legal y honesto decir, cuando se me preguntó, que la gran mayoría eran falsas y que otras, según había leído en los periódicos, podían ser ciertas”. Bárcenas y los SMS “Tengo la costumbre de responder a los mensajes (...). Respondí y eso es todo, podía utilizar esa frase u otra, no tiene significado ninguno (...). Significa que no hicimos nada que pudiera perjudicar a ningún proceso”. “No lo llamé (...). En la vida uno manda muchos mensajes, pero no hice absolutamente nada hasta el punto de que no lo llamé”. “Hasta que dejó el partido no recibí ninguna queja de él”. “A mitad de 2010, cuando había dejado el puesto de tesorero y el Senado, pidió una reunión para despedirse conmigo, con su mujer y el señor (Javier) Arenas. Me pareció razonable”. “Dijo que necesitaba una sala para meter sus papeles, que ya los retiraría, y si se le podía dejar el coche del partido un tiempo mientras iniciaba su nueva vida. Nos pareció razonable”. “En absoluto” le pidió ayuda ante la presión de María Dolores de Cospedal ni le avisó de que podría no ser presidenta de Castilla-La Mancha. Conoció sus cuentas en Suiza “cuando se publicaron en los medios” y “en absoluto” se prestó a ser avalista. El aviso sobre las parcelas de Majadahonda y Arganda del Rey “A finales de 2004 el señor (Álvaro) Lapuerta pidió verme con doña Esperanza Aguirre (...), no recuerdo exactamente qué (dijo) pero sí que citó Arganda y Majadahonda (...). Se lo contó delante de mí a Esperanza Aguirre y como ella era presidenta del partido en Madrid le dije que se ocupara de esos asuntos”. No recuerda si estuvo Bárcenas. “Tengo al cabo del día 10 o 12 reuniones y me queda, haciendo un esfuerzo, lo que considero más fundamental”. No recuerda que se mencionase en ella a Correa, ni a Martinsa ni a Ignacio González. Tampoco recuerda que Aguirre le comunicase después sus decisiones. “Doy por sentado que la gente cumple las instrucciones y no hay tiempo para su seguimiento”. Francisco Correa “No conocía a Correa (...). Si le conocía era de saludarlo en algún acto del partido, cosa que no puedo afirmar con total nitidez”. No sabía que Orange Market era su empresa. “(A finales de 2004) el tesorero del partido me dijo que algunos proveedores estaban usando el nombre del PP en algunos ayuntamientos de Madrid. Le pregunté si había algo que consideraba no ajustado a Derecho y me dijo que no tenía pruebas, pero que no le gustaba. Le pregunté qué proponía y él dijo que dejar de trabajar con esos proveedores”. No sabe cómo lo supo Lapuerta, no recuerda que hablase de municipios concretos ni tampoco si en esa reunión había más gente o si estuvo Bárcenas. No sabe quién es Joaquín Molpeceres. Álvaro Pérez, ‘el Bigotes’ El único con el que recuerda haber coincidido en algún acto público. “Le he visto en algunos actos públicos porque él llevaba esos temas en la empresa de Correa”. Desconoce la carta que le envió a finales de 2003 hablándole de una deuda del partido en Galicia. “Desconocía la existencia de esa deuda ni sé cómo se resolvió”. “Mucha gente manda cartas al presidente sobre temas muy diversos (...). En Moncloa tengo gente que se dedica a responder cartas del presidente o de los ministros; si no, es imposible manejarse”. “Puedo enseñarle decenas de cartas en las que me tutean y ponen Excelentísimo Señor al frente”.
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