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Javier Errea periodista, diseñador y consultor de medios

“Me encantan los periódicos sudorosos que transmiten lo que es la vida, puro desorden”

Errea, periodista, consultor y director del estudio Errea Comunicación, se lanzó en 2010 a la aventura de dar vida a un blog al que denominó ‘Erreadas’

Jueves, 17 de Diciembre de 2015 - Actualizado a las 06:12h

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Javier Erream, periodista, diseñador y consultor de medios.

Javier Erream, periodista, diseñador y consultor de medios.

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pamplona - Desde su pasión por la profesión en la que milita, en el blog analiza y desgrana el momento vital de un periodismo acosado por la crisis, las prisas y las redes sociales. Ahora traslada todas las entradas escritas al papel, en formato libro y bajo el título de El diario o la vida.


¿Por qué hay que defender precisamente a tiros el periodismo?

-Suena mal, ¿no? Violento, es políticamente incorrecto. A mí me parece que andarse con rodeos a estas alturas de la película es un coñazo, es aburridísmo, y además me parece injustificable. Hay que quitarse un poco la careta y perder el miedo a decir las cosas como son. Y en la profesión, en el oficio nuestro, en la industria nuestra, porque ya se mezcla lo que es industria y oficio, creo que ha habido muchísima impostura. Mucha teoría, mucha fórmula de laboratorio, mucho consejo de consultor y de congreso internacional y se ha ido poco al meollo de la cuestión. Así, desde hace cinco años, pensé que no perdía nada por decir algunas verdades fruto de la experiencia en distintas empresas que me ha tocado vivir en diferentes países. Los problemas en casi todos los lugares son comunes, independientemente de las culturas. A tiros quiere decir sin pelos en la lengua.

Cuando Messi salta al terreno de juego del Bernabéu, se sabe el más odiado pero le da igual, incluso le motiva, porque también sabe que es el mejor. Usted ha dicho ser consciente de que el asesor que llega a una redacción es la persona más odiada. ¿También es necesario ser el mejor para poder afrontar ese odio, incluso motivarse con él, al entrar en el terreno de juego de una redacción para cambiar la distribución del mismo?

-Un asesor o un consultor nunca es la solución. Creo que uno de los problemas de los consultores, entre los que me incluyo, es la falta de modestia, o la soberbia; pensar que llegas a un lugar con la fórmula mágica. He visto mucho de eso y he procurado no caer en ese pecado. Es un riesgo llegar a un sitio y creerte más que los que están ahí, que son antiguos compañeros. Hablas de Messi, yo creo que un consultor no es Messi. Debería, en primer lugar, ser un colega. Es bueno que haya pasado por una redacción porque conozco consultores que no han pasado por ninguna, y eso es un problema... Aunque eso nos llevaría a los entrenadores que no han sido futbolistas... ¿Tiene que ser el mejor? No. Tiene que ponerse en el lugar de la gente y jugar con las herramientas que existen en cada medio. Tú no puedes llegar a un lugar y pretender más de lo que un equipo puede dar o forzar la máquina hasta el punto de desajustar todo o de proponer marcianadas. Creo que los consultores caen en el error de aplicar fórmulas de laboratorio o de manual, y Messi nunca aplica fórmulas de manual, se reinventa constantemente.

Tal y como está actualmente el panorama, ¿cómo afronta su labor con una redacción de periodistas que trabajan tres veces más de lo que les corresponde y cobran la mitad de lo que deberían?

-Mal. No hay muchos argumentos. Yo ahora llego a las redacciones y lo primero que haces es encogerte de hombros, porque te solidarizas con la gente. Es que no hay mucho más que rascar, la situación de los medios es dramática pero porque nos la hemos buscado nosotros mismos. No es un tópico ni un cliché decir que somos menos y se nos pide hacer más cosas, es verdad. Y además existe el cinismo de pedirnos que demos valor añadido mañana en el papel. Que es un sinsentido completo. Tengo la fama de que soy un tío antidigital y a favor del papel, pero eso es, valga redundancia, un papel que desempeño en el blog para hacer pensar. Yo soy un tío que estoy en contra del multimedia, que me parece que es la esquizofrenia. Yo no puedo trabajar multimedia porque no soy multimedia.

Con la edición de estas Erreadas, ¿quiere ir más allá del metaperiodismo? Dicho de otra manera, un lector ajeno a esta profesión, ¿qué va a encontrar en este libro?

-Sinceramente, no lo sé. A mí me parece que es un libro, y un blog, que es de donde nace el libro, muy del gremio, muy para periodistas, para estudiantes de Periodismo, para directivos... Gente que quiera pensar un poco en lo que está pasando en los medios. Yo lo que siempre intento es hablar del oficio a través de experiencias mías, que muchas veces tienen que ver con episodios periodísticos o con textos que he leído... Pero también parten de mi vida, de la gente que me rodea... A veces son como pequeños cuentos, pequeñas historias. Sinceramente, no lo sé, creo que es un libro difícil para personas ajenas al oficio. Ha habido gente que ha leído algunas entradas, y hace falta un cierto contexto para entenderlas; aunque en algunos casos no es necesario. Creo que es un libro bastante específico.

Viniendo de un periodista, la pregunta casi parece de perogrullo, pero, sabiendo quién es el interlocutor, es decir, Javier Errea, tiene su sentido: ¿para qué sirve un periódico, en papel, hoy en día, además de “para emocionarse o llorar”, como apunta en una de las entradas?

-A mí me gustaría que un periódico sirviera para emocionarse y para llorar. Lo digo como un deseo, porque pocas veces sirve para eso o pocas veces encuentro yo que sirve para eso. A mí me parece que los periódicos sirven para entender el mundo, o al menos me gustaría que sirvieran para ello... Para entender mejor lo que vivimos, lo que pasa alrededor... Por eso digo siempre que hay que distanciarse, y soy muy pesado con esta idea. De hecho, me he encontrado muy pesado en el libro, porque una cosa es escribir cada semana y otra leerte a ti mismo lo que has escrito durante cinco años y darte cuenta de que tienes detrás unas fijaciones y unas pedradas mentales bastante importantes. Alguien me ha dicho que tengo vocación frustrada de predicador, y es algo que me hace gracia porque, además, la portada del libro son unas puertas de salón; así que estoy entre el sheriff y el predicador, y tiene su gracia. A mí me parece que sirve para entender. Y por eso es importante, aunque parezca lo contrario, recalcar que no estoy en contra de las exclusivas sino de las urgencias... Hay que darlo todo y estar conectado, permanentemente; esa especie de ansiedad que ha entrado en los medios me parece que va en contra de lo que es nuestra función, que es tomar un poco de distancia. Y lo digo de verdad. No se trata de perder actualidad ni de convertir los periódicos en medios atemporales, es, simplemente, tomar cierta distancia. Por ejemplo, tengo Twitter pero no lo uso, y no tengo Facebook. Y esto no es una pose, yo quiero no estar conectado 24 horas, lucho contra eso porque es como ver la vida con orejeras. Quiero encontrar mis ritmos para estar informado, y no me considero peor informado por eso.

En otra de las Erreadas apunta los cuatro mandamientos del periodismo libre, según Albert Camus: lucidez, desobediencia, ironía y obstinación. ¿Hace cuánto tiempo que no lee un periódico desobediente, si es que lo ha leído alguna vez?

-Ahora hay medios desobedientes, más pequeños. Y hay periódicos desobedientes, aunque son un poco marginales... Periódicos, lo que se dice periódicos, creo que no hay ninguno desobediente. Son muy ideológicos y solo son desobedientes cuando están en la trinchera opositora, que es más fácil, algo que les pasa a todos. Pero desobedientes no pueden ser porque están cogidos por los... Creo que el futuro de los periódicos es sin publicidad; me crucifican por decir esto, me matan y me tachan de romántico ingenuo. Pero no solo lo digo yo, lo dice alguien que también cito en el libro, un antiguo corresponsal de guerra, que es ahora el director de la revista XXI en Francia, Patrick de Saint-Exupéry, que escribió un manifiesto maravilloso e interesantísimo que explica cómo los medios han llegado a esta crisis. Él vaticina, y coincido, un futuro sin Internet y sin publicidad, porque es la única manera de ser realmente libres y de tener lectores, que no consumidores. Y no creo que sea ingenuo, en serio, porque la rentabilidad de la prensa y de los medios pasa por ser radicales y no dependientes de la publicidad. Además de que estamos condenados a sobrevivir sin la publicidad, ya que la tarta ha bajado de tal manera que el porcentaje de ingresos por difusión es mucho más importante. Y, por otra parte, no voy a citar medios concretos, pero es que se muere el banquero de turno y parece que se ha muerto Dios...

“Los periódicos feos son siempre más excitantes”. Cuando usted rediseña un periódico, ¿no intenta que, además de otras cuestiones importantes, sea bonito?

-El otro día tuve una conferencia sobre tipología en Portugal y encontré un póster de uno de los diseñadores más famosos, Massimo Vi-gnelli, en el que decía que la función del diseñador era buscar la belleza, y estoy totalmente en contra. La función del diseñador es ayudar a quien sea, cliente, institución o fundación, a comunicar mejor su verdadera identidad, que es algo muy diferente. Tú no puedes hacer un periódico popular tabloide de un país latinoamericano como si fuera el The Guardian. ¿El Guardian es un periódico bonito? Según determinados estándares de belleza, sí. Pero, quién dice qué es bonito y qué no es; se trata de algo tan discutible... Estoy un poco cansado de los periódicos ordenaditos, contenidos, todos mirándose unos a otros. Me encantan los periódicos sudorosos, que transmiten lo que es la vida, que es puro desorden. Entiendo que no todos tienen que ser así, pero es que, por ejemplo, los premios los ganan siempre los mismos: tú pones una helvética, un color plano, y ya tienes opción de medalla. En cuanto diseñas un periódico quebrado, un poco congestionado, con muchas tipografías, que trata de servir a un público que es así, ya te desprecian. Mi trabajo tendría que estar enfocado a hacer lo que mejor que sepa, bien en papel bien en la web, pero no en los dos al mismo tiempo. Esto es una esquizofrenia total. Cuando llego a una redacción, tras encogerme de hombros, lo que intento aplicar es realismo. A mí me han contratado para intentar mejorar algo, que ya es milagroso que te contraten para eso, y procuro no quedarme solo en la parte estética, que siempre es la más sencilla. Como dicen los expertos ahora, se trata de gestionar las expectativas. Soluciones mágicas no hay.

¿Las redes sociales están matando el periodismo?

-A mí me parece que no están beneficiando al periodismo. Yo no veo nada que el periodismo haya ganado con las redes sociales. No me refiero a historias como la primavera árabe, en países donde hay una dictadura y era la única manera de informar, evidentemente. Pero, en el día a día, ¿en qué ha mejorado un periódico con las redes?, que me lo diga alguien. Al contrario, está detrayendo recursos y generando un supuesto debate en un ámbito que es mucho menor del que creemos o nos hacen creer. A mí me parece que las redes desenfocan la labor del periódico, tanto si es digital como de papel.

“Nada en Internacional. Nada en Economía. Pero en la sección Local traemos una historia que te va a dejar con la boca abierta”. ¿Cree de verdad viable y real que un periódico se presentara así en los kioscos o es un sueño utópico?

-Es posible. Se trata de un problema periodístico, de falta de coraje... Cuando hablo de que los periodistas también tenemos cierta responsabilidad en lo que está pasando, me refiero a este tipo de cosas. Buscamos unas seguridades, como es normal en todos los ámbitos de la vida, que en el periodismo se reflejan en comprobar si otros medios dan lo que publicamos nosotros para ver si estamos en el buen camino. Si lo da El País o El Mundo, ya nos quedamos tranquilos. No tenemos el coraje de preguntarnos qué interesa contar mañana. El problema es que los periódicos están como encajonados en una especie de predistribución de páginas que alguien ha decidido porque sí, en lugar de plantearlo como si fuera una subasta, algo que no existe en los periódicos, aunque el consultor la intente vender, como es mi caso. Pero es que esa subasta de páginas supone mucha inseguridad, y una manera de trabajar en las redacciones mucho más guerrillera; no vas por una pista marcada, lo que implica muchísimo esfuerzo. Sería subir el listón de las historias que nos interesan y no tener miedo en no contar otras. Y esto no es utopía, para mí es un tema de decisión.

¿El periódico, sin papel, no será periódico, será otra cosa parecida pero distinta? ¿Qué le aporta el papel al periodismo?

-Hoy en día, el papel te da esa distancia de la que hablaba antes; el papel es más tranquilo. El papel te da una pausa, y está demostrado científicamente, ya que te obliga a concentrarte en un sitio y no tienes 200 ventanas abiertas. Ya sé que las nuevas generaciones consumen o leen de esa manera multi, pero yo niego que las nuevas generaciones estén mejor preparadas que las anteriores. Lo niego porque su capacidad de concentración es nula. Y el papel te da esa pausa que yo, hoy por hoy, no encuentro en otro lado.

El libro

Edición. Para publicar el libro, que sale a la venta al precio de 18 euros, Javier Errea ha creado su propia editorial, Libros del Cuerno. La portada de El diario o la vida es obra de Pablo Errea. La tirada inicial es de 1.000 ejemplares.
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