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* Mphil en Gestión de Innovación, por Angel L. Arbonies - Sábado, 9 de Marzo de 2013 - Actualizado a las 05:22h
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El desempleo es, sin ninguna duda, la consecuencia más dramática de la crisis y dentro del mismo drama observar el porcentaje de desempleo juvenil es un indicador de que además tenemos un problema por la falta de renovación de ideas y de capacidades en nuestra economía. El profesor Joaquín Arriola ha dicho en estas mismas páginas que "no parece lo más adecuado pretender resolver el problema del desempleo por la vía de promoción de los emprendedores ya que estos se nutren sobre todo de la actividad económica general, que garantizan las medianas y grandes empresas, que son quienes determinan junto al Estado la tasa de crecimiento general".
Esta afirmación es demasiado rotunda y oculta matices importantes que vamos a exponer y que harían pensar en una política económica diferente a la sugerida por el citado profesor.
Desde una perspectiva microeconómica, que es donde se produce la acción y la reacción, que luego medirán las estadísticas económicas, el determinante de la creación de empleo no es el tamaño sino la actividad y la tasa de crecimiento de dicha actividad. Como dice Stiglitz, no están amenazados los países o las empresas, están amenazados los empleos que contienen una alta tasa de trabajo manual no cualificado. Una empresa grande con muchos procesos y rutinas de trabajo manual no cualificado solo puede aspirar a mantener el empleo mientras busca actividades de más valor añadido a través de la innovación del negocio. Las ayudas que deben recibir estas empresas, para utilizar bien el dinero público, no debe ir dirigida a sostener los empleos condenados a desaparecer, sino a aumentar la capacidad de absorción de nuevas actividades de la empresa y la consiguiente capacitación-formación e innovación organizativa.
La otra manera de combatir el desempleo es generar nuevos empleos a través del emprendizaje e intraemprendizaje así denominado cuando las nuevas actividades nacen de empresas establecidas. Pero no se debe igualar emprendizaje y autoempleo, aunque es cierto que la mayoría de emprendedores, hasta un 85% según algunos datos, crean empleos en servicios profesionales, comercio detallista, turismo, servicios de proximidad, servicios sociales, servicios culturales creando con poco empleo. Si bien este emprendizaje no solucionará las altas tasas de desempleo, tiene un gran valor porque cohesiona y mantiene el capital social de un territorio y no hace sino sumar en la creación de empleo.
El determinante de la creación de empleo no es el tamaño sino la actividad y la tasa de crecimiento de dicha actividad
La verdadera renovación económica llega por renovación de actividades empresariales en sectores de rápido crecimiento
Pero el 15% del emprendizaje restante surge para crear actividades promisorias o prometedoras, así llamadas porque presentan altas tasas de crecimiento potencial. En estas actividades están las grandes empresas del futuro. Son hoy las empresas de base tecnológica y los nuevos modelos de negocio nacidos de la hibridación de tecnología y usos sociales. Estas iniciativas demandan generalmente trabajadores del conocimiento y no tanto trabajo manual y su principal característica es que no necesitan grandes inversiones en infraestructura física y por lo tanto son susceptibles de ser creadas por personas emprendedoras cualificadas que compiten con atracción de más talento y conectados a redes internacionales. No son grandes ahora pero crecen a tasas elevadas y generan un empleo cualificado, sostenible y muchas veces dirigido a jóvenes.
La verdadera renovación económica llega por renovación de actividades empresariales en sectores de rápidos crecimiento. Es la emergencia, reinvención y evolución de empresas que adoptan nuevas formas de gestión y competitividad en base a nuevas posibilidades tecnológicas. Toda la ayuda a estas empresas desde su creación es dinero bien invertido, y sería interesante discriminar positivamente ayudando más, por tramos, a quien más crece. Crear empresas en los sectores de las tecnologías de la información, medicina y salud, manufactura avanzada, medioambiente y alimentos, energía y transporte es empezar a construir los sectores del futuro y a crear empleo de calidad y sostenible, dos adjetivos que deberían siempre acompañar a las políticas de empleo.
¿Cómo no ayudar a estos inquietos/as que se ponen al frente de estos nuevas actividades? Parece inteligente ayudar a quien tiene ideas y crea empleo. Edmund Phelps, otro premio Nobel de Economía, ha sugerido crear una banca con dinero público para ayudar a estas empresas a crecer ya que el capital financiero actual apenas si les presta atención. Los poderes financieros están ocupados en obtener intereses moviendo el dinero fuera de la economía productiva y parece que no entienden o no se fían de la nueva economía, tan intangible por otra parte.
¿Y qué debe hacer el sector público? Lo que creo que no puede hacer es crear empleo directo comprometiendo gasto corriente de salarios porque terminaría ahogándose a sí mismo. Puede poner el dinero público en los servicios sensibles del estado del bienestar, sanidad, educación y atención social, pero debe buscar una inversión, un efecto multiplicador. En su calidad de comprador, puede usar el dinero para renovar sus infraestructuras físicas, tecnológicas, introducir nuevas tecnologías y servicios en el sistema educativo, salud, judicial, socio-sanitario pero buscando la generación de empleo y la creación de empresas, contratando empresas locales que compiten en los sectores prometedores de alto crecimiento. Por locales, nos apresuramos a señalar, entendemos empresas que crean empleo cualificado y lo mantienen en el territorio.
Así que en conclusión la política económica que conviene enfrentar al desempleo debe hacerse bajando desde el dato macroeconómico a la actividad concreta, una a una, para saber si habrá destrucción, conservación o creación de empleo. Si actuamos así todo nos llevará a apostar a medio plazo, no a corto, a innovar y entrar en sectores prometedores basados en conocimiento a través del emprendizaje de nueva generación.
Gracias por su comentario
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