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la clausura del centro obliga a 16 presos a volver a la prisión
La falta de ayudas públicas exige el cierre del servicio de la Fundación Ametzagaña
jorge napal - Jueves, 10 de Enero de 2013 - Actualizado a las 05:22h
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Reclusos de la cárcel de Martutene en una imagen de archivo. (Foto: r. plaza)
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joaquín pérez Exsubdirector de la Fundación Ametzagaña
donostia. El único modelo alternativo a la cárcel que existía en Euskadi, un programa exitoso por el que han pasado nada menos que 200 reclusos durante casi dos décadas, ha cerrado sus puertas por falta de recursos económicos. Esta medida tiene una dolorosa consecuencia para 16 reclusos, que actualmente han regresado a prisión, cuando hasta ahora participaban en programas formativos que les abrían unas expectativas de futuro que parecen complicarse.
La Unidad Dependiente de la cárcel donostiarra de Martutene cesa su actividad después de dos décadas de actividad, acuciada por la falta de ayudas públicas, tanto por parte del Gobierno Vasco como por la Dirección General de Instituciones Penitenciarias. Esa falta de recursos es la que ha obligado a la Fundación Ametzagaña a dejar de ofrecer este servicio. Los cuatro trabajadores del equipo pedagógico se han quedado por ello en el paro.
Joaquín Pérez, subdirector hasta ahora de la Fundación, explica que eran muchas las actividades en las que participaban estos jóvenes de entre 18 y 28 años, muchos de los cuales se estaban formando para el Graduado Escolar, Grados Medios y Superiores. Además, participaban activamente en talleres de búsqueda de empleo. Según explica el sindicato ELA, los presos tenían asegurado un trabajo en estos talleres destinados a "consolidar hábitos laborales y obtener unos recursos que les permitían una cierta autonomía económica". Los fines de semana los pasaban con sus familias.
el origen La unidad nació hace 18 años, tras una orden ministerial en la que colaboró el Departamento de Justicia del Gobierno Vasco, la Fundación Ametzagaña e Instituciones Penitenciarias. Desde entonces, este programa no había cosechado más que éxitos, según subraya el exsubdirector de la Fundación. "Estamos hablando del único centro de estas características, no solo a nivel de Euskadi sino de todo el Estado. Los chavales no dormían en la cárcel de Martutene, lo hacían en la propia Fundación. Ahora, estos chavales ya se encuentran cumpliendo condena de nuevo", censura Pérez. "Con la desaparición de la Unidad de Ametzagaña se pierde un recurso que no tiene sustitución, no existe ninguno que pueda paliar la situación, ya que los recursos de Martutene o Basauri son espacios absolutamente inadecuados por obsoletos y faltos de recursos, además de estar al límite de ocupación", agrega ELA.
"¿No era posible haber esperado un poco para hablar con el nuevo Gobierno Vasco?"
Los 16 presos seguían un programa individualizado para su reinserción, pero sus proyectos se han visto ahora truncados. Los jóvenes recibieron la noticia como un jarro de agua fría y, tal y como están las cosas, apenas albergan la esperanza de que vuelva a abrirse el servicio. Sus tutores creen que buena parte de lo ocurrido se debe a una "decisión errónea" tomada por el Departamento de Justicia del Gobierno Vasco en la legislatura anterior, al dejar apartada en 2012 la inversión que venía recibiendo anualmente esta Fundación.
Precipitación Una de las críticas ante la situación que se ha planteado, según denuncian los trabajadores ahora en paro, es que todo el proceso se ha llevado de una manera "bastante precipitada". "¿No era posible continuar con el programa de unidades didácticas que estábamos trabajando con Lanbide? ¿No era posible haberse dado un tiempo para hablar con el nuevo Gobierno Vasco para ensayar soluciones?", se pregunta Pérez.
Los trabajadores recibieron el día 26 de diciembre un aviso condicionado y el 28 la notificación de que no habría más subvenciones de Instituciones Penitenciarias.
"Hemos tenido que reingresar a los chicos en apenas una semana. Cada uno tenía sus permisos y, afortunadamente, la dirección de Martutene ha hecho caso del plan específico que teníamos con cada chico. El regreso ha sido escalonado, según iban terminando sus permisos".
Al hilo de lo ocurrido, ELA defiende que el Gobierno Vasco exija "definitivamente" la competencia de la ejecución de la legislación penitenciaria, "tratada como un servicio público a la sociedad en el que deben confluir políticas educativas, sanitarias, laborales, y de integración que den respuesta" a los reclusos.
Gracias por su comentario
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