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Iulen Lizaso - Miércoles, 9 de Enero de 2013 - Actualizado a las 05:22h
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En el suma y sigue de los residuos y basuras de Gipuzkoa, lo único novedoso del año que ha finalizado es que se han agravado las dos cuestiones -aunque invisibles- más acuciantes, a pesar de que el foco mediático se haya puesto en lo más popular y visible.
La huella ecológica de vertedero está tan próxima de la de los países del este, como alejado de los países nórdicos y centroeuropeos el nivel de recogida separada de residuos valorizables a recursos.
Hoy, este impacto ambiental es posible evaluarlo en cada municipio guipuzcoano como lo hacen los catalanes -asesorados por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)- mediante una herramienta (CO2 ZW CARBON Footprint) que ayuda en la toma de decisiones, pues calcula la eficiencia ambiental del sistema de recogida en uso, como por simulación, el de otro que se plantee o quiera compararse.
La deuda económica de GHK se incrementa pues, según el PNV y el PSE, "está tirando el dinero a la basura" y, según la prensa, "está abonando cantidades millonarias por unas infraestructuras que no tiene intención de ejecutar".
Tanto los residuos como el dinero son generadores de riqueza primaria neta (RPN) siempre que se reutilicen al devolverlos al ciclo productivo para su puesta en valor una y otra vez.
Apostar por una economía circular que prioriza el sustento global, evaluados por el RPN, IDH, ISEW y no por el PIB, pudiera ser la mejor fórmula para humanizar los mercados -única salida a esta crisis sistémica- y progresar dentro de una economía real del bien común, fruto de otro sistema productivo, capaz de crear paradigmas estables, pero sobre todo… más creíbles.
Gracias por su comentario
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