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El PSE aborda su próximo Congreso de febrero con absoluta falta de autocrítica y sin un proyecto contrastado para afrontar su futuro si quiere tener capacidad de ser alternativa real en Euskadi
Lunes, 7 de Enero de 2013 - Actualizado a las 05:21h
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LOS socialistas vascos afrontarán en poco más de un mes un Congreso de especial importancia. Si este tipo de cónclaves en las formaciones políticas son ya, por propia definición, momentos de especial importancia para los partidos porque definen las claves ideológicas y estratégicas a seguir en los próximos años, deciden las políticas concretas a llevar a cabo y eligen a los dirigentes que liderarán el proyecto, el del PSE del próximo mes de febrero cobra mayor trascendencia dada la situación general, pero también la interna. Los socialistas han pasado de gobernar y tener una influencia decisiva en muchas instituciones -desde el Gobierno español al Ejecutivo vasco, pasando por importantes ayuntamientos como el de Donostia, y aspirando a ser alternativa en otras -a perder prácticamente todo poder y ser relegados al tercer puesto tras consecutivos varapalos electorales. Es por ello que, en buena lógica, debería esperarse con expectación cómo afrontan los socialistas vascos el Congreso y, sobre todo, de qué elementos clave, de qué ideas fuerza dotan a su corpus ideológico y estratégico de cara al futuro. Conforme se va acercando la fecha, sin embargo, las expectativas se van diluyendo. Las propuestas,-a menudo con escaso poso y muchas veces contradictorias- que lanzan diferentes barones del PSOE tras la etapa de gobierno de Zapatero, la ponencia del PSE alavés, las erráticas políticas de pactos, la postura de los socialistas catalanes y la falta de alternativa ante la situación que se vive en Catalunya y Euskadi ahondan en la sensación de caos y ausencia de horizontes y proyectos claros y de visión de Estado. Las filtraciones y las líneas maestras de la ponencia política adelantadas por el portavoz de la Ejecutiva del PSE, José Antonio Pastor, vienen a alentar la sensación de desorientación, de inconcreción y de falta de armadura ideológica de los socialistas vascos, más allá de apelaciones a lugares comunes como la defensa del autogobierno o el Estado de Bienestar. Por no entrar, el texto ni siquiera hinca el diente a una posible propuesta de Estado federal. "No todo se puede decidir", asevera la ponencia, frente a la exigencia del derecho a decidir. El PSE carece aún de ruta y corre el riesgo de enredarse en su propia madeja sin capacidad de ser alternativa.
Gracias por su comentario
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