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Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa
liga acb 5ª jornada

Las alarmas ya han saltado en Illunbe

El Lagun Aro, pese a un desesperado intento de remontada en la recta final, cae con estrépito ante el Fuenlabrada tras una preocupante actuación y ya acumula cinco derrotas consecutivas

néstor rodríguez - Lunes, 29 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:27h

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Qyntel Woods, rodeado por dos rivales, busca una acción individual.

Qyntel Woods, rodeado por dos rivales, busca una acción individual. (Foto: iker azurmendi)

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Donostia. Era el día para ganar sí o sí y el Lagun Aro GBC no solo perdió, sino que lo hizo con estrépito ante el Fuenlabrada en Illunbe, en un partido que deja unas sensaciones muy, muy malas de cara al futuro inmediato. No solo porque la clasificación indique que marcha antepenúltimo con un balance de 0-5, lo cual ya es preocupante, sino porque el equipo olvidó las cosas buenas que había hecho en las dos anteriores jornadas y cuajó una actuación flojísima ante un rival directo en la zona baja de la tabla, que llegó a ir ganando por 24 puntos y que al final se impuso por once (75-86). Los hombres de Sito vagaron durante muchos minutos sin rumbo, sin ideas, sin intensidad y sin concentración por la cancha y se vieron castigados una y otra vez por un Fuenlabrada con las ideas muy claras y por unos árbitros que acabaron por desquiciarles.

El Lagun Aro es ahora mismo un equipo sin identidad, tal y como reconoció el propio Sito en la rueda de prensa posterior al choque. Es un equipo cogido con pinzas, que no sabe encajar los golpes. Ayer falló los primeros ataques, se puso nervioso y encajó un parcial de salida de 0-12, que creció hasta un 2-19 que ya obligaba a la épica para ganar. Mal asunto en un partido tan importante, ante un rival que llegaba también apurado y que necesitaba precisamente confianza para explotar sus virtudes. A partir de ahí, el conjunto guipuzcoano fue a remolque y vivió de sus arreones, lo cual empieza a ser ya una peligrosa costumbre, porque no se puede pretender hacer en unos pocos minutos lo que no se ha hecho bien durante el resto del partido.

Sito Alonso no da con la fórmula para que el equipo sea competitivo y no es porque no haga probaturas de todo tipo. Ayer jugó muchos minutos con dos bases, también con cuatro bajitos, con Guille Rubio de cinco... pero de poco vale cuando muchos jugadores están lejos del nivel que se les supone. No es normal que sea un chaval de 20 años, Raúl Neto, quien esté un día sí y otro también tirando del carro, y que ayer su mejor escudero fuera otro de la misma edad, Dani Díez. Los demás, exceptuando a un Salgado que es capaz de echarse el equipo a las espaldas y a un Kuksiks que está gustando desde su llegada, están lejos de lo que se esperaba de ellos al inicio de curso, y este es el gran problema del Lagun Aro. Si los jugadores no dan un paso adelante en su rendimiento individual, será difícil salvar la categoría.

Preocupan especialmente Qyntel Woods y Rubio, los dos fichajes estrella del verano, pero que están ofreciendo muy poquito hasta el momento. Cierto es que ya estábamos avisados de que ambos iban a necesitar tiempo para rendir al 100% y asumir su rol en el Lagun Aro, pero con 0-5 en el casillero lo que no hay precisamente es tiempo y urge que eleven su nivel de forma considerable. Ayer, el ala-pívot lo intentó con su intensidad habitual, pero no estuvo nada acertado, mientras que el americano se quedó en cinco escasísimos puntos y un día más pareció totalmente desconectado del juego. La muestra es que, con quince minutos y 53 segundos en cancha, fue el que menos jugó de los seis exteriores. Un dato que dice mucho del rendimiento del jugador que partía como referencia ofensiva. Si el Lagun Aro no ha empezado a rastrear el mercado de extracomunitarios, que empiece a hacerlo ya porque la paciencia con Woods no puede ser infinita.

Claro que tampoco se libran dos veteranos como Doblas y Papamakarios, que también están decepcionando con un rendimiento por debajo de las expectativas. El pívot se fue al banquillo con cinco faltas en trece minutos, lo cual ya es inadmisible porque ahora mismo es el mejor jugador interior del equipo y debe aguantar en cancha hasta el final. El griego, por su parte, no está metiendo una desde que ha empezado el curso, lo mismo que le sucede a Korolev. El desolador panorama actual lo completa Ibekwe, que alterna grandes momentos en defensa con excesivos errores en ataque que son un lastre.

Total, que con el equipo en esta situación es imposible ganar un partido en la ACB. Ayer el Fuenlabrada dio la impresión de ser un conjunto más compacto, más hecho, con las ideas más claras frente a un Lagun Aro que vivió de rachas, que no encontró la estabilidad en defensa y que en ataque, ante la falta de ideas, se la jugó a triples (tiró hasta 33) salvo cuando Neto o Salgado se decidían a penetrar para jugársela ellos o dársela a algún compañero.

Del citado 2-19 en el minuto siete se pasó a un 27-34 esperanzador gracias a la irrupción de Dani Díez, que anotó diez puntos casi consecutivos y a la presencia en cancha de Salgado y Neto juntos. Pero un parcial de 0-11 por parte de los hombres de Fisac volvió a romper el choque al descanso (34-50). En la reanudación, el Lagun Aro estaba obligado a salir a por todas. En cambio, el Fuenlabrada cogió 22 puntos de ventaja que antes del término del tercer cuarto se convirtieron en 24 (43-67). Para entonces, el equipo estaba totalmente descompuesto, sin ideas, bloqueado. Y para colmo, los árbitros tampoco ayudaban porque siempre tendieron a favorecer al Fuenlabrada. Pero una cosa es esto y otra bien distinta es obsesionarte con ellos y salirte del partido como le sucedió al Lagun Aro.

Cuando parecía todo perdido y el partido apuntaba a paliza, llegó la inesperada reacción local liderada por Neto, cómo no, y por Kuksiks, que empezó a meter todo lo que tiraba parar liderar un parcial de 20-2 que dejó el marcador en 73-77 a dos minutos de la conclusión. De repente, parecía posible ganar. Pero Sergio Sánchez, en una de sus genialidades, metió un triple desde ocho metros que selló el triunfo visitante y, hay que reconocerlo, hizo justicia al pobrísimo partido local. El Lagun Aro perdió su quinto partido consecutivo, dio una imagen penosa y el domingo juega un partido de alto voltaje en el Nou Congost ante el Manresa, que también va 0-5. Urge una reacción porque si no, aunque queden muchas jornadas por delante, la temporada se puede complicar muchísimo. Desde luego, las alarmas ya han saltado.

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