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Perdió la vida cuando se encontraba solo en un puesto de caza de Gaintza
Un vecino de la localidad encontró el cuerpo de este varón de 61 años al que los sanitarios no pudieron reanimar
Jorge Napal - Jueves, 25 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:24h
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Puesto de caza número 36 de la línea de Gaintza, donde falleció ayer Ignacio Beristain. (Cedida)
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donostia. Ignacio Beristain falleció ayer entregado a su pasión, en el puesto de caza número 36 de la línea de Gaintza, en las estribaciones del monte Txindoki. La fatalidad se cebó con este vecino de Ordizia, de 61 años, jubilado desde que un infarto le retiró de su profesión de taxista, que no de la caza, actividad que seguía ocupando un lugar importante en su vida. Su hermano, que sigue ganándose el jornal con el taxi, siempre le acompañaba con la escopeta al hombro, en esas mañanas en las que bandadas de palomas torcaces y malvices, avistadas desde algún puesto fijo de Goierri, le reconciliaban con un deporte en el que siempre demostró su carácter "bromista" y su "excepcional puntería". Ayer su hermano que, según allegados, se encontraba de viaje, no pudo ir con él, por lo que Beristain se acercó solo al puesto, ubicado entre el barrio de Larraitz de Abaltzisketa y el municipio de Gaintza, en una zona desbrozada de pinares que las lluvias de los últimos días han convertido en lodazal, en el que los pies se llegan a hundir unos diez centímetros bajo el barro.
El malogrado deportista entreveía la noche del martes, cuando se realizó el sorteo del puesto, el peligro al que podía enfrentarse. "¿Alguien me puede cambiar el lugar de tiro? Es que no estoy capacitado para subir todo ese andamio", anduvo sondeando el hombre entre sus colegas, según testigos presenciales, como si ya estuviera sintiendo la punzada de una fatalidad.
mañana de rocío y barro Sin lograr su propósito, el cazador se acercó ayer a primera hora de la mañana al puesto de Gaintza. "En la zona baja de ese lugar no se pueden pegar tiros, y creemos que al intentar subir a lo alto ha podido caer del andamio, aunque todavía no lo sabemos con certeza", declaraba ayer a este periódico un conocido de la víctima.
Según informó el Departamento vasco de Interior, al parecer, el cazador cayó desde una altura de unos diez metros, cuando subía al puesto en una mañana en la que el rocío y el barro complicaba una maniobra de por sí compleja.
El cuerpo sin vida de Ignacio fue trasladado el Servicio de Patología Forense de Donostia para realzarle la autopsia. La Ertzaintza, por su parte, ha abierto un atestado para esclarecer las causas del siniestro.
El fatal accidente ocurrió sobre las 9.00 horas. Fue entonces cuando el Centro de Coordinación SOS Deiak recibía la alerta. Al otro lado del hilo telefónico estaba Ander Argaitz, vecino de Ordizia, que en ese momento se encontraba cazando próximo a él, en el puesto número 35.
Ander, bregado deportista, que milita en el Ampo Ordizia, indicaba a los sanitarios el punto exacto del lugar en el que se encontraba el cuerpo maltrecho del cazador, con unas lesiones que hacían temer lo peor. Minutos después, los servicios de emergencia llegaron hasta el lugar, a unos cincuenta metros de la carretera GI-3371, dentro del municipio de Gaintza.
Las maniobras de reanimación cardio-pulmonar resultaron infructuosas y los sanitarios certificaron que la víctima perdió la vida a consecuencia de las lesiones sufridas por la caída.
No obstante, algunos conocedores de la zona dudaban ayer de que el hombre hubiera sido capaz de subir por sí solo hasta lo alto del andamio.
Dei Goñi, que el martes estuvo cazando en el mismo lugar en el que perdió la vida su colega, explicó ayer a este periódico que acceder al puesto de caza donde tuvo lugar el accidente es "como subir a un andamio de obra", que consta de unos cinco cuerpos, cada uno de ellos de dos metros de altura. "Entre el barro y la humedad, con las manos mojadas, la verdad es que resulta muy peligroso encaramarse. No lo sabemos, pero para una persona mayor es complicado llegar hasta lo alto del andamio", confesa el hombre, recordando las dificultades que él mismo había encontrado el día anterior al acercarse a este puesto de caza acompañado de su hermano.
tirador y mejor persona Casado, sin hijos y con cuatro hermanos, Beristain era un "buen tirador", según refieren sus amigos, un cazador que tenía especial predilección por los perros Spaniel Bretón, de los que había tenido varios ejemplares, con los que acostumbraba a cobrar sus piezas. Se trataba de un buen cazador, y mejor persona. Amigos y conocidos relataron ayer a este periódico que, sobre todo, era una persona dotada de unas cualidades humanas "excepcionales" que no pasaban precisamente desapercibidas. "Siempre estaba sonriente, siempre estaba de cachondeo. Le gustaban mucho las bromas", glosaba, a modo de sincero homenaje, uno de sus amigos, con quien coincidía la víctima de cuando en cuando, bien cazando en la línea de Lazkaomendi, o de poteo, donde siempre había bromas de por medio. "Siempre estaba con una sonrisa en la boca", añadía un amigo que la semana pasada estuvo con el fallecido intercambiando opiniones sobre perros de caza y tantas otras cuestiones. Beristain no era precisamente un recién iniciado en este deporte. De hecho, sus viajes a la localidad burgalesa de Pancorbo eran constantes, siempre en busca de codorniz.
En los últimos tiempos, el hombre solía probar suerte en Extremadura, a donde se desplazaba para cazar paloma torcaz tras el paso de las aves migratorias, en los lugares de hibernada.
extremar la precaución La sorpresa entre sus amigos de caza fue ayer mayúscula tras un accidente que no suele ser ni mucho menos habitual.
Si bien la semana pasada era un cazador de 24 años quien resultaba herido, tras caer de un palomar mientras cazaba en Etxalar, los expertos aseguran que no se prodigan este tipo de siniestros. "De hecho, suele haber años que no se registra ni un accidente de este tipo", señala Mikel Barrios, portavoz en Gipuzkoa de Adecap Gazteak, la Asociación para la Defensa del Cazador y el Pescador Vasco. No obstante, el experto incide en la necesaria "precaución" a tomar cuando un cazador sube a lo alto de un puesto de las características en las que perdió la vida el vecino de Ordizia. "Es como subir a lo alto de una obra, pero teniendo en cuenta que en este caso no contamos con arnés", advierte Barrios.
Gracias por su comentario
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