Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa

En el territorio de la fascinación

Eduardo Berti, escritor 'residente' en el physics center, gana el premio de las américas por 'el país imaginado'

donostia, ruth pérez de anucita - Jueves, 25 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:25h

  • Mail
  • Meneame
  • Tuenti
El escritor argentino con un ejemplar de 'El país imaginado' (Impedimenta), ayer, en la librería Zubieta de Donostia.

El escritor argentino con un ejemplar de 'El país imaginado' (Impedimenta), ayer, en la librería Zubieta de Donostia. (Foto: javi colmenero)

Galería Noticia

LA presentación "mundial" (como bromea su editor, Enrique Redel) de El país imaginado, un bello y delicado artefacto reconocido con el Premio de la Américas, se celebró ayer en Donostia, en la librería Zubieta, porque aquí reside el escritor argentino desde hace apenas tres semanas, debido a un curioso proyecto que lo liga al International Physics Center, donde explorará, hasta la próxima primavera, los vínculos entre ciencia y literatura.

Algunos han definido El país imaginado (Impedimenta) como una novela de fantasmas, en parte porque intercala diálogos de la abuela de la protagonista, que fallece al inicio del libro. Para Berti (Buenos Aires, 1964), su novela tiene "un pie en el realismo y otro en cosas más fabulosas". Prefiere aproximarse a los Cuentos de fantasmas de Henry James, en la que no figuran "los típicos cuentos de fantasmas victorianos, son más reales". Sus relatos suelen coquetear con lo fantástico, pero no al uso de los cuentos de reminiscencias góticas o románticas, sino como metáfora de los temores y deseos del ser humano contemporáneo.

Más allá, "no hay ninguna tesis detrás de esto, solo cuento historias y reflexiono un poco sobre la naturaleza humana". En este sentido se manifiesta una reflexión de Jorge Volpi citada en su blog: "Cuando no descansa en un dogma, la ficción nos permite, por el contrario, ensanchar nuestra idea de lo humano".

En El país imaginado brinda una mezcla de realismo y ficción que procura un relato verosímil de la China de los años 30. La verdad del relato descansa en buena medida en la voz de la protagonista, una niña de catorce años, a través de la que se ausculta el amor, la amistad, las relaciones familiares.

El autor argentino reconstruye la China de los años 30, que despide su historia imperial y está a punto de dar paso al maoísmo, una sociedad que cambia sin darse cuenta que cambia. "Era un momento histórico propicio, hay una gran confusión y simultaneidad de cosas, y el caos siempre es interesante para crear", abunda. Como recoge un diálogo de la novela:

-El mundo está mal hecho, dije.

-El mundo no está hecho, me corrigió Xiaomei. El mundo es así: algo que promete hacerse y jamás se hace en forma definitiva.

La novela también se empapa de la indefinición de la época: la protagonista, los padres y su hermano carecen de nombre, también el pueblo. "Dejarlo así también lo volvía más universal", observa el autor.

"Parecía que el mundo estaba hecho, asentado en tradiciones, que, no obstante, siguen estando..." ¿Y ahora? "No soy un experto en cultura china -aclara Berti, que ha respirado China en dos breves estancias-. Lo que vi, casi un siglo después, es una entrada furiosa, rabiosa de la modernidad, que tiene que ver con que hay dinero, que hay acceso al mundo después de años de cortina de hierro, y hay una voracidad de lo que es Occidente y lo contemporáneo". Como metáfora, el conocido episodio de "los Juegos Olímpicos de Pekín, que arrasaron muchos barrios antiguos, pero, pese a todo, algunos se han mantenido". "El riesgo es que se conviertan en parques temáticos turísticos, que no quede nada real", señala.

el primer país El padre de Berti era un rumano que emigró a Argentina. "Me di cuenta mucho después, charlando con mi mujer, que en realidad mi primer país imaginado fue el de mi padre, que nunca volvió a Rumanía, porque no quería regresar a la dictadura de Ceacescu. No quería hablar de su país, hablaba muy poco y lo que me hablaba era con mucho rencor", recuerda.

A Berti, que de pequeño se inventó un país con su nombre y su bandera, la distancia real con las cosas, con los lugares, (ha vivido en Buenos Aires, en París y Madrid) le ha servido para salirse del "realismo más naturista", le facilita "la mezcla de realidad y fantasía". "Estar en el extranjero te libera", confiesa.

Ahora tiene la posibilidad de explorar otro territorio, sin banderas, ni límites geográficos, pero con idioma propio, y sus reglas de juego. En el Donostia International Physics Center, se dedica a ver trabajar y a dejarse fascinar por los científicos. "Yo había oido hablar de la nanociencia, lo había leído en una revista, pero nunca había visto cómo trabajan. Existe un microscopio (FM) que amplía millones de veces las cosas, que permite ver cosas que hasta los años 80 eran invisibles", subraya. Algo que también puede atribuirse a la literatura: hacer visible lo invisible.

La tarea de Berti consiste en "tender puentes" y "comparar el discurso científico y el literario". También los científicos le hacen preguntas, y él les provee de textos como La conciencia y la novela, de David Lodge, o el célebre libro de C.P. Snow Las dos culturas, en el que habla del problema que genera la hiperespecialización y la desconfianza mutua entre los dos mundos, el humanístico y el científico.

El escritor no puede disfrazar su deslumbramiento. "La neurociencia ha descubierto que hay neuronas que permiten la empatía: las neuronas espejo. Es fascinante darse cuenta de cómo la literatura, desde la intuición, sin saber que existen las neuronas espejo, lo sabía, siempre lo ha hecho".

votos comentarios
  • Mail
  • Meneame
  • Tuenti

Herramientas de Contenido


Cargando comentarios...

Gracias por su comentario

Publicidad

  • Avda. Tolosa 23 20018 Donostia
  • Tel 943 319 200 Fax Administración 943 223 900 Fax Redacción 943 223 902