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El aspirante del PSE protagoniza hasta tres actos en Araba para voltear los sondeos
Alberto Abaitua - Sábado, 20 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 08:22h
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El lehendakari y candidato a la reelección por el PSE-EE, Patxi López. (EFE/Gorka Estrada)
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DONOSTIA. El lehendakari López se resiste a dar la razón a las encuestas que le ponen las maletas en la puerta de Ajuria Enea. Para evitarlo, ayer, último día de campaña, echó el resto en el territorio donde encabeza la plancha socialista y mantuvo una incesante agenda de intervenciones y reuniones.
Comenzó con un encuentro matutino rodeado de sindicalistas de UGT y CCOO, y terminó con una ofrenda floral a las víctimas del terrorismo en las afueras de Vitoria. Casualidad o no, el principio y final de la jornada que entierra la petición de voto recoge los pilares de la campaña establecida por el PSE: el fin de ETA y la búsqueda de empleo para combatir la crisis. Si unimos el rol de muro infranqueable ante los vientos neoliberales de Madrid que ha pretendido adoptar López tenemos como resultado el coctel estratégico diseñado por Rodolfo Ares en estas dos últimas semanas.
En esta línea, el encuentro con sindicalistas y miembros de comités de empresa no fue una excepción en la dinámica de la campaña socialista. El lehendakari reiteró las bases para consolidar su proyecto de creación de empleo en los próximos cuatro años, una apuesta que pasa por la proliferación de avales que colaboren en la activación de nuevas empresas. Insistió en que la lucha contra el desempleo y los esfuerzos para reflotar la economía son la “prioridad absoluta” de su partido ante la nueva legislatura. En este camino, volvió a sacar a relucir su decisión de variar el esquema fiscal actual y acometer una profunda reforma en la que “la base de la tributación no esté en las rentas de trabajo, sino en las rentas de capital”; lo que, en otras palabras, supone la aplicación de nuevos tributos encaminados a favorecer la reinversión de los beneficios en las propias empresas y sanciones en forma impositiva a quien no siga esta línea de actuación en el futuro.
En la última jornada de campaña también hubo alusiones al principal adversario en las urnas, según las encuestas, y adjetivó los planteamientos jeltzales en pro de un mayor soberanismo como “tonterías identitarias” con las que no se puede reactivar la economía. “Yo creo que (el PNV) no se entera de cómo es el mundo hoy en día. Ya no se pueden poner fronteras al comercio”, destacó.
Además de escuchar al aspirante del PSE, los sindicalistas que acudieron a la cita en un céntrico hotel de la capital alavesa tuvieron la oportunidad de trasladar a López su preocupación por los efectos que la reforma laboral tiene y tendrá en el futuro, ante lo que el lehendakari reconoció que “algunas empresas” se beneficiarán de las facilidades para el despido que recogen las medidas populares, una consecución del recorte de los derechos de los trabajadores que López atisba en los decretos implantados en este ámbito por el Gabinete Rajoy. La fórmula del postulante socialista para evitarlo se ciñe a construir una barrera “entre todos” que lo impida.
Tan solo unas horas más tarde, López y su equipo de campaña se desplazaron hasta Zaramaga, históricamente uno de los principales barrios obreros de Vitoria, para pedir el voto “con la autoridad moral que nos da ser una referencia para quienes, en todo España, protestan contra los recortes sociales”.
El aspirante a la reelección insistió en azuzar al electorado para lograr la mayor participación posible en la cita del domingo, un reto que persiguió recordando la importancia de todos y cada uno de los votos que se depositen en las urnas.
Y tras lanzar estos mensajes prosiguió su periplo en los estertores de la campaña en el monolito erigido para recordar a las víctimas del terrorismo. López tributó su propio homenaje a los damnificados por la violencia de la organización armada “que no han querido que el odio secuestrara sus corazones”.
En este mismo emplazamiento abogó, un año después de que ETA anunciará el fin de su actividad armada, por no olvidar el sangriento pasado que rodea al grupo armado para utilizarlo “como escuela de libertad” para las generaciones venideras.
“No dormiremos nunca nuestros corazones ni seremos nunca indiferentes al sufrimiento de nadie y a nadie dejaremos abandonado en este país”. Con estas palabras bajó López el telón de su campaña a la espera de conocer la decisión de los ciudadanos. Mañana saldrá de dudas.
Gracias por su comentario
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