Publicidad
Herramientas de Contenido
[Entrar | Registrarse]
EFE - Viernes, 19 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 11:53h
votos
comentarios
Urkullu abogó por un esfuerzo huyendo de triunfalismos. (J.M.Martinez)
Vista:
Dar el biberón a un ternero, sorprenderse del gran tamaño del trípode de una cámara, defender la independencia cuando se quiere decir lo contrario y escuchar las broncas de ciudadanos cabreados son algunas de las anécdotas que les han ocurrido a los políticos vascos en el trajín de la campaña que hoy termina.
BILBAO. Y es que la intensa actividad de los candidatos a lehendakari durante quince días, con actos y mítines de mañana y tarde, ha dado mucho de sí. No sólo para escuchar propuestas y proclamas, sino también para las carcajadas por los lapsus y fallos técnicos.
Así ocurrió por ejemplo el pasado domingo en Donostia en un mitin del PP porque, en ocasiones, una sola letra puede ser muy importante.
Al candidato popular a lehendakari Antonio Basagoiti, una letra, la "a", le jugó una mala pasada. Cuando quiso decir que el PP vencería al independentismo, pareció afirmar justo lo contrario, ya que su proclama fue: "Vamos a ganar la independencia". Se supone que quiso decir "vamos a ganar a la independencia".
También en ese acto, la seguridad del PP era tan férrea -"actuaba" María Dolores de Cospedal-, que la propia candidata por Gipuzkoa y presidenta del Parlamento, Arantza Quiroga, tuvo sus problemas para acceder al Kursaal. Solícita, una persona de la organización del mitin se acercó para aclararle al celoso vigilante que esa mujer era "la candidata".
Un día antes, el sábado día 13, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, además de ovaciones provocó las risas del público por no acordarse del lema electoral del PP vasco, "Si tú no vas, ellos ganan".
"Vayan a votar, eso es lo más importante", dijo para salir del atolladero en el que se había metido.
También se hizo notar el exlehendakari José Antonio Ardanza en el multitudinario mitin del BEC de Barakaldo del pasado día 7, en el que arropó al candidato del PNV, Íñigo Urkullu.
Recuperado del infarto de miocardio sufrido en 2010, Ardanza se sintió tan cómodo dirigiéndose a la militancia que, ante lo prolongado de su discurso, la organización subió la música de fondo para ver si captaba la indirecta de que tenía que terminar.
En otras ocasiones, las nuevas tecnologías han traído de cabeza a los candidatos, ya que todos, en mayor o menor medida, las han querido incorporar.
Es el caso, por ejemplo de Urkullu, que sustituyó la obsoleta pegada de carteles por un vídeo que él mismo quiso activar desde su teléfono inteligente. Pero el teléfono se resistió lo suyo. "La innovación está bien, pero a veces falla", admitió.
También falló el sonido en un acto de campaña que la líder de UPyD, Rosa Díez, celebró en el Arenal de Bilbao, y su voz no se oía.
"Acercaos. Es que nosotros no tenemos dinero para micrófono", bromeó. Sin embargo, al término del discurso, cambió su humor y echó una pequeña regañina a sus colaboradores, a quienes advirtió de que tenía que ser la última vez que intervenía sin micrófono.
En esto de los artilugios técnicos, la segunda candidata de Ezker Batua por Álava, Kontxi Bilbao, también tuvo su momento en campaña.
Al comienzo de una rueda de prensa en Vitoria se acercó a uno de los colaboradores de su campaña atraída por la grandeza del trípode, estilo profesional, que había colocado.
Bilbao volvió a la realidad al ver que encima de tamaño elemento había una diminuta cámara de vídeo con la que iban a recoger las imágenes de la rueda de prensa. "Hijo, sólo te faltaba haber puesto el móvil y grabar con él", le dijo.
La candidata de EH Bildu, Laura Mintegi, que ha soportado la actividad de la campaña a base de uvas pasas para tener más energía, ya comentó a su equipo que no le gustaba nada la palabra "canutazo" que utilizan los medios para recoger una breve declaración. Por eso la han rebautizado con la palabra en euskera "ziztada" (picotazo).
En estos días, además, dos candidatos han celebrado sus cumpleaños: Urkullu hizo 51 en la precampaña, y el día de la pegada de carteles le llegó el turno a Patxi López, que cumplió 53.
La esposa del lehendakari, Begoña Gil, aprovechó la ocasión para regalarle una Termomix -aparato para cocinar-, que López dijo que estrenaría cuando pasasen los comicios.
Las televisiones fueron testigos además de un vecino de Bilbao que quiso ser protagonista de la campaña, al que ya se le conoce como el "votante cabreado", porque se encaró en actos diferentes a Rosa Díez y a Urkullu, y les acusó de "no saber solucionar la crisis" en un tono muy indignado y vehemente.
Ambos candidatos escucharon con paciencia su bronca porque en campaña se tolera todo y se hace de todo por una foto.
Antonio Basagoiti, sin ir más lejos, tuvo tiempo de acercarse al campo para dar un biberón a un ternero de una granja de la localidad alavesa de Zuazo de Kuartango. No podrá agradecérselo el próximo domingo en forma de voto.
Gracias por su comentario
Publicidad
Publicidad
Al menos 8 muertos y 78 heridos por un coche bomba en Beirut
El atentado en el barrio de Achrafieh habría sido provocado por dos explosiones, una primera de menor potencia y una segunda más fuerte.
Condenan a cinco años y tres meses de prisión a Goirena y Barranquero por malversación
Acusados de un delito continuado de falsedad en documento mercantil en concurso con el de malversación de caudales públicos
Publicidad