Publicidad
Herramientas de Contenido
[Entrar | Registrarse]
El padre del Capitán Torrezco, el ilustrador donostiarra Santiago Valenzuela, cree en las historias bien hechas como medio para que el cómic vuelva a ocupar el lugar que merece. Con su obra 'Plaza Elíptica' obtuvo el año pasado el Premio Nacional de Cómic.
paula echeverría - Lunes, 15 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:26h
votos
comentarios
Santiago Valenzuela ya tiene liste un nuevo libro de la serie 'Las aventuras del Capitán Torrezno'. (DN)
Vista:
El padre del Capitán Torrezco, el ilustrador donostiarra Santiago Valenzuela, cree en las historias bien hechas como medio para que el cómic vuelva a ocupar el lugar que merece. Con su obra 'Plaza Elíptica' obtuvo el año pasado el Premio Nacional de Cómic.
Póngase en la piel de su personaje. ¿Cómo vería el Capitán Torrezno este presente de cambios que estamos viviendo, por no decir crisis que es ya una palabra demasiado desgastada?
Bueno, se supone que él lleva una buena temporada desaparecido del mundo, entonces no se está enterando de nada. No se ha enterado ni siquiera de que España ganó un Mundial, que le dolería mucho no enterarse... Aparte de eso, pensaría que ha vuelto 30 años en el tiempo y que todos los sueños de prosperidad se han ido por el desagüe.
Lleva tiempo desaparecido, pero está a punto de volver.
Sí, está en capilla porque de aquí a un mes saldrá un nuevo libro, el séptimo de la serie, que ya estaba prácticamente acabado cuando me dieron el premio (el Nacional de Cómic), pero se ha retrasado con todo este año de frenesí y de problemas con la editorial (Ediciones de Ponent): ha habido discusiones porque cada uno veía el futuro de la serie de forma distinta...
Y finalmente el libro sale con otra editorial.
Sí, con Panini.
¿Qué va a encontrar el lector en esta nueva entrega?
Es exactamente la continuación del libro premiado, Plaza Elíptica. Mi idea era que el anterior y este fueran un mismo tomo, pero el que va a salir ahora tiene 200 páginas, el anterior tenía más de 130, o sea que habría sido un libro inmenso...
Todo el mundo recortando y su obra crece en páginas...
(Ríe) Sí, en algún momento tendré que empezar a recortar... Pero es lo que pide la historia, el exceso le viene bien. Al fin y al cabo se trata de recrear un mundo. Y a mí lo que se me da bien es el detalle. Yo trabajo siempre por acumulación. Cada cual tiene sus defectos y trata de ocultarlos con sus virtudes. A mí se me da bien acumular cosas, meter más tramas paralelas, meter más personajes, más informaciones... Igual que en el dibujo se ve el horror vacui y el detalle, pues con el guion es exactamente lo mismo. En cuanto al contenido, esta nueva entrega es la más aventurera de la serie. Pasan veinte mil cosas, hay varios escenarios que se suceden... Recuerda al cuarto libro de la serie, Extramuros. Es el más movido. En el anterior, que era más discursivo y digresivo, el Capitán Torrezno estaba un poco eclipsado, y en cambio en este ya tiene un protagonismo absoluto. No solo es la vuelta de la acción sino también del humor.
La fantasía y el humor son muy necesarios para sobrevivir.
Sí, y yo querría pensar que la fantasía y el humor son las notas distintivas de la serie del Capitán Torrezno. El problema es que vivimos en una época en que no es que no haya lugar para eso, claro que lo hay, pero se quiere encerrar el humor y la fantasía en formas estereotipadas, y eso es una forma de hacerlos inofensivos. Simplemente la palabra fantástico tiene un sentido peyorativo. Son muchos siglos de prejuicios absurdos, de que lo fantástico es algo de dragones o de hadas... es una reducción absurda. Yo cuando hablo de literatura fantástica y digo que eso es lo que me interesa y lo que me inspira, desde luego no estoy pensando en esas cosas de espada y brujería, que también es cierto que son una lacra del cómic, porque en el cómic siempre estas cosas se acentúan.
Si el cómic dejase de ser un género minoritario, ¿perdería su esencia?
Al contrario, volvería a su esencia. El cómic es un arte popular, sobre todo en Italia y España siempre ha sido una cosa de los niños que estaba en la calle, era como el cine barato de todos los días... Todo eso fue desapareciendo. Pero por supuesto que el cómic tiene que buscar público. Se hace para llegar al público.
¿Y es optimista en este sentido?
Ya veremos, no sé, estos últimos cinco años, quitando los dos de crisis, la cosa parecía que pintaba bien, por primera vez hubo libros publicados aquí, de autores de aquí que intentaban hacer un cómic interesante, y habían llegado a un público que era impensable hace diez años. Pero queda mucho por conseguir. El problema es crear lectores. Últimamente se ha hecho el intento de llegar a un público adulto con la novela gráfica, que está bien, pero claro, solo el enunciar esta intención ya demuestra que en el fondo es una cosa un poco absurda, porque al público adulto se llega siempre que hagas historias que estén bien. El público adulto siempre ha consumido formas de expresión populares, como es el cómic, y las formas de expresión populares cambian por sí mismas, van evolucionando con el público. No es algo que obedezca a una decisión editorial ni por supuesto tiene que ver con un reconocimiento institucional.
Gracias por su comentario
Publicidad
Publicidad
Publicidad