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N.G./E. Press - Sábado, 13 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:24h
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El rey Juan Carlos conversa con Rajoy (efe)
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donostia. Las polémicas declaraciones del ministro de Educación, José Antonio Wert, sobre su deseo de "españolizar" a los niños catalanes ha incendiado la política española, dejando en una difícil situación al Gobierno de Mariano Rajoy, que no se atreve a la claras a desautorizar a su ministro menos valorado. El exabrupto de Wert protagonizó el desfile militar de las fuerzas armadas españolas del día de la llamada fiesta nacional, cuando las cámaras de televisión recogieron el tenso encuentro de unos minutos entre el rey Juan Carlos y Rajoy en pleno Paseo de la Castellana. "Españolizar a los catalanes", entendieron algunos medios que decía el rey mientras el presidente, primero, se encoge de hombros y, luego, mira hacia el suelo.
Otros medios, como la cadena de televisión Cuatro, que subtituló todo el pasaje, interpretaron que el rey le relataba al presidente del Gobierno el encuentro que el monarca había tenido minutos antes con el ministro de Educación: "Lo de españolizar a los catalanes del pobre Wert. Ya le he dicho que está muy mal lo que ha hecho", le comunicó el monarca. Horas después, un portavoz de la Casa del Rey afirmaba que "es falso" que haya reprendido al presidente del Gobierno sobre las declaraciones del ministro de Educación. Sea como fuere, de la lectura del vídeo se desprende que la conversación fue tensa y subía de tono al tiempo que los dos interlocutores hablaban sobre el asunto.
El affaire Wert continuó en la posterior recepción y besamanos en el Palacio Real. El propio ministro dijo ante los periodistas que está orgulloso de sus declaraciones sobre la educación en Catalunya y se arrancó a decir en catalán: "Estic molt orgullós del que he dit".
El asunto catalán también sobrevoló el acto, en el que por primera vez en años, el público asistente no silbó ni abucheó al presidente del Gobierno, como acostumbraba a hacer en la última época de José Luis Rodríguez Zapatero. Artur Mas declinó asistir ayer al desfile, al igual que al lehendakari Patxi López y el presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, inmersos en plena campaña electoral. De los 17 presidentes autonómicos, solo la mitad se desplazó a Madrid. En los corrillos informales de los periodistas durante el ágape, el monarca evitó hablar sobre Catalunya. "¿Sevilla? El jamón está muy bueno", contestó cuando le interrogaron. "No me vais a sacar una palabra", dijo en otro momento.
El príncipe Felipe, por su lado, se mostró convencido de que Catalunya "no es un problema" e hizo un llamamiento a los responsables políticos para que contribuyan a "rebajar la tensión" de los últimos días. En todo caso, quiso distinguir entre la "Cataluña real", en la que confía, y lo que él llama "espuma" generada por los enfrentamientos y declaraciones políticas.
relegan a elena de borbón El otro asunto que centró el acto fue la redistribución de papeles en la Casa Real, con la relegación, por primera vez, de la infanta Elena fuera de la tribuna real del desfile porque, a partir de ahora, solo los reyes, su hijo Felipe y la esposa de este último serán la representación de la Familia Real en los actos de Estado, según explicaron fuentes de Zarzuela. La primogénita de los reyes presenció el desfile desde la tribuna de autoridades, sentada junto al líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba. Según Zarzuela, el núcleo de la Casa Real lo conforman los reyes, los príncipes y sus hijas. La imputación de Iñaki Urdangarin, por sus presuntos negocios irregulares con administraciones públicas, ha acelerado la puesta en marcha de estos cambios en los actos de representación de la familia real.
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