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Los analistas destacan la centralidad y solidez de Urkullu y su extrañeza por la campaña de EH Bildu
igor camaño - Viernes, 12 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:24h
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Iñigo Urkullu durante los actos de campaña que se protagonizaron ayer. (efe)
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donostia. Antiguamente, cuando viajar era una aventura, las embarcaciones celebraban el paso del ecuador, esa línea imaginaria que parte la Tierra en dos y en la que todos los días y las noches duran lo mismo, doce horas. La campaña también ha atravesado su particular ecuador. No constan fiestas, aunque quien más quien menos lo habrá celebrado a su manera. Ya queda menos. No se sabe muy bien para qué, pero ya queda menos. La campaña, y todo lo que arrastra, se encuentran en ese punto en el que casi merece más la pena tirar hacia adelante que darse la vuelta. Así que hacia adelante mirando hacia atrás. Tiempo de balance, de analizar qué han dejado estos días, de colocar al microscopio a los cuatro grandes opositores a lehendakari.
Tres analistas de lujo se encargan de la teoría. Qué pena que hayan opinado bajo la condición ineludible del anonimato. Quien esto firma solo mezcla y emplata. Al César lo que es del César. Los tres coinciden, sin saberlo, en el término para definir al PNV y a su candidato, Iñigo Urkullu: centrado. La impresión general coloca al líder jeltzale como el único que, de momento, ha hilvanado un discurso propio y sostenido en la campaña. Un discurso que pivota sobre la economía, que busca transmitir confianza y reverdecer la capacidad de gestión del PNV durante treinta años y que no rehuye la vertiente soberanista. El convencimiento de que será el ganador es tan general que incluye a los otros candidatos. Los intentos de los adversarios por descentrarle han resultado, por ahora, vanos.
"extraterrestres" Nueva coincidencia, también sin saberlo, en el término que resume la campaña de EH Bildu y Laura Mintegi: desconocidos. "Parecen extraterrestres que llegan ahora a las elecciones", dice con sorna un gran conocedor de la política vasca. Los tres analistas consultados resaltan que el espejo les devuelve una imagen que nada se parece a la izquierda radical. "Su objetivo es no dar miedo. En una doble vertiente: para no espantar a sus posibles nuevos votantes y para evitar que votos en teoría suyos, de EA, de Aralar, escapen al PNV", argumenta uno. "EH Bildu ha intentado descentrar a Urkullu pero lo ha hecho con el brazo encogido, porque no ha sostenido un hilo argumental independentista. Solo ha tenido chispazos", añade otro. "Mintegi parece que no acaba de aterrizar en este mundo", tercia el tercero. "Parecen el partido de los jipis -la vigésimo tercera edición del diccionario de la RAE indica que se escriba así-. Creen que tienen activado todo su voto militante y pretenden caer simpáticos, pero no se sabe muy bien a quién. Que este nuevo look les dé resultado es una incógnita". "La incógnita es si este comportamiento suma o resta al voto tradicional de la izquierda abertzale. Se ven como el heredero del caserío pero en su fuero interno saben que no tienen grandes cambios que hacer en la propiedad respecto a los que ya ha hecho el hermano mayor -por el PNV-", valora, metafórico, otro de los consultados.
Respecto a Patxi López y al PSE no hay coincidencia en el término pero sí en el fondo. "Están totalmente desnortados y quieren jugar un papel muy complicado: defender su gestión, censurar la de los demás y hacer propuestas muy poco creíbles que se tumban con una sola pregunta: ¿por qué no lo hicieron cuando gobernaban? Empezaron la campaña muy nerviosos, buscando el cuerpo a cuerpo con Urkullu, y ahora intentan ofrecer una propuesta en positivo diaria, más tranquilos, sin tanto sobresalto. Tienen un buen eslogan -"Estamos a lo que hay que estar"- que curiosamente ellos no cumplen porque no están a lo que deben", reflexiona una de estas voces. "Su cartel electoral visto a distancia -López delante de un ordenador- nos muestra lo que le ocurre: está desolado. Es incapaz de hacer un balance de logros y es consciente de que ha perdido una oportunidad histórica", opina otro. "Tanto el PSE como el PP se han echado al monte en busca del PNV que les hubiera gustado encontrar, pero se han topado con otro muy diferente y han quedado en evidencia y totalmente fuera de lugar. Son los únicos partidos que, con calzador, están intentado ideologizar una campaña muy desideologizada", resume el tercero de estos analistas.
Basagoiti y el PP completan la analítica. "Están absolutamente descentrados. Quizá sea una manera de movilizar a su electorado, de ser más duros que el PSE o de rivalizar con EH Bildu en los extremos. Su estrategia genera muchas dudas", admite, extrañado, un analista. "Tanto criticar a Ibarretxe, para acabar copiándole el eslogan. Tanto criticar a López, para acabar ofreciéndole su apoyo. Tanto criticar al nacionalismo, para acabar haciendo una campaña nacionalista. Y tanto alabar al Gobierno español, para acabar ocultándolo", zanja otro. Ecuador cruzado. Que empiece la fiesta.
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