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El candidato socialista reitera que él no recortará ningún servicio social básico
Álvaro González - Martes, 9 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 09:05h
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(efe)
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vitoria. Patxi López arrancó la jornada de ayer reuniendo esta vez a diversos colectivos de personas mayores, ante los que prometió un día más que si él sigue en Ajuria Enea "en Euskadi no habrá recortes". Especialmente en servicios básicos como Educación o Sanidad.
Este era el ámbito que debía centrar ayer los mensajes de campaña de un equipo socialista que se trasladó por la tarde al centro de investigación Tekniker, a una empresa de máquina-herramienta de Elgoibar y al hospital de Eibar, donde reivindicó las últimas inversiones y su gestión en materia sanitaria, destacando el giro que ha imprimido a Osakidetza para que se ajuste mejor a las necesidades de los enfermos crónicos. "Hoy Euskadi se ha convertido en una referencia a nivel mundial" gracias a la reforma de la Sanidad que el PSE ha abordado, aseguró, antes de reiterar en esta materia que luchará por que el copago sanitario no sea una realidad en Euskadi. "No vais a pagar por recetas mientras yo sea lehendakari", prometió el candidato socialista.
La caja de la seguridad social Pero por la mañana, otra clave se había cruzado en su camino: el futuro de las pensiones. Y en ella encontró un día más la forma de contrastar su oferta con la del PP y especialmente con la que lidera Iñigo Urkullu, tratando de movilizar a su electorado desde la consigna del "hay diferencia entre unos políticos y otros". El líder jeltzale había reclamado poco antes para Euskadi la gestión de la Seguridad Social "tal y como se recoge en el Estatuto de Gernika". "Que no les metan miedo", dijo precisamente por PSE y PP; "la mejor garantía de las pensiones es que sean gestionadas desde Euskadi", subrayó. Sin embargo, López aseguró que este discurso es "falso" y que si se rompiera la Caja Única de la Seguridad Social "no podríamos pagarlas". "Cada año tenemos un déficit de más de 800 millones" en este ámbito "que se cobran gracias a la solidaridad de los trabajadores de toda España", aseguró entroncando economía y marco jurídico-político.
Y para cerrar su esfuerzo por diferenciar su marca de la de sus rivales, López concluyó: "nosotros no damos dinero a los bancos para que algunos tengan sueldos millonarios. En Euskadi estamos ayudando a empresas, no a las ingenierías financieras que nos han traído la crisis", lo que le dio pie para reiterar sus principales recetas ante ella.
Un día más, el candidato socialista dijo que su prioridad en esta coyuntura será "garantizar el sostenimiento de los servicios públicos y de las políticas sociales" para ayudar así "a la gente que peor lo pasa". ¿Cómo? Pues, tras apelar a un etéreo "pacto institucional entre partidos políticos", López se reenganchó a su propuesta estrella para lograr los fondos necesarios: el impulso de una ambiciosa reforma fiscal que cierre las grietas por las que se desangra un sistema que no dudó en tildar de "injusto". "¿No es hora de que parte de las consecuencias de la crisis las paguen quienes más tienen?". "Pues cuando lo planteo me llaman demagogo", dijo volviendo a medirse con PP y PNV y antes de detallar alguna de sus propuestas, como subir al 60% el IRPF mientras dure la crisis a los que cobran más de 120.000 euros al año, o establecer "un impuesto especial de solidaridad" para aquellos cuyo patrimonio supera el millón y medio de euros.
Eso, y recrudecer la lucha contra el fraude fiscal que, según estimó, se lleva anualmente unos 2.500 millones de euros solo en Euskadi. "¿Qué no podríamos hacer recuperando lo de los que se van sin pagar la ronda?", se preguntó, para por fin insistir de nuevo en el mensaje de la diferenciación con la fiscalidad por bandera: "No todos somos iguales ni proponemos lo mismo". "Nosotros no vamos a abandonar a nadie. Pero para eso tenemos que ganar", dijo tratando de elevar la moral de su tropa frente a unas encuestas en las que dijo no creer "porque la mayoría defiende el Estado del Bienestar en vez de su desmantelamiento, y quiere que el Gobierno resuelva problemas en vez de crearlos".
En este sentido, López también se distanció de EH Bildu rival en la pugna por el voto "de izquierdas" enfrentando su "poca sensibilidad hacia el tejido industrial" con las inversiones de su Ejecutivo. "Esa es la diferencia" con otros a los que "se les llena la boca presentando programas rellenos de palabrería y vacíos de contenidos", concluyó.
Gracias por su comentario
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