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Cuando hace seis años, Ecuador Etxea alquiló una lonja en Bilbao, los vecinos se opusieron. "Era por miedo a lo desconocido", les excusa Santiago Morales (Cayamba- Ecuador 1963), perfectamente integrado en una Euskadi que para él ha sido un paraíso, aunque también tenga fisuras
concha lago - Martes, 9 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:25h
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Después de 16 años en Euskadi, Santiago Morales, que posa en el parque de Botica Vieja, siente que existe una buena convivencia entre vascos y ecuatorianos. (Foto: oskar martínez)
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bilbao. ¿Usted vota?
Yo llevo aquí 16 años, tengo la nacionalidad, por lo cual, puedo ejercer el derecho a voto. En el caso de los inmigrantes que tengan regulada su situación pueden votar solo en elecciones locales y municipales. En este caso en comicios autonómicos y generales, no, porque dependen de un convenio de reciprocidad que en el caso del Estado lo tiene firmado con el Estado ecuatoriano.
¿Hay muchos extranjeros que tienen derecho a voto en estos comicios?
No tenemos una estadística porque una gran mayoría de los que residimos aquí tenemos la nacionalidad, por eso en las estadísticas no aparecemos como ciudadanos extranjeros sino como nacionales. En los últimos cuatro años, 3.000 extranjeros de origen ecuatoriano, hemos adquirido la nacionalidad en Euskadi.
¿Nota cambios en cómo acoge la sociedad vasca a los inmigrantes?
Sí, la crisis ha influido mucho en las relaciones entre inmigrantes y autóctonos, habida cuenta que se han regado rumores que no son ciertos. En el sentido de que los extranjeros quitamos trabajo, que colapsamos la sanidad, que nos beneficiamos de las prestaciones sociales y de las ayudas que otorgan los ayuntamientos y diputaciones. Eso es falso porque ese porcentaje es muy bajo. Incluso se llega a decir que los hijos de extranjeros son los que más se benefician de las becas y es mentira. Mis hijos ni en la Educación Secundaria ni en la Universidad se han beneficiado de beca alguna.
¿Reciben un trato peor?
Es un trato más despectivo. En la primera oleada de inmigrantes latinoamericanos, Euskadi se mostró muy abierta, receptiva y solidaria. Y era fácil que viniera gente. Los inmigrantes participaron en el boom inmobiliario. Ahora, con la crisis, mucha gente no tiene para pagar los alquileres y los que compraron pisos están en situación de desahucio.
Usted también sufre la crisis.
Yo trabajo en el gremio de la carpintería y la gente que antes pagaba, hoy no paga. En este tiempo he hecho un poco de todo, he tenido agencias de viaje, locutorios, en la carpintería éramos 30 personas trabajando, hoy, sin embargo, somos cuatro, pero tenemos que sacar todos un sueldo. Y algunos pueden llegar a pensar que estamos ejerciendo competencia desleal en el trabajo porque creen que por ser un inmigrante estás regalando tu trabajo.
Habla de discriminación.
Sí, especialmente la padece la gente que está haciendo colas en el Inem, en Osakidetza... El otro día una señora me reprochó en el ambulatorio que yo no tenía derecho a que me atendieran. Otro día, alguien me dijo en la calle ¿por qué no regresas a tu puto país?, son situaciones que cuando suceden, te llegan y sufres. La gente olvida que la inmigración ha aportado mucho, que han cuidado de sus hijos, de sus mayores, han atendido sus casas... Y eso que mucha gente trabajaba sin contratos, ahora mismo hay chicas que trabajan de domingo a domingo por 500 euros. Y eso es explotación.
Sin embargo, usted afirma que la convivencia es buena.
Yo siempre hablo de convivencia pacífica entre locales e inmigrantes y no de integración porque creo que se asemeja a asimilación y muchos no nos hemos dejado asimilar por la cultura de aquí aunque la queramos mucho y la respetemos enormemente. En estos años ha habido una convivencia estupenda, en Euskadi no se han registrado brotes de xenofobia, aquí la juventud inmigrante no ha caído en las redes de grupos conflictivos, bandas latinas, etc... Y eso hay que distinguirlo como un aspecto positivo. Aunque en el País Vasco la inmigración es porcentualmente baja (un 7 u 8%) en relación a otras comunidades.
¿Qué futuro aspira para sus hijos?
A que sean autosuficientes, que aporten a Euskadi su contingente intelectual y humano, y que sean útiles a la sociedad. Y, por supuesto, que sean buenas personas y solidarios.
¿Le tranquiliza el cese del terrorismo?
La muerte y los atentados no conducen a nada. La decisión de ETA de haber decretado una tregua unilateral permanente lleva a la sociedad vasca a replantearse muchas situaciones de reorganización política y social. Ya no se puede coartar la participación de ningún grupo político democrático si opta por las vías pacíficas, y creo que Euskadi tiene mucha capacidad de desarrollo porque lo ha demostrado incluso en épocas difíciles. Euskadi ha sido una comunidad muy solidaria con los países más empobrecidos. Aquí también se ofrecen muchas posibilidades de desarrollo individual.
¿Era ese tipo de país el que estaba buscando cuando emigró?
Mi caso fue sui generis porque salí de mi país no por una mala situación económica, sino que decidí emigrar por un factor fundamental que es la educación de mis hijos. En esa época Ecuador no pasaba ninguna crisis, además yo conocía Euskadi desde 1985. Me gustó por su gente, por su cultura, en mi país también había comunidades con otros idiomas y otras idiosincrasias... Y además por la belleza de sus paisajes, que me atrajo mucho.
Siempre pensó que sus hijos regresarían a Ecuador.
Sí, pero ahora creo que es poco probable. Tienen otro tipo de relaciones, amigos, estudios y algún novio euskaldun... Y sobre todo la seguridad ciudadana que se presenta aquí y que lastimosamente no hay en Ecuador con narcotráfico, delincuencia... eso también les desanima para volver. Aunque económica o laboralmente es cierto que pueden tener más opciones.
¿Han tenido que volver muchos compatriotas?
A nivel estatal han vuelto 70.000 ecuatorianos sobre una población legal de cerca de 400.000, aunque tampoco se cuentan los que han adquirido la nacionalidad. Hay mucha gente que ha devuelto los pisos, ha entregado las llaves al banco y se ha marchado sin considerar las consecuencias legales.
l Educación. "Decidí emigrar por la educación de mis hijos. La mayor tiene 24 años y está acabando Derecho Económico en la Universidad de Deusto, el mediano hace Ingeniería Mecánica Automotriz y la pequeña estudia Administración de Empresas".
l Elecciones. "Hay mucho interés por las elecciones. Los extranjeros queremos involucrarnos en quién va a llevar las riendas de Euskadi y apoyamos a quien se compromete más en la participación social. Además, en nuestro país votar es obligatorio y se traslada aquí esta práctica".
l ETA. "Yo he seguido mucho el tema ETA, incluso en épocas juveniles teníamos cierta inclinación y simpatía hacia ese movimiento, pero la violencia ya no es un mecanismo de presión política en ninguna sociedad".
Gracias por su comentario
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