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real sociedad cuarta derrota a domicilio

La estrategia martiriza a la real

Dos goles a balón parado le dan la victoria al betis

mikel recalde - Domingo, 7 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:25h

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Zurutuza señala el balón tras robárselo a Cañas.

Zurutuza señala el balón tras robárselo a Cañas. (foto: efe)

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No es casualidad que la Real lleve 32 meses sin marcar un gol de falta directa. Ni que Mel preparara ayer varias jugadas a balón parado para probar los nervios de Zubikarai. Ni que la Real sumara ayer su cuarta derrota consecutiva fuera de casa, la segunda seguida en la que no fue menos que su adversario. En el fútbol todo deja de ser casualidad cuando se repite sistemáticamente semana tras semana. El equipo realista volvió a caer lejos de su estadio condenado por dos goles en jugadas a balón parado horrorosamente defendidas. Una pena, porque los vascos firmaron una buena reacción y dominaron durante muchos minutos el duelo, pero el meta Adrián les amargó la noche con sus paradas.

La Real no tardó en confirmar los peores presagios. El cuadro txuri-urdin volvió a saltar al campo con el traje de visitante, con el que cuenta sus partidos por derrotas. Tampoco se puede descartar que le afectara el apagón, ya que, como todos los aficionados blanquiazules sabemos, todas las circunstancias ajenas al juego siempre perjudican al equipo. El caso es que las palabras ofrecidas en la sala de prensa de Zubieta, en las que apelaban al espíritu del derbi para romper con la mala racha fuera cayeron en saco roto. Desde el primer minuto se vio una Real gris, con muy poca intensidad y que perdía claramente casi todas las disputas. Una vez más dio la sensación de ser un equipo que no tenía las ideas claras de lo que quería hacer, justo lo contrario que lo que acreditó ante el Athletic. Además, los de Montanier se mostraron fallones con el balón, al errar infinidad de pases. Illarramendi y Zurutuza tardaron en encontrar su posición, lo que se tradujo en decenas de pérdidas de balón. Por si fuera poco, la Real se empeñó en abusar del fútbol vertical, lo que exige una gran precisión.

El Betis demostró que tenía bien estudiado al equipo realista. De entre las seis novedades que introdujo Mel su once sobresalió Cañas, que se multiplicó en la destrucción y anuló en el primer acto a Zurutuza.

Pese a que ofrecía su conocida versión más decepcionante de fuera de casa, la calidad de sus jugadores ofensivos les permitió generar bastante opciones de peligro en acciones puntuales. La primera llegó a los ocho minutos en una rápida contra en la que Vela asistió a Griezmann cuyo disparo se marchó fuera. Poco después, fue el Betis quien amenazó la portería realista en un gran servicio de Beñat que Rubén Castro no pudo culminar con un buen disparo. Pero pronto se descubrió donde residía el mayor riesgo que amenazaba a la Real en el duelo. Mel sabía que podía generarle muchos problemas a Zubikarai en los córners y preparó varias jugadas de estrategia con las que intentó que el rematador fuera siempre el gigante Paulao. Al segundo intento, Juan Carlos puso un gran centro, cerrado, y el remate del brasileño, que le ganó en el salto a Iñigo Martínez, lo vino al cuerpo a Zubikarai. El meta intentó atraparlo, pero en su intento de blocar el esférico que parecía tener vida propia, pareció que traspasó la línea de gol en algún momento.

Después de unos minutos malos y sin continuidad en su fútbol, la Real se fue asentando y antes del descanso rozó el empate en varias ocasiones. La más clara fue un mano a mano de Vela que salvó Adrián, el héroe local, con su primera gran parada. El meta también se lució en el descuento a remate de Mikel González. También hay que reconocer que Nosa estuvo muy cerca del 2-0 tras una brillante internada de Álex.

En la reanudación, la Real salió valiente a por el empate, lo que propició un encuentro de ida y vuelto, con ocasiones en ambas áreas. Los realistas eran superiores y dominaban la posesión gracias a la aparición de Zurutuza, pero todos sus intentos los abortaba un espectacular Adrián. Vela volvió a malgastar una opción inmejorable al rematar mal con su pierna derecha un servicio perfecto de De la Bella. Los béticos aguantaban como podían pero cuando atacaban también asustaban. Rubén Castro envió un disparo al larguero y un chut de Pozuelo lo desvió a córner Zubikarai, en su mejor intervención. Cuando parecía que el empate iba a llegar en cualquier momento, Montanier no acertó con su apuesta por la conexión uruguaya Castro-Ifrán (no se entendió la salida de Vela), y en una jugada aislada, el Betis sentenció al cabecear Rubén Castro una falta lejana que se tragó Mikel González.

La vida sigue igual lejos de Anoeta. Son cuatro derrotas seguidas, más el acumulado de todo el año. Y lo dicho, que no es casualidad ninguno de los fantasmas que le acechan cada quince días a domicilio.

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