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por marco rodrigo - Domingo, 7 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:25h
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DECÍA Montanier el pasado viernes que la victoria en el campo del Betis hace once meses supuso un punto de inflexión dentro de la temporada anterior. Lo fue en cuanto a resultados, de eso no hay duda. Y también ocurrió así con sus alineaciones. El francés nos volvió a todos locos durante sus primeros meses en Donostia y, desde que Iñigo le salvara la cabeza aquel mediodía de noviembre, empezó a dejarse de experimentos. Por esto, porque el técnico había superado su lógico proceso de adaptación a la Liga, y porque el equipo terminó muy fuerte, todos estábamos la mar de ilusionados este verano.
El caso es que, con la nueva temporada, el francés volvió a las andadas. En solo siete jornadas ya le ha dado tiempo a hacer muchas cosas raras, pero otorgar continuidad a una idea, un esquema y un grupo de futbolistas ha significado firmar la mejor serie de dos encuentros consecutivos desde que se iniciara la Liga. Dos pivotes. Un mediapunta. Cada cual a jugar en su sitio. A hacer lo que sabe hacer. Y punto. Así se le ganó brillantemente al Athletic. Y así se firmaron ayer en Sevilla los mejores minutos de la campaña a domicilio. Ahora solo queda esperar que la derrota no confunda a Montanier, y que el galo dé continuidad a lo que ha esbozado junto al equipo durante la última semana.
Claro que, puestos a pedir, no estaría de más que trabajara hasta la extenuación en el cáncer de la Real de la última década, la defensa del balón parado. Solicitaría también un poco más de intensidad en los primeros minutos, idénticos ayer a tantos otros contra Mallorca o Levante. Y subrayaría finalmente que el entrenador rival cerró el encuentro desde el banquillo poblando la medular con Rubén Pérez, con 1-0. Ahí se acabó la Real. ¿Para cuándo una maniobra así de nuestro míster durante un partido?
Gracias por su comentario
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