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Fiel a su carácter, el presidente de Adegi, Pello Guibelalde, no quiso evadir la situación y aprovechó su segunda comparencia pública para presentar un preocupante escenario económico. Como respuesta plantea una especie de pacto de Toledo a la vasca para fomentar el crecimiento y el empleo
carlos etxeberri - Domingo, 7 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 07:29h
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Donostia. A tenor de los datos que ha ofrecido Adegi, ¿estamos en el peor año de la crisis?
De lo que hemos conocido, sí. Desde los años 2007 y 2008 estamos en el peor momento de la crisis, porque no es lo mismo tener gripe y estar una semana en la cama y curarse, que tener gripe persistir en la cama y coger una pulmonía. Vamos por el sexto año y la crisis cada vez es más difícil.
¿Al menos se aventura un crecimiento leve en 2014?
Si hacemos gala de algo es que no somos profetas. Todo parece indicar que cuando llegue el rescate, sea total o parcial, esa situación puede estar cada vez más cerca, aunque también hay unas contradicciones absolutamente demenciales sobre si el rescate tiene que ser financiero o de Estado. Todas estas cosas se irán aclarando en el día a día. Lo que es palpable es que cuando se dé el rescate será un momento muy importante porque las empresas empezarán a disponer de crédito y comenzaremos a ver el principio de la solución. Hay empresas que se están asfixiando y a punto de cerrarse. Será un buen balón de oxigeno y el momento de acometer inversiones y fomentar el crecimiento y con el crecimiento, el empleo, y con ello, la solución al problema.
La incertidumbre con la que está actuando el Gobierno de Rajoy no favorece este escenario.
No se puede estar caminando con tanta incertidumbre. Este es el motivo por el que estamos como estamos. No habrá en Gipuzkoa y en Euskadi más bienestar y más riqueza, si la situación persiste durante varios años más. Creemos, en este sentido, que la palabra aguantar y resistir hoy tiene más vigencia que hace tres años. La pregunta que hay que hacerse es que si podemos elegir entre pedir el rescate o no. Está claro que no podemos elegir, ni podemos saber qué tipo de rescate hay que hacer. Lo que decimos es que lo que haya que hacer, se haga pronto. Nos parece muy importante que con la máxima rapidez el crédito fluya a las empresas que lo necesitan de manera perentoria. Nos jugamos mucho en ello, porque de esta o tenemos empresa o no salimos.
La realidad ha superado todas las previsiones. De pronosticar una desaparición de 4.000 empleos menos para este año se ha pasado a 7.000 en tanto solo cuatro meses y medio. ¿Hemos llegado tarde?, porque el desempleo está avanzando de manera importante.
Los datos están ahí y el paro va a seguir aumentando. Lo que pasa es que hasta ahora estábamos más tranquilos porque parecía que nuestro paro estaba en la mitad de la media española y que en Gipuzkoa íbamos a ser capaces de no aumentar antes de que viniera la recuperación.
Mañana, lunes, va a participar en una reunión de empresarios guipuzcoanos con Rajoy. ¿Qué le va a plantear?
Hemos preparado unas cuantas preguntas relacionadas con el contexto económico en que nos encontramos. Lo que está claro es que no podemos seguir más en la incertidumbre que hoy tenemos porque la situación no está para ello. También hablaremos de que no se puede frenar una inversión que se está ejecutando, y en fase bastante avanzada, como es la del TAV. No se puede dar un frenazo de este tipo.
¿El recorte por el recorte tiene sentido?
En las empresas recortamos el gasto corriente, lo que no da valor, pero continúan las inversiones para continuar siendo competitivos El recorte debe ser paralelo a la actividad inversora, lo que genera crecimiento y empleo. Esto parece que no existe. El recorte por el recorte no conduce a nada, salvo a más recortes en el futuro y a más paro.
Adegi ha vuelto a reiterar nuevamente la demanda de un acuerdo en Euskadi para impulsar el crecimiento y el empleo ¿Es tan grave la situación para llegar a un pacto entre agentes políticos, empresarios y sindicatos?
Para nosotros el pacto social es el reparto de las cargas dolorosas de este proceso de forma equitativa. Aquí la confianza se establece en base en que damos todos y todos recibimos, y no en que uno da y otro recibe siempre, con el fin de que cuando salgamos de la crisis se distribuyan los beneficios. Por eso, Adegi apuesta por un nuevo marco, que ya estaba planteado, al que le queremos dar un nuevo impulso y que no va a ser cuestión de uno, dos o tres años. Este acuerdo está basado en algo tan importante como es la confianza mutua entre empresarios y trabajadores.
Los sindicatos parece que no están por la labor.
Si no lo están será su responsabilidad. Tuve una reunión con el secretario general y el responsable de Negociación Colectiva de ELA y pude comprobar que no tenían ningún interés en tener ningún punto de encuentro con las organizaciones patronales. Aun es más, teniendo la importante representación que tienen, pude ver que lo único que les importaba era la confrontación, que nunca iban a tener ninguna reunión, ni diálogo, ni ningún punto de encuentro con los empresarios. Si esto es así, allá su responsabilidad y está claro que no podremos contar con ELA. Habrá que decir que no le preocupa que se despidan a trabajadores y se cierren empresas. Los trabajadores deben ser conscientes de lo que les puede pasar en un futuro porque los sindicatos se van a quedar solos porque no va a haber empresas donde poder actuar.
¿Eso quiere decir que existen otras fórmulas para poner en marcha el pacto sin ELA?
Este pacto está para que participen todos los sindicatos que hay y que pueda haber. No se entenderá la empresa en un futuro sin esa flexibilidad y esa confianza mutua entre empresarios y trabajadores. La empresa es el sumando de trabajadores y empresarios. No hay empresa, sin empresarios y no hay inversión, sin trabajadores. Tenemos que llegar a un acuerdo y no podemos estar peleando permanentemente porque esto nos desgasta y es lo que no quiere la sociedad.
¿Cual ha sido la respuesta de los otros sindicatos?
Estoy plenamente convencido de que la reacción del resto de las centrales sindicales va a ser positiva y va a ser de cooperación y colaboración.
¿Con esos sindicatos el acuerdo se puede construir sin ELA?
Obviamente.
En el plano institucional ¿cuál ha sido la respuesta?
En el plano institucional tenemos una comunicación y una relación fluida con la Diputación Foral de Gipuzkoa. Tiene nuestra mano tendida para poder llevar a cabo lo que Adegi está demandando que es imprescindible el crecimiento y el empleo y que tenemos que dejarnos la piel en esa dirección.
¿La institución foral estaría dispuesta a estar en esta mesa?
De momento, el tema es muy incipiente como para poder contestar. Estamos muy comprometidos en este acuerdo porque sería muy bueno para los trabajadores, para los empresarios y para la sociedad en general porque su existencia significará que todos vamos juntos en la misma dirección. Será lento y sacrificado, pero se puede conseguir.
¿Sobre qué vectores se va a residenciar este pacto?
Es un acuerdo de ámbito vasco para fomentar el crecimiento y el empleo. Y ahí, deben estar todos los agentes políticos, empresarios y sindicatos. Lo más importante en este momento es hacer lo que haga falta para mantener el empleo, es decir, detener el deterioro que se está produciendo, y generar nuevos puestos de trabajo. Tenemos que mantener las empresas y evitar su cierre con las ayudas que necesiten como puede ser la activación de la financiación.
¿Y cómo se hace para que fluya el crédito?
La solución es que se produzca el rescate tanto si es por parte del Estado como si es bancario. A un banco no le interesa que las empresas se vayan cerrando.
¿Los Planes Anticrisis sirven para algo, a tenor de lo que dijo el diputado general, Martín Garitano?
El nombre es de lo menos. La situación de las empresas guipuzcoanas es la que se ha descrito en el informe de coyuntura. Nosotros estamos abiertos a la colaboración para lo que desde la Diputación se vaya a hacer. Lo que hay que saber es qué se va a hacer con las empresas que se están muriendo en Gipuzkoa, con la fiscalidad y el impuesto de Sociedades.
Convendrá que negar la importancia que ha tenido la colaboración público-privada es romper con un modelo que ha funcionado...
Estamos hablando demasiado. La empresa quiere una economía real. La empresa nunca ha estado esperando siempre la subvención, ni que los políticos le ayuden.
Hablando de ayudas, ¿la desaparición, de repente, de las bonificaciones a las contrataciones ha sido un jarro de agua fría?
Lo más preocupante es que afecta al corazón del futuro, que es la investigación y el I + D. Ahora las decisiones se toman a una gran velocidad para lo bueno y para lo malo. Otra vez se está castigando a la empresa y aumentando sus costes cuando, precisamente, tiene problemas de competitividad por ese motivo.
¿Las nuevas políticas fiscales también están perjudicando a las empresas?
Lo que nos está agravando la situación no son los costes fiscales, que también, sino los costes laborales unitarios. Este asunto es el que nos está destrozando de cara a la competitividad de las empresas. En 15 años hemos perdido 20 puntos con respecto a Alemania. Una máquina hecha hoy, en Elgoibar, es tan cara o más que la producida en Fráncfort o Stuttgart. Durante estos años, los costes laborales no han ido acompañados con más productividad con lo que tenemos unos factores de competitividad muy bajos.
¿Eso quiere decir que los salarios se tienen que relacionar con la productividad?
La referencia al IPC hay que sacarla de la negociación colectiva. Sin lugar a dudas habría que relacionar el incremento de los costes laborales con la productividad. Una parte variable de la remuneración debe estar ligada a la productividad.
¿La bajada de los costes laborales, es una de las recetas para que las empresas puedan ser más competitivas?
Si, puede ser una para salir de la crisis, si no se incrementa la productividad.
¿La salida es trabajar más por menos?
Hay compañías en Gipuzkoa que en dos años han duplicado la productividad, a través de un pacto con los trabajadores, con lo que el coste laboral unitario, sin tocar la remuneración bruta, es la mitad. Cuando en una empresa los trabajadores se llevan bien entre ellos y ellos en conjunto con la dirección, esa compañía funciona.
¿La participación de los trabajadores puede ser una fórmula?
Si, por qué no. Tenemos empresas que tiene su cartera social. La participación puede ser en las empresas, en la productividad, etc. No podemos estar en un contexto en el que nos pasamos media vida en un lugar físico como es una empresa y no lo encontremos como algo propio. Tenemos que lograr que la empresa sea un proyecto compartido por todos los que la forman. En Gipuzkoa se están dando pasos en esa dirección y puede ser una participación en el accionariado, en el proyecto, en la organización y gestión, etc.
Gracias por su comentario
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